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Juan 3:36 - Biblia Version Moderna (1929)

36 El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; mas el que no obedece al Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él.

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Biblia Reina Valera 1960

36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

36 Los que creen en el Hijo de Dios tienen vida eterna. Los que no obedecen al Hijo nunca tendrán vida eterna, sino que permanecen bajo la ira del juicio de Dios.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

36 El que cree en el Hijo vive de vida eterna, pero el que se niega a creer en el Hijo se queda con el Dios que condena: nunca conocerá la vida.

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La Biblia Textual 3a Edicion

36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que desobedece° al Hijo, no verá vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna, pero el que rehúsa creer en el Hijo no gozará de vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.'

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; mas el que es incrédulo al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

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Juan 3:36
38 Σταυροειδείς Αναφορές  

antes, él ha redimido mi alma, para que no pasase al hoyo; y mi vida ve ya la luz.


Besad al Hijo, no sea que se enoje, y perezcáis en el camino; porque pronto se encenderá su ira. Bienaventurados son todos los que confian en él.


Porque contigo está el manantial de la vida; en tu luz veremos luz.


éste entrará a la generación de sus padres: para siempre no verán la luz.


¡Pero he aquí al ensoberbecido! su alma no es recta en él: el justo empero por su fe vivirá.


De seguro que aquellos hombres que subieron de Egipto, de edad de veinte años arriba, no verán la tierra que prometí con juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob; porque no me han seguido cumplidamente;


Y éstos irán al suplicio eterno; pero los justos a la vida eterna.


El que creyere y fuere bautizado será salvo; mas el que no creyere, será condenado.


porque mis ojos han visto tu salvación,


y toda carne verá la salvación de      Dios.


Mas a todos cuantos le recibieron, es a saber, a los que creen en su nombre, les ha dado el privilegio de ser hechos hijos de Dios;


y yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.


Respondió Jesús y le dijo: En verdad, en verdad te digo: A menos que el hombre naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.


Y el que siega recibe jornal, y recoge fruto para vida eterna; para que el que siega y el que siembra se regocijen juntos


En verdad, en verdad os digo, que quien oye mi palabra, y cree a aquel que me envió, tiene vida eterna, y no entra en condenación, sino que ha pasado ya de muerte a vida.


Éste es el pan que descendió del cielo: no como vuestros padres que comieron el maná, y murieron: el que come este pan, vivirá eternamente.


En verdad, en verdad os digo: Si alguno guardare mi palabra, no verá jamás la muerte.


Pero los judíos que no creían, excitaron los ánimos de los gentiles, y los exacerbaron contra los hermanos.


Porque la ley obra ira; mas donde no hay ley tampoco hay transgresión.


Mucho más pues, siendo justificados por su sangre, seremos salvados de la ira por medio de él.


NO hay pues ahora condenación alguna para los que están en Cristo Jesús.


¶Porque cuantos sean de obras legales, están sujetos a maldición; porque está escrito: Maldito es todo aquel que no persevera en todo lo que está escrito en el Libro de la Ley, para hacerlo.


Nadie os engañe con palabras vanas; pues a causa de estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.


y para esperar a su Hijo, cuando venga de los cielos, a quien él resucitó de entre los muertos; es a saber, a Jesús, que nos liberta de la ira venidera.


porque Dios no nos ha destinado para la ira, sino para alcanzar la salvación, por medio de nuestro Señor Jesucristo;


¿de cuánto más severo castigo, pensáis, que será tenido por digno aquel que ha hollado bajo sus pies al Hijo de Dios, y ha estimado como inmunda la sangre del pacto con que había sido consagrado al servicio de Dios, y ha hecho ultraje al Espíritu de gracia?


¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? la cual, habiendo sido anunciada al principio por el Señor, nos ha sido confirmada por los que le oyeron a él;


¿Y a quiénes juró que no habían de entrar en su descanso, sino a los que rehusaron creer?


Vemos pues que no pudieron entrar, a causa de incredulidad.


Mas en cuanto a los cobardes, y los incrédulos, y los abominables, y los homicidas, y los fornicarios, y los hechiceros, y los idólatras, y todos los mentirosos, su parte será en el lago que arde con fuego y azufre: que es la muerte segunda.


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