2 Reyes 10 - La Biblia Textual 3a Edicion1 Acab tenía setenta hijos en Samaria; y Jehú escribió cartas y las envió a Samaria, a los jefes de Jezreel, a los ancianos, y a los tutores de Acab, diciendo: 2 Ahora, al llegar esta carta a vosotros, ya que los hijos de vuestro señor están con vosotros, y tenéis con vosotros los carros y los caballos, y también ciudades fortificadas, y armamento, 3 elegid pues al mejor y al más recto de los hijos de vuestro señor, y ponedlo en el trono de su padre, y luchad por la casa de vuestro señor. 4 Pero ellos tuvieron gran temor, pues decían: He aquí los dos reyes no le resistieron, ¿cómo lograremos resistir nosotros? 5 Y el que estaba sobre el palacio, y el que estaba sobre la ciudad, y los ancianos, y los tutores, enviaron a decir a Jehú: ¡Somos tus siervos y haremos todo lo que nos digas! No proclamaremos rey a nadie; haz lo que te parezca bien ante tus ojos. 6 Y él les escribió una segunda carta, diciendo: Si estáis conmigo y hacéis caso a mi voz, tomad las cabezas de los hombres, los hijos de vuestro señor, y venid a mí mañana a esta hora a Jezreel. Y los hijos del rey (que eran setenta hombres) estaban con los grandes de la ciudad, quienes los educaban. 7 Y cuando la carta llegó a ellos, sucedió que ellos tomaron a los hijos del rey y los degollaron (setenta personas), y pusieron sus cabezas en canastos, y se las enviaron a Jezreel. 8 Y llegó un mensajero que le informó, diciendo: ¡Han traído las cabezas de los hijos del rey! Y él respondió: Que hagan con ellas dos montones en la puerta de la ciudad, hasta la mañana. 9 Y sucedió por la mañana, que salió y puesto de pie, dijo a todo el pueblo: Vosotros sois justos. He aquí yo me conjuré contra mi señor y le di muerte, ¿pero quién ha dado muerte a todos estos? 10 Sabed por tanto que ninguna de las palabras de YHVH, que YHVH habló acerca de la casa de Acab, caerá a tierra, porque YHVH ha hecho lo que dijo por medio de su siervo Elías. 11 Y Jehú dio muerte a todos los que habían quedado de la casa de Acab en Jezreel, a todos sus grandes, a sus amigos, y a sus sacerdotes, hasta no dejarles remanente. 12 Luego se levantó y partió hacia Samaria; y estando de camino junto a una casa de esquileo° de pastores, 13 Jehú encontró a los hermanos de Ocozías, rey de Judá, y dijo: ¿Quiénes sois? Y dijeron: Somos los hermanos de Ocozías, y bajamos a saludar a los hijos del rey y a los hijos de la reina. 14 Entonces ordenó: ¡Prendedlos vivos! Y los prendieron vivos, y los degollaron junto al pozo de Bet-equed: cuarenta y dos hombres, y no quedó ninguno de ellos. 15 Luego se fue de allí y encontró a Jonadab ben Recab, que iba a su encuentro. Lo saludó y le dijo: ¿Es recto tu corazón como mi corazón con el tuyo? Y Jonadab respondió: Lo es. Entonces añadió:° Si lo es, dame tu mano. Y le dio la mano, y lo hizo subir al carro, 16 y le dijo: Ven conmigo y comprueba mi celo por YHVH. E hicieron que se montara en su carro. 17 Y cuando llegó a Samaria mató a todos los que habían quedado de Acab en Samaria, hasta que hubo destruido a toda su estirpe, conforme a la palabra de YHVH, que había hablado a Elías. 18 Después Jehú convocó a todo el pueblo y les dijo: Acab sirvió poco a Baal, pero Jehú lo servirá mucho. 19 Ahora pues, convocadme a todos los profetas de Baal, a todos sus siervos y a todos sus sacerdotes: que no falte ninguno, pues tengo un gran sacrificio para Baal, y todo el que falte, no sobrevivirá. Así obraba Jehú con astucia para exterminar a los servidores de Baal. 20 Y dijo Jehú: ¡Proclamad una asamblea solemne para Baal! Y la proclamaron. 21 Y Jehú envió por todo Israel, y fueron todos los siervos de Baal, y no quedó ninguno que no fuera. Y entraron en el templo de Baal, y el templo de Baal se llenó de un extremo a otro. 22 Después dijo al encargado del vestuario: ¡Traed vestiduras para todos lo siervos de Baal! Y sacó para ellos vestimenta. 23 Luego Jehú entró con Jonadab ben Recab en el templo de Baal, y dijo a los siervos de Baal: Buscad para cercioraros de que no haya aquí con vosotros alguno de los siervos de YHVH, sino sólo los siervos de Baal. 24 Y cuando ellos entraron para brindar sacrificios y holocaustos, Jehú puso fuera a ochenta hombres y les dijo: Quien deje escapar a alguno de los hombres° que he puesto en vuestras manos, dará su vida por la del otro.° 25 Y sucedió que cuando acabaron de brindar el holocausto, Jehú dijo a los guardias reales° y a los capitanes: ¡Entrad y matadlos; que no salga ninguno! Los mataron pues a filo de espada, y los guardias reales y los capitanes los arrojaron fuera. Luego avanzaron hasta la ciudadela del templo de Baal,° 26 y sacaron los ídolos° del templo de Baal y los quemaron; 27 y destruyeron el pilar de Baal, y derrumbaron el templo de Baal, el cual convirtieron en letrina hasta hoy. 28 Así Jehú extirpó a Baal de Israel. 29 Sin embargo, en cuanto los pecados con que Jeroboam ben Nabat había hecho pecar a Israel, Jehú no se apartó de ellos, es decir, de los becerros de oro que estaban en Bet-’El y en Dan. 30 Y YHVH dijo a Jehú: Por cuanto has obrado bien haciendo lo recto ante mis ojos, y has hecho a la casa de Acab conforme a todo lo que estaba en mi corazón, tus hijos se sentarán en el trono de Israel hasta la cuarta generación.° 31 Pero Jehú no se cuidó de andar en las enseñanzas° de YHVH Dios de Israel con todo su corazón, ni se apartó de los pecados de Jeroboam, por los cuales había hecho pecar a Israel. 32 En aquellos días YHVH comenzó a cercenar° a Israel, y Hazael los atacó en todos los confines de Israel: 33 desde el Jordán al oriente, toda la tierra de Galaad, los gaditas, los rubenitas y los manasitas, desde Aroer, junto al torrente de Arnón, hasta Galaad y Basán. 34 El resto de los hechos de Jehú, todo lo que hizo y todo su valor, ¿no están escritos en el rollo de las Crónicas de los reyes de Israel? 35 Y durmió Jehú con sus padres, y lo sepultaron en Samaria; y su hijo Joacaz reinó en su lugar. 36 El tiempo que reinó Jehú sobre Israel en Samaria fue de veintiocho años. |
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