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Jeremías 1:17 - Biblia Version Moderna (1929)

17 Tú pues, ciñe tus lomos y ponte en pie, y diles todo cuanto yo te mando; no te acobardes a causa de ellos, no sea que yo te confunda delante de ellos.

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Περισσότερες εκδόσεις

Biblia Reina Valera 1960

17 Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate, y háblales todo cuanto te mande; no temas delante de ellos, para que no te haga yo quebrantar delante de ellos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

17 »Levántate y prepárate para entrar en acción. Ve y diles todo lo que te ordene decir. No les tengas miedo, o haré que parezcas un necio delante de ellos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

17 Tú, ahora, muévete y anda a decirles todo lo que yo te mande. No temas enfrentarlos, porque yo también podría asustarte delante de ellos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

17 Así que tú ciñe tus lomos y ponte en pie, y háblales todo lo que Yo te mande. No tiembles ante ellos, no sea que Yo te haga temblar ante ellos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

17 Así pues, cíñete la cintura, levántate y diles todo lo que te mando. No tengas miedo ante ellos, no sea que yo te haga temerlos.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

17 Tú pues, ciñe tus lomos, y levántate, y háblales todo lo que yo te mande. No temas delante de su rostro, no sea que yo te confunda delante de ellos.

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Jeremías 1:17
26 Σταυροειδείς Αναφορές  

Y la mano de Jehová estuvo sobre Elías, de modo que ciñéndose los lomos, corrió delante de Acab hasta llegar a Jezreel.


¶Entonces el ángel de Jehová dijo a Elías: Baja con él; no tengas temor a causa de él. Levantóse pues, y fué con él al rey:


Con lo cual él dijo a Giezi: Ciñe tus lomos, y toma mi báculo en tu mano, y véte. Si alguno te encontrare, no le saludes; y si alguno te saludare, no le respondas: y pondrás mi báculo sobre el rostro del niño.


ENTONCES el profeta Eliseo llamó a uno de los hijos de los profetas, y le dijo: Ciñe tus lomos, y tomando esta redoma de aceite en tu mano, anda a Ramot-galaad;


Cíñete pues los lomos, como hombre valeroso; que yo te preguntaré, y tú me harás saber.


Y dijo Dios: Vé, porque yo estaré contigo; y esto te será la señal de que yo te he enviado: Cuando hayas sacado al pueblo de Egipto, serviréis a Dios en este monte.


Tú le dirás a éste todo lo que yo te mandare, y Aarón tu hermano lo dirá a Faraón, a fin de que envíe de su tierra a los hijos de Israel.


Y he aquí que te pongo hoy por ciudad inexpugnable, y por columna de hierro, y por muro de bronce contra toda esta tierra; contra los reyes de Judá, contra sus príncipes, contra sus sacerdotes, y contra todo el pueblo de la tierra.


¡Sean avergonzados mis perseguidores, mas no sea yo avergonzado! ¡sean ellos aterrados, mas no sea yo aterrado! ¡Venga sobre ellos el día de calamidad; y destrúyelos con doble destrucción!


El profeta que tuviere un sueño, cuéntelo como sueño; mas el que tuviere mi palabra, hable mi palabra con fidelidad. ¿Qué comparación hay entre el trigo y la paja? dice Jehová.


Entonces habló Jeremías a todos  los príncipes y a todo el pueblo, diciendo: Jehová me ha enviado para profetizar contra esta Casa y contra esta ciudad todas las palabras que habéis oído.


Así dice Jehová: Ponte en pie en el atrio de la Casa de Jehová, y habla a los de todas las ciudades de Judá, que vienen a adorar en la Casa de Jehová, todas las palabras que yo te mando decirles; no disminuyas palabra de ello.


E hizo Baruc hijo de Nerías conforme a todo lo que había mandado el profeta Jeremías, acerca de leer en el libro las palabras de Jehová, en la Casa de Jehová.


Te acercaste en el día que clamé a ti; dijiste: ¡No temas l


Levántate, vé a Nínive, aquella gran ciudad, y predícale la predicación que yo te diré.


¶Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas;


cómo no me he retraído de declararos cosa alguna que fuese provechosa, ni de enseñaros públicamente y de casa en casa;


pues que no me he retraído de declararos todo el consejo de Dios.


Pues aunque predico el evangelio, nada tengo de qué gloriarme; porque necesidad me está impuesta; pues ¡ay de mí! si no predicare el evangelio.


sino que, habiendo padecido antes, y habiendo sido ultrajados, como sabéis, en Filipos, cobramos confianza en nuestro Dios, para hablaros el evangelio de Dios en medio de mucho conflicto.


¶Por lo cual, ceñid los lomos de vuestro ánimo, sed sobrios, y tened vuestra esperanza puesta completamente en la gracia que os ha de ser traída al tiempo de la manifestación de Jesucristo;


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