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Isaías 41:17 - Biblia Version Moderna (1929)

17 Cuando los pobres y los menesterosos buscan agua y no la hay, y la lengua se les seca de sed; yo, Jehová, les escucharé; yo, el Dios de Israel, no los abandonaré.

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Biblia Reina Valera 1960

17 Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, y no las hay; seca está de sed su lengua; yo Jehová los oiré, yo el Dios de Israel no los desampararé.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

17 »Cuando los pobres y los necesitados busquen agua y no la encuentren, y tengan la lengua reseca por la sed, entonces yo, el Señor, les responderé; yo, el Dios de Israel, nunca los abandonaré.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

17 Los pobres y los humildes buscan agua pero no la encuentran, y se les seca la lengua de sed. Pero yo, Yavé, los escucho; yo, Dios de Israel, no los abandonaré.

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La Biblia Textual 3a Edicion

17 Los pobres y menesterosos buscan agua, y no la hay, Su lengua está reseca de sed. Yo, YHVH, les responderé; Yo, el Dios de Israel, no los desampararé.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

17 Los pobres, los necesitados buscan agua y no la hay, su lengua por la sed está reseca. Yo, Yahveh, los atenderé;

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

17 Los afligidos y necesitados buscan agua, y no la hay; su lengua está seca de sed; yo Jehová los oiré, yo el Dios de Israel no los desampararé.

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Isaías 41:17
44 Σταυροειδείς Αναφορές  

Y he aquí que yo seré contigo, y te guardaré dondequiera que anduvieres, y te haré volver a esta tierra; porque no te dejaré hasta tanto que haya cumplido lo que he prometido acerca de ti.


¶Tuvo entonces revelación de Jehová, que decía:


Ahora pues, oh Jehová, Dios de Israel, sea estable tu palabra que hablaste a tu siervo David.


Hase secado como un tiesto mi vigor; y mi lengua se ha pegado a mi paladar; y me has puesto en el polvo de la muerte.


Este pobre clamó, y oyóle Jehová, y de todas sus angustias le sacó.


He sido joven, y ya soy viejo; mas no he visto al justo desamparado, ni á su linaje mendigando el pan.


Sedienta está mi alma de Dios, del Dios vivo; ¿cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?


y clama a mí en el día de angustia; yo te libraré, y tú me glorificarás!


¡No vuelva avergonzado el oprimido! ¡el afligido y el menesteroso alaben tu nombre!


Porque no desechará Jehová a su pueblo, ni desamparará a su herencia;


Allí pues el pueblo padeció sed por falta de agua, y murmuró el pueblo contra Moisés, y decía: ¿Por qué nos habéis hecho subir de Egipto, para matarnos de sed, a nosotros, y a nuestros hijos, y a nuestro ganado?


He aquí que yo estaré enfrente de ti allí, sobre la peña en Horeb; y herirás la peña, y saldrán de ella aguas para que beba el pueblo. Y Moisés lo hizo así a los ojos de los ancianos de Israel.


Porque, ¡oh pueblo de Sión, que habitas en Jerusalem, tú no llorarás más! ¡muy compasivo será Dios, a la voz de tu clamor: luego que oyere, te responderá!


Y conduciré a los ciegos por un camino que no conocen; por senderos que no han conocido los guiaré; tornaré tinieblas en luz delante de ellos, y los caminos torcidos en vías rectas. Estas son mis promesas; las he cumplido, y no las he dejado sin efecto.


Las fieras del campo me honrarán, los chacales y las avestruces; por cuanto proveo aguas en el desierto y ríos en el yermo, para dar de beber a mi pueblo, mi pueblo escogido.


porque derramaré aguas sobre la tierra sedienta, y corrientes sobre el sequedal: derramaré mi Espíritu sobre tu linaje, y mi bendición sobre tu descendencia;


Y no padecieron sed, cuando por los desiertos los guiaba; aguas de la peña hizo correr para ellos; pues partió la peña, y fluyeron las aguas.


No tendrán hambre, ni tendrán sed, y no los herirá calor ni sol; porque Aquel que tiene de ellos compasión, los conducirá, y junto a los manaderos de aguas los guiará.


¡TODOS los sedientos, venid a las aguas! aquel también que no tiene dinero; ¡venid, comprad y comed! ¡sí, venid, comprad, sin dinero y sin precio, vino y leche!


También, Jehová te guiará de continuo, y saciará tu alma en tiempos de sequía y vigorizará tus huesos; de modo que seas como jardín bien regado, y como manantial de agua, cuyas aguas nunca faltan.


EL Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, por cuanto Jehová me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los mansos; me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar a los cautivos libertad, y a los aprisionados abertura de la cárcel;


Y se les llamará Pueblo Santo, los Redimidos de Jehová; y serás tú llamada la Buscada, ciudad no desamparada.


Por tanto, así dice Jehová el Señor: He aquí que mis siervos comerán, mas vosotros tendréis hambre; he aquí que mis siervos beberán, mas vosotros tendréis sed; he aquí que mis siervos se alegrarán, mas vosotros seréis avergonzados;


Y sucederá que antes que clamaren, yo responderé, y estando ellos aún hablando, yo oiré.


Porque en cuanto a todas estas cosas, mi mano las hizo, y así existen todas estas cosas, dice Jehová: a este hombre empero miraré, a saber, al que es humilde y contrito de espíritu, y que tiembla ante mi palabra.


Porque yo sacio al alma cansada, y al alma desfalleciente la lleno de bien.


DALETH.- A causa de la sed, la lengua del niño de pecho se le pega al paladar; los pequeñitos piden pan, mas no hay quien se lo reparta.


Entonces me dijo: Estas aguas salen a la región del oriente, y descienden al Arabá, y van al Mar Salado; siendo llevadas al mar, para que sean sanadas sus aguas.


Bienaventurados los pobres en espíritu; porque de ellos es el reino de los cielos.


Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia; porque ellos serán saciados.


y clamando, dijo: ¡Padre Abraham, ten piedad de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua: porque estoy angustiado en esta llama!


Y él me ha dicho: Bástate mi gracia; pues que mi poder se perfecciona en tu flaqueza. Por tanto yo muy gustosamente me gloriaré con preferencia en mis flaquezas, para que el poder de Cristo haga morada conmigo.


Y díjome: ¡Hecho está!  Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Al que tuviere sed, le daré a beber de la fuente del agua de la vida, de balde.


¶Y el Espíritu y la esposa dicen ¡Ven! y el que oye, diga: ¡Ven! y el que tiene sed, ¡venga! ¡y el que quiera, tome del agua de la vida, de balde!


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