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Jueces 3:3 - Biblia Version Moderna (1929)

3 los cinco príncipes de los Filisteos, y todos los Cananeos y los Sidonios y los Heveos que habitan en la serranía del Líbano, desde el monte Baal-hermón hasta la entrada de Hamat.

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Biblia Reina Valera 1960

3 los cinco príncipes de los filisteos, todos los cananeos, los sidonios, y los heveos que habitaban en el monte Líbano, desde el monte de Baal-hermón hasta llegar a Hamat.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 Estas son las naciones: los filisteos (que vivían bajo el dominio de los cinco gobernantes filisteos), todos los cananeos, los sidonios, y los heveos que vivían en las montañas del Líbano, desde el monte Baal-hermón hasta Lebo-hamat.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 Así fue como quedaron los cinco príncipes de los filisteos, todos los cananeos y los sidonios, y también los jeveos que viven en la montaña del Líbano, desde la montaña de Baal-Hermón hasta la Entrada de Hamat.

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 Los cinco jefes° filisteos, todos los cananeos, los sidonios, y los heveos, los cuales habitaban en la serranía del Líbano, desde el monte Baal-hermón hasta el paso de Hamat.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 los cinco príncipes de los filisteos y todos los cananeos, los sidonios y los jiveos que habitan la montaña del Líbano, desde el monte Baal Hermón hasta la entrada de Jamat.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Cinco príncipes de los filisteos, y todos los cananeos, y los sidonios, y los heveos que habitaban en el monte Líbano; desde el monte de Baal-hermón hasta llegar a Hamat.

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Jueces 3:3
31 Σταυροειδείς Αναφορές  

Zabulón habitará a la ribera del mar, y se ocupará do arriban los navíos; y su costado estará hacia Sidón.


Vinieron en seguida a la plaza fuerte de Tiro, con todas las ciudades de los Heveos y los Cananeos; y salieron al Mediodía de Judá, en Beer-seba.


En ese tiempo, pues, Salomón y todo Israel con él, congregación inmensa que venía desde la entrada de Hamat hasta el Arroyo de Egipto, celebraron la fiesta delante de Jehová nuestro Dios por siete días, y otros siete días, esto es, catorce días.


En cuanto a toda la gente que habían quedado de los Amorreos, de los Heteos, de los Perezeos, de los Heveos, de los Jebuseos, que no eran de los hijos de Israel,


Y el lado occidental será el Mar Grande, desde el lindero meridional hasta enfrente de la entrada de Hamat. Este será el lado occidental.


Los Amalecitas habitan en la tierra del Mediodía; y el Heteo y el Jebuseo y el Amorreo habitan en la Serranía; y el Cananeo habita a lo largo del Mar Grande y en las riberas del Jordán.


Desde el monte Hor la trazaréis hasta la entrada de Hamat; y será el curso del término hacia Zedad;


volveos, y alzad el campamento, y marchad a la serranía de los Amorreos y a todos los lugares vecinos, situados en el Arabá, en la Serranía, en la Sefela, en el Mediodía, y en la ribera del mar, tierra del Cananeo; y al Líbano, hasta el gran río, el río Eufrates.


(los Sidonios llaman al Hermón Sirión, pero los Amorreos lo llaman Senir);


No hubo ciudad que hiciese paz con los hijos de Israel, salvo los Heveos que habitaban en Gabaón; a todas las demás las tomaron en guerra.


al Cananeo, así del este como del oeste, y al Amorreo, y al Heteo, y al Perezeo, y al Jebuseo que habitaba en la Serranía, y al Heveo, al pie del Hermón, en la tierra de Mizpa.


desde el río Sihor que está frente a Egipto, hasta el término septentrional de Ecrón, (la cual se reputa por tierra de los Cananeos), los cinco príncipes de los Filisteos, el Gazeo, el Asdodeo, el Ascaloneo, el Geteo, el Ecroneo; también los Aveos,


y la tierra de los Gibalitas, y todo el Líbano de la parte donde nace el sol, desde Baal-gad al pie del monte Hermón, hasta la entrada de Hamat;


y a Hebrón, y a Rehob, y a Hamón, y a Caná, hasta llegar a la gran Sidón.


Pero los hombres de Israel respondieron a aquellos Heveos: Quizás vosotros habitáis en medio de nosotros; ¿cómo pues celebraremos pacto con vosotros?


Y cuando los Sidonios, y los Amalecitas, y los Maonitas os oprimieron, y clamasteis a mi, yo os salvé de sus manos.


Encendióse pues la ira de Jehová contra Israel, y él los vendió en mano de los Filisteos y en mano de los hijos de Ammón;


Pero su padre y su madre no entendían que de Jehová procedía esto, por cuanto buscaba ocasión contra los Filisteos; pues por aquel tiempo los Filisteos señoreaban sobre Israel.


¶Anduvieron pues aquellos cinco hombres, y llegaron a Laís, y vieron la gente que había en medio de ella, como habitaban sin recelo, a manera de los Sidonios, descansados y confiados; porque no había en aquella tierra quien tuviese autoridad para hacerlos avergonzar por cualquiera cosa; y estaban lejos de los Sidonios, y no tenían trato con nadie.


al menos para que las generaciones venideras de los hijos de Israel tuviesen experiencia  de ella, para que se les enseñara la guerra; siquiera a aquellos que antes no tenían experiencia de ella:


y los vendió Jehová en mano de Jabín, rey de Canaán, que reinaba en Hazor, siendo el jefe de su ejército Sísara, el cual habitaba en Haroset de las Naciones.


Los Filisteos también se juntaron para pelear contra Israel, a saber, treinta mil carros, y seis mil de gente de a caballo, y pueblo como las arenas que están a la orilla del mar en multitud: los cuales subieron, y asentaron campamento en Micmás, al oriente de Bet-aven.


Y los príncipes de los Filisteos iban pasando adelante por cientos, y por miles; y David con sus hombres iban pasando entre los postreros con Aquís.


Entonces los cinco príncipes de los Filisteos, cuando hubieron visto esto, volviéronse a Ecrón el mismo día.


También los ratones de oro eran conforme al número de todas las ciudades de los Filisteos, que pertenecían a los cinco príncipes, desde las ciudades fortificadas hasta las aldeas de la gente campestre; y alcanzando el recinto que ocupaban hasta la piedra grande sobre la cual asentaron el Arca de Jehová (la cual piedra permanece hasta este día), en el campo de Josué bet-semita.


Y ellos preguntaron: ¿Cuál es la ofrenda por la culpa que debemos pagarle? Y respondieron: Conforme al número de los príncipes de los Filisteos, cinco tumores de oro y cinco ratones de oro; porque una misma plaga ha tocado a todos vosotros y a vuestros príncipes.


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