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Isaías 45:1 - Biblia Version Moderna (1929)

1 ASÍ dice Jehová a su ungido, a Ciro, a quien tengo asido de su mano derecha, para sujetar delante de él naciones, y yo desataré los lomos de reyes; para abrir delante de él las puertas de dos hojas; y las puertas no estarán cerradas:

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Biblia Reina Valera 1960

1 Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes; para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán:

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Biblia Nueva Traducción Viviente

1 Esto le dice el Señor a Ciro, su ungido, cuya mano derecha llenará de poder. Ante él, los reyes poderosos quedarán paralizados de miedo; se abrirán las puertas de sus fortalezas y nunca volverán a cerrarse.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

1 Así habla Yavé a Ciro, su ungido: 'Yo te he llevado de la mano para doblegar a las naciones y desarmar a los reyes. Hice que las puertas se abrieran ante ti y no volvieran a cerrarse.

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La Biblia Textual 3a Edicion

1 Así dice YHVH a su ungido, a Ciro, A quien he tomado por su diestra, Para someter ante él naciones, Y aflojar° los lomos de los reyes; Para abrir delante de él los batientes Y que las puertas no queden cerradas.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

1 Así dice Yahveh a su ungido, a Ciro, a quien tomé por la diestra, para someter ante él naciones y desatar cinturas de reyes, para abrir ante él los batientes y las puertas no queden cerradas:

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

1 Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes; para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán:

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Isaías 45:1
31 Σταυροειδείς Αναφορές  

¶Entonces le dijo Jehová: Anda por tu camino al desierto de Damasco; y cuando llegues allá, unge a Hazael por rey de la Siria;


EN el año primero de Ciro rey de Persia, para que se cumpliese la palabra de Jehová, que había hablado por boca de Jeremías, Jehová movió el espíritu de Ciro rey de Persia; y éste hizo pasar pregón por todo su reino, y lo puso también por escrito, diciendo:


Así dice Ciro rey de Persia: Todos los reinos de la tierra me los ha dado Jehová, el Dios del cielo; y él me ha encargado que le edifique Casa en Jerusalem, que está en Judá.


Derrama el desprecio sobre los príncipes, y afloja el cinto de los esforzados guerreros.


Sin embargo, yo siempre estoy contigo; tú tienes asida mi mano derecha.


¡Sobre una montaña escueta levantad la bandera! Alzad la voz para ellos, llamadlos con la mano, para que entren por las puertas de los nobles.


Yo he comisionado mis huestes consagradas; sí, he llamado mis héroes para ejecutar mi ira, los que se regocijan orgullosamente para hacer mi obra.


Parque yo, Jehová tu Dios, soy quien tiene asida tu mano diestra, y quien te dice: ¡No temas, yo soy tu ayudador!


¿Quién ha levantado desde Oriente un guerrero, a quién llamó en justicia a sus pies? Entregó delante de él naciones, y le hizo enseñorearse de reyes; los dió como polvo a su espada, y como hojarasca arrebatada a su arco.


Yo he levantado a uno desde el norte, y ya viene, desde el nacimiento del sol invocará mi nombre; y vendrá sobre príncipes como sobre lodo, y de la manera que el alfarero pisa el barro.


Yo, Jehová, te he llamado en justicia, y tendré firmemente asida tu mano, y te guardaré; y te pondré por pacto del pueblo, y por luz de las naciones;


el que dice de Ciro: ¡Pastor mío es, que cumplirá toda mi voluntad! y diciendo a Jerusalem: ¡Serás reedificada! y al Templo: ¡Serán echados tus cimientos!


Yo soy Jehová, y no hay otro; fuera de mí no hay Dios: yo te ciño, aunque no me has conocido;


Yo, yo he hablado, también le he llamado, le he traído, y él hará próspero su camino.


Y ahora yo he dado todas estas tierras en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, siervo mío; y también le he dado los animales del campo para que le sirvan.


y diles: Así dice Jehová de los Ejércitos, el Dios de Israel: He aquí que enviaré y tomaré a mi siervo Nabucodonosor rey de Babilonia, y colocaré su trono sobre estas piedras que yo, Jeremías, he escondido; y él extenderá su pabellón por encima de ellas:


Pues sube contra ella desde el Norte una nación que tornará su tierra en una desolación, de modo que no habrá quien habite en ella; desde el hombre hasta la bestia, todo huye y se va.


Caerá la espada sobre los Caldeos,  dice Jehová, y sobre los habitantes de Babilonia; y sobre sus príncipes, y sobre sus sabios.


¡Acicalad las flechas, empuñad los escudos! Jehová ha despertado el espíritu de los reyes de los Medos; porque su propósito es contra Babilonia para destruirla; porque venganza es ésta de Jehová; la venganza de su Templo destruído.


¡Dejan de pelear los valientes de Babilonia; quédanse en sus fortalezas; hase acabado su poderío; ellos han venido a ser como mujeres; están incendiadas sus habitaciones, están despedazados sus cerrojos!


Así dice Jehová de los Ejércitos: ¡Los gruesos muros de Babilonia serán completamente arrasados, y sus elevadas puertas quemadas a fuego; de modo que habránse fatigado los pueblos en balde, y las naciones para el fuego se habrán cansado!


Por su trabajo con que sirvió contra aquélla, le he dado la tierra de Egipto; porque han trabajado para mí, dice Jehová el Señor.


Entonces se le mudaron al rey los colores, y sus pensamientos le aterraron, en términos que las coyunturas de sus lomos se le desencajaban, y sus rodillas se batían la una con la otra.


¶Y he aquí otra segunda bestia, echada, semejante a un oso; la cual se alzaba más del un lado que del otro; y tenía tres costillas en su boca, entre sus dientes; y fuéle dicho así: ¡Levántate, devora mucha carne!


Alcé pues mis ojos, y miré, y he aquí un carnero que estaba en pie frente al río, y tenía dos cuernos; y aquellos dos cuernos eran altos, bien que el uno era más alto que el otro, y el más alto subió el postrero.


Y ví que el carnero daba cornadas hacia el poniente y hacia el norte, y hacía el sur. Y ningún animal podía estar en pie delante de él, ni había quien librase de su mano: hacía pues conforme a su voluntad, y se hizo grande.


Las puertas de los ríos están abiertas, y el palacio se deshace.


He aquí que tu pueblo será como mujeres en medio de ti; las puertas de tu tierra están abiertas a tus enemigos de par en par; el fuego devora las barras de tus puertas.


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