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Zacarías 3:3 - Biblia Version Moderna (1929)

3 Y estaba Josué vestido de ropas sucias; y así estaba delante del ángel.

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Περισσότερες εκδόσεις

Biblia Reina Valera 1960

3 Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ángel.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 La ropa de Jesúa estaba sucia cuando estuvo de pie ante el ángel.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 Ahora bien, Josué estaba vestido con ropas sucias, mientras permanecía en presencia del ángel de Yavé.

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 Y Josué estaba vestido con vestiduras inmundas mientras se hallaba en pie ante el ángel.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 Josué vestía ropas sucias cuando se hallaba delante del ángel.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del Ángel.

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Zacarías 3:3
12 Σταυροειδείς Αναφορές  

Entonces se levantaron Zorobabel hijo de Sealtiel y Jesúa hijo de Josadac, y comenzaron a edificar la Casa de Dios, que está en Jerusalem; y con ellos estaban los profetas de Dios que les ayudaban.


¡Oh Jehová, el Dios de Israel, tú eres justo! pues que nosotros quedamos un resto que ha escapado, como hoy se ve. ¡Henos aquí delante de ti en nuestros delitos; pues no hay quien pueda estar en pie delante de ti a causa de esto!


cuando hubiere lavado el Señor la inmundicia de las hijas de Sión, y hubiere limpiado los homicidios de Jerusalem de en medio de ella, con espíritu de juicio y espíritu de ardimiento.


Sales al encuentro del que se regocija en obrar justicia; de los que en tus caminos se acuerdan de ti: mas he aquí que tú estás enojado, por cuanto hemos pecado; en los pecados hemos perseverado de largo tiempo, ¿y podremos acaso ser salvos?


Pues nosotros todos somos como cosa inmunda; y como trapos asquerosos son todas nuestras justicias; y todos nosotros nos marchitamos como una hoja, y nuestras iniquidades, como el viento, nos han arrebatado.


¡Inclina, oh Dios mío, tu oído, y oye; abre tus ojos, y ve las desolaciones nuestras, y a la ciudad que es llamada de tu nombre; porque no derramamos nuestros ruegos ante tu rostro a causa de nuestras justicias, sino a causa de tus grandes compasiones!


Porque si entrare en vuestra sinagoga un hombre con anillo de oro, y con ropa lujosa, y entra también un pobre con ropa despreciable,


a otros salvad, arrancándolos del fuego; de otros tened compasión, con temor aborreciendo hasta la ropa amancillada de la carne.


Y a ella le fué dado que se vistiese de lino fino blanco, resplandeciente y puro: porque el lino fino blanco es la perfecta justicia de los santos.


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