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Isaías 6:2 - Biblia Version Moderna (1929)

2 Encima del trono estaban los serafines: seis alas tenía cada uno de ellos; con dos se cubrían el rostro, con dos se cubrían los pies, y con dos volaban.

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Περισσότερες εκδόσεις

Biblia Reina Valera 1960

2 Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Lo asistían poderosos serafines, cada uno tenía seis alas. Con dos alas se cubrían el rostro, con dos se cubrían los pies y con dos volaban.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Por encima de él había serafines. Cada uno de ellos tenía seis alas: con dos se cubrían el rostro, con dos los pies y con las otras volaban.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 Por encima de Él había serafines: cada uno tenía seis alas, con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies y con dos alas se cernían.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 Por encima de Él había serafines de pie, con seis alas cada uno: con dos se cubrían el rostro, con otras dos se cubrían hasta los pies y con los otras dos volaban.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, y con dos cubrían sus pies y con dos volaban.

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Isaías 6:2
34 Σταυροειδείς Αναφορές  

Y Abram cayó sobre su rostro mientras Dios hablaba con él; y le decía:


Y aconteció que luego que la oyó Elías, tapóse el rostro con su manto, y salió, y se puso de pie a la entrada de la cueva. Y, he aquí que le vino una voz que dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?


Con lo cual dijo Micaya: Por lo mismo, oye tú el oráculo de Jehová: Yo ví a Jehová sentado sobre su trono, y a todos los ejércitos celestiales que estaban al rededor de él, a su diestra y a su siniestra.


Y de cinco codos era la una ala del primer querubín, y de cinco codos la otra ala del querubín: diez codos había desde la punta de la una ala hasta la punta de la otra ala.


Y colocó a los querubines en medio de la Casa de adentro. Y los querubines tenían extendidas las alas, de manera que tocaba el ala del uno con la una pared, y el ala del segundo querubín tocaba con la otra pared; en tanto que las otras dos alas llegaban a la mitad de la Casa, tocándose ala con ala.


Porque los querubines tenían extendidas las alas sobre el lugar del Arca, y hacían sombra los querubines por encima del Arca y sus varas.


Tú eres Jehová, tú solo; tú has hecho el cielo, y el cielo de los cielos, con todo su ejército, la tierra con todo cuanto en ella existe; los mares con todo lo que hay en ellos; y tú sostienes en vida a todos ellos; y el ejército del cielo te adora.


¶Y aconteció cierto día en que los hijos de Dios fueron a presentarse delante de Jehová, que Satanás fué también en medio de ellos.


He aquí que de sus santos ángeles Él no se fía; y los cielos mismos no están limpios a su vista;


He aquí que en sus siervos no pone él confianza,y tacha a sus ángeles de flaqueza;


¡Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, poderosos en fuerza, que ejecutáis sus mandatos escuchando la voz de su palabra!


que hace los vientos sus mensajeros, los flamigeros rayos sus ministros.


Montó también sobre un querubín, y voló; y voló con impetuoso vuelo sobre las alas del viento.


Dios es muy temible en el consejo privado de los seres santos, e infunde pavor a todos los que asisten en torno de él.


Y los querubines estarán con las alas extendidas hacia arriba, haciendo sombra con sus alas al Propiciatorio, y vueltas sus caras la una a la otra: hacia el Propiciatorio estarán mirando las caras de los querubines.


Díjole además: Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Entonces cubrióse Moisés el rostro, porque tuvo temor de mirar a Dios.


Y estaban los querubines con las alas extendidas hacia arriba haciendo sombra con sus alas por encima del Propiciatorio, y teniendo las caras vueltas la una a la otra; hacia el Propiciatorio estaban dirigidas las caras de los querubines.


Y voló, a donde yo estaba, uno de los serafines, y traía en su mano un ascua encendida, que con las tenazas había tomado de sobre el altar;


Y sus caras y sus alas estaban extendidas hacia arriba; de cada cual, dos de sus alas se juntaban con las del otro, y dos cubrían sus cuerpos.


Y oí el ruido de sus alas, como el estruendo de muchas aguas, como la voz del Todopoderoso, siempre que ellos caminaban; estruendo tumultuoso, como estruendo de un ejército: cuando se detenían, bajaban las alas.


Pues estando yo mirando, he aquí un torbellino que venía del norte: una gran nube y un fuego que se recogía dentro de sí mismo; la cual nube tenía un resplandor al rededor; y de en medio del fuego, una como refulgencia de bronce acicalado, brillando de en medio del fuego.


Cada uno tenía cuatro caras, y cada uno de ellos tenía cuatro alas.


Las alas de ellos se juntaban, por las puntas, la una con la otra. Y no mudaban de frente al caminar; cada uno caminaba en derechura de su rostro.


Y al caminar los querubines, caminaban las ruedas junto a ellos; y al alzar los querubines sus alas para remontarse sobre la tierra, las ruedas también no se apartaban de junto a ellos.


Todos ellos tenían cuatro caras cada uno, y cuatro alas tenían cada uno; y había la semejanza de manos de un hombre por debajo de sus alas.


Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares ministraban delante de él, y millones de millones en su presencia se levantaban; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos.


sí, mientras aun hablaba en mi oración, el varón Gabriel, que yo había visto en visión al principio, habiendo volado arrebatadamente, me tocó como a la hora de la oblación de la tarde;


Y éste respondió y habló a los que estaban delante de él, diciendo: ¡Quitadle las ropas sucias! Y a él le dijo: Mira que he hecho pasar de ti tu iniquidad, y te voy a vestir de ropas de gala.


Y toda la muchedumbre del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso.


Y de los ángeles se dice: El que hace a sus mensajeros vientos, y a sus ministros llama de fuego.


¶Y ví a otro ángel volando en medio del cielo, teniendo un evangelio eterno que anunciar a los que habitan sobre la tierra, y a cada nación, y tribu, y lengua, y pueblo;


Y los cuatro seres vivientes, teniendo cada uno de ellos seis alas, están llenos de ojos alrededor y por dentro; y no cesan día ni noche de decir: ¡Santo, santo, santo es el Señor Dios, el Todopoderoso, el cual era, y el cual es, y el cual ha de ser!


Y todos los ángeles estaban de pie en torno del trono, y en torno de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y cayeron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios,


¶Y ví y oí un águila volando en medio del cielo, que decía a gran voz: ¡Ay, ay, ay de los que habitan sobre la tierra, a causa de las otras voces de trompeta, de los tres ángeles que han de tocar sus trompetas todavía!


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