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Juan 11:19 - Biblia Version Moderna (1929)

19 y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas de su hermano.

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Περισσότερες εκδόσεις

Biblia Reina Valera 1960

19 y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

19 y mucha gente se había acercado para consolar a Marta y a María por la pérdida de su hermano.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

19 y muchos judíos habían ido a la casa de Marta y de María para consolarlas por la muerte de su hermano.

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La Biblia Textual 3a Edicion

19 y muchos de los judíos habían acudido a Marta y Miriam para consolarlas° respecto al hermano.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

19 Habían venido muchos judíos a casa de Marta y María, para consolarlas por lo de su hermano.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

19 Y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano.

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Juan 11:19
28 Σταυροειδείς Αναφορές  

Y levantáronse todos sus hijos y todas sus hijas para consolarle; mas él no quiso ser consolado, diciendo: ¡Porque descenderé a mi hijo lamentándome hasta la sepultura! De este modo le lloraba su padre.


Entonces dijo David: Usaré de benevolencia con Hanún hijo de Nahás, según su padre uso de benevolencia conmigo. Envió pues David por mano de sus siervos a consolarle de la muerte de su padre; y llegaron los siervos de David a tierra de los hijos de Ammón.


se levantaron todos los hombres valientes, y quitaron el cadáver de Saúl, y los cadáveres de sus hijos, y los llevaron a Jabés; donde los quemaron, y enterraron sus huesos debajo de un roble, en Jabés, y ayunaron siete días.


¶Y tres amigos de Job oyeron hablar de toda esta calamidad que le había sobrevenido; y acudieron cada cual de su lugar; es a saber, Elifaz temanita, y Bildad suhita, y Zofar naamatita; porque entre sí habían convenido en ir a condolerse con él y consolarle.


Asimismo todos sus hermanos vinieron a él, y todas sus hermanas, y todos los que habían sido sus amigos anteriormente, y comieron pan con él en su casa, y se condolieron con él, y le consolaron con motivo de toda aquella calamidad que Jehová había traído sobre él; cada uno también le dió una kesita, y cada uno un zarcillo de oro.


Mejor es ir a la casa del duelo, que ir a la casa del banquete; porque aquello es el paradero de todo el género humano, y el que vive debe poner esto en su corazón.


Estas dos cosas te han acontecido; (¿quién se condolecerá contigo?) desolación y quebranto, hambre y espada; ¿por medio de quién te consolaré?


AYIN.- A causa de estas cosas estoy llorando; ¡mis ojos, mis ojos se deshacen en aguas!  por cuanto está lejos de mí el consolador que hubiera de confortar mi alma: desolados están mis hijos, porque ha prevalecido el enemigo.


BETH.- Llora amargamente en la noche; las lágrimas están sobre sus mejillas; no tiene quien la consuele entre todos sus amantes; todos sus amigos se han portado traidoramente para con ella; se han hecho enemigos suyos.


SHIN.- Ellos oyen cómo suspiro; mas no hay quien me consuele: todos mis enemigos saben mi calamidad, y se alegran de que tú lo hayas hecho así: pero traerás el día que tienes señalado, y ellos serán como yo.


TAV.-Su inmundicia está en sus faldas: no se acordaba de sus postrimerías por tanto ha sido humillada maravillosamente; no tiene consolador. ¡Mira, oh Jehová, mi aflicción; porque el enemigo se ha engrandecido sobre mí!


MEM.- ¿Cómo podré exhortarte? ¿a qué he de semejarte, oh hija de Jerusalem? ¿con qué te compararé, para poderte consolar, oh virgen hija de Sión? porque grande como el mar es tu quebranto; ¿quien pues te sanará?


Y ésta tenía una hermana llamada María, la cual, habiéndose sentado a los pies de Jesús, escuchaba su palabra.


mas una sola cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, que no le será quitada.


¶Y éste es el testimonio de Juan, cuando los judíos le enviaron sacerdotes y levitas, para preguntarle: ¿Quién eres tú?


ESTABA enfermo cierto hombre, llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana.


Entonces los judíos que estaban con ella en la casa, y la consolaban, viendo que María se levantó prestamente y salió, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro, para llorar allí.


Por tanto, Jesús, cuando la vió a ella sollozando, y sollozando también a los judíos que habían venido con ella, fué profundamente conmovido en su espíritu, y se turbó;


Dijeron, pues, los judíos: He aquí cómo le amaba.


¶Muchos de los judíos, pues, que habían venido a María, y vieron lo que Jesús hizo, creyeron en él.


Dijéronle los discípulos: Rabbí, hace poco que procuraban los judíos apedrearte! ¿y vas allá otra vez?


Regocijaos con los que se regocijan; llorad con los que lloran.


el cual nos consuela en toda nuestra aflicción, para que podamos nosotros consolar a los que están en cualquiera angustia, por medio de la consolación con que nosotros mismos somos consolados de Dios.


Consolaos pues los unos a los otros con estas palabras.


Por lo cual exhortaos los unos a los otros, y edificaos los unos a los otros, así como también lo hacéis.


Y tomaron sus huesos y los sepultaron debajo de un tamarindo que había en Jabés; y ayunaron siete días.


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