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Levítico 10:2 - Biblia Version Moderna (1929)

2 Y de la presencia de Jehová salió fuego que los devoró; y murieron delante de Jehová.

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Περισσότερες εκδόσεις

Biblia Reina Valera 1960

2 Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Como consecuencia, un fuego ardiente salió de la presencia del Señor y los consumió por completo, y murieron ahí ante el Señor.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Y en eso, un fuego salió de la presencia de Yavé que los devoró, y murieron allí delante de Yavé.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 Y de la presencia de YHVH salió un fuego que los consumió y murieron en presencia de YHVH.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 Salió de delante de Yahveh un fuego que los abrasó, y cayeron muertos ante Yahveh.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 Y salió fuego de delante de Jehová que los quemó, y murieron delante de Jehová.

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Levítico 10:2
25 Σταυροειδείς Αναφορές  

Y encendióse la ira de Jehová contra Uza, y le hirió allí Dios por su temeridad, de modo que murió allí junto al Arca de Dios.


y él se fue, y halló el cadáver del otro tendido en el camino, y el asno y el león que estaban junto al cadáver; el león no se había comido el cadáver, ni había despedazado al asno.


Entonces cayó el fuego de Jehová, y consumió el holocausto, y la leña, y las piedras, y el polvo; y lamió el agua que había en la zanja.


Pero respondió Elías y dijo al capitán de cincuenta: Y bien, si yo soy varón de Dios, descienda fuego del cielo que te consuma a ti y a tus cincuenta. En efecto, descendió fuego del cielo y le consumió a él y a sus cincuenta.


Y respondiendo Elías, les dijo: Si varón de Dios soy, descienda fuego del cielo que te consuma a ti y a tus cincuenta. Y descendió el fuego de Dios desde el cielo, y le  consumió a él y a sus cincuenta.


Y encendióse la ira de Jehová contra Uza, y le hirió, por haber extendido su mano al Arca; y murió allí delante de Dios


porque por no haberla llevado vosotros desde un principio, Jehová nuestro Dios estalló en ira contra nosotros; porque no le buscábamos conforme al orden prescrito.


Pero Nadab y Abiú murieron antes que su padre, y no tuvieron hijos; y tuvieron el sacerdocio Eleazar e Itamar.


Todavía estaba éste hablando, cuando entró otro, que dijo: ¡Un fuego de Dios ha caído del cielo, el cual ha consumido las ovejas y los mozos, y los ha devorado; y he escapado yo, yo solo, para traerte las nuevas!


Vendrá nuestro Dios, y no guardará silencio: fuego devorador andará delante de él, y en derredor suyo habrá terrible tempestad.


Y DIJO Dios a Moisés: Sube a donde está Jehová, tú con Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel; y adoraréis desde lejos.


Porque ya ha mucho que les está aparejado Tofet; para el rey también está preparado; lo ha ahondado, lo ha ensanchado; su pira es de fuego y de leña abundante; el soplo de Jehová, como torrente de azufre, lo enciende.


Ellos pues se acercaron, y alzándolos como estaban, con sus túnicas puestas, los sacaron fuera del campamento, como había mandado Moisés.


Y HABLÓ Jehová a Moisés después de la muerte de los dos hijos de Aarón, (los cuales se acercaron ante la presencia de Jehová, y por eso murieron),


y de la presencia de Jehová salió fuego que consumió de sobre el altar el holocausto y los sebos. Y como lo viese todo el pueblo,  levantaron el grito,  y cayeron sobre sus rostros.


aquellos hombres que trajeron la noticia infamatoria murieron de plaga delante de Jehová.


Y de la presencia de Jehová salió fuego que devoró a los doscientos cincuenta hombres que presentaron el incienso.


Y fueron los muertos por la plaga catorce mil setecientos; sin contar los que murieron por el asunto de Coré.


Pero murieron Nadab y Abiú cuando ofrecieron un fuego extraño ante la presencia de Jehová.


Y luego al punto cayó ella a sus pies, y expiró: y entrando los jóvenes la hallaron muerta; y sacándola, la sepultaron al lado de su marido.


Y oyendo Ananías estas palabras, cayó, y expiró: y vino gran temor sobre todos los que lo oyeron.


¶Y estas cosas les sucedieron a ellos típicamente, y fueron escritas para admonición de nosotros, a quienes ha llegado el fin de los siglos.


¶Mas hizo Dios estrago entre los hombres de Bet-semes, porque miraron dentro del Arca de Jehová; por lo cual hirió del pueblo setenta hombres y cincuenta mil hombres. Y prorrumpió el pueblo en llanto, porque Jehová había causado entre el pueblo gran mortandad.


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