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Hechos 2:37 - Nueva Biblia de las Américas 2005

37 Al oír esto, conmovidos profundamente, dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: «Hermanos, ¿qué haremos?».

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Περισσότερες εκδόσεις

Biblia Reina Valera 1960

37 Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?

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Biblia Nueva Traducción Viviente

37 Las palabras de Pedro traspasaron el corazón de ellos, quienes le dijeron a él y a los demás apóstoles: —Hermanos, ¿qué debemos hacer?

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Biblia Católica (Latinoamericana)

37 Al oír esto se afligieron profundamente y dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: '¿Qué tenemos que hacer, hermanos?'

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La Biblia Textual 3a Edicion

37 Al oírlo entonces, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

37 Al oír esto, se dolieron de corazón y dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: '¿Qué tendríamos que hacer, hermanos?'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

37 Y al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?

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Hechos 2:37
20 Σταυροειδείς Αναφορές  

¶Cuando mi corazón se llenó de amargura, Y en mi interior sentía punzadas,


Las palabras de los sabios son como aguijones, y como clavos bien clavados las de los maestros de estas colecciones, dadas por un Pastor.


-»El centinela responde: -»Viene la mañana y también la noche. Si quieren preguntar, pregunten; Vuelvan otra vez».


Aun cuando escapen los sobrevivientes, estarán sobre los montes como palomas de los valles, todos ellos gimiendo por su iniquidad.


»Y derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén, el Espíritu de gracia y de súplica, y me mirarán a Mí, a quien han traspasado. Y se lamentarán por Él, como quien se lamenta por un hijo único, y llorarán por Él, como se llora por un primogénito.


Y las multitudes le preguntaban: «¿Qué, pues, haremos?».


Vinieron también unos recaudadores de impuestos para ser bautizados, y le dijeron: «Maestro, ¿qué haremos?».


También algunos soldados le preguntaban: «Y nosotros, ¿qué haremos?». «A nadie quiten dinero por la fuerza», les dijo, «ni a nadie acusen falsamente, y conténtense con su salario».


Al oír ellos esto, se fueron retirando uno a uno comenzando por los de mayor edad, y dejaron solo a Jesús y a la mujer que estaba en medio.


«Hermanos, tenía que cumplirse la Escritura en que por boca de David el Espíritu Santo predijo acerca de Judas, el que se hizo guía de los que prendieron a Jesús.


Y yo dije: “¿Qué debo hacer, Señor?”. Y el Señor me dijo: “Levántate y entra a Damasco; y allí se te dirá todo lo que se ha ordenado que hagas”.


Cuando ellos oyeron esto, se sintieron profundamente ofendidos y querían matarlos.


Al oír esto, se sintieron profundamente ofendidos, y crujían los dientes contra él.


En un tiempo yo vivía sin la ley, pero al venir el mandamiento, el pecado revivió, y yo morí;


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