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Isaías 26:11 - Biblia Version Moderna (1929)

11 Jehová, tu mano está alzada, mas ellos no ven: verán empero con vergüenza tu celo por tu pueblo; y el fuego devorará a tus contrarios.

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Biblia Reina Valera 1960

11 Jehová, tu mano está alzada, pero ellos no ven; verán al fin, y se avergonzarán los que envidian a tu pueblo; y a tus enemigos fuego los consumirá.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

11 Oh Señor, ellos no prestan ninguna atención a tu puño levantado. Demuéstrales tu fervor por defender a tu pueblo; entonces quedarán avergonzados. Que tu fuego consuma a tus enemigos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

11 ¿Hasta cuándo los estarás amenazando sin que comprendan? Haz que vean, para vergüenza suya, que cuidas de tu pueblo; ¡que tu furor, cual fuego, devore a tus enemigos!'

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La Biblia Textual 3a Edicion

11 Aunque alces tu mano, oh YHVH, no la miran; Que miren avergonzados tu celo por el pueblo, Y que el fuego devore a tus enemigos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

11 Yahveh, tu mano está alzada, pero ellos no la ven. ¡Vean, avergonzados, tu celo por el pueblo; el fuego devore a tus enemigos!

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

11 Jehová, levantada está tu mano, pero ellos no ven; verán al fin, y se avergonzarán los que envidian a tu pueblo; y a tus enemigos fuego los consumirá.

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Isaías 26:11
42 Σταυροειδείς Αναφορές  

por cuanto se apartaron de en pos de él, y no consideraron ninguno de sus caminos;


¡Levántate, oh Jehová! ¡oh Dios, alza tu mano! ¡no te olvides de los afligidos!


Alcanzará tu mano a todos tus enemigos; tu diestra alcanzará a los que te aborrecen.


Por cuanto no quieren atender a los hechos de Jehová, ni a las obras de sus manos, él los derribará, y no los edificará.


Devoró el fuego a sus mancebos, y sus vírgenes no fueron pedidas en matrimonio.


¡Muéstrame alguna señal de tu favor, y véanla los que me odian, y sean avergonzados; por cuanto tú, Jehová, me has ayudado, y me has consolado!


Porque en esta ocasión voy a enviar todas mis plagas sobre tu corazón, y sobre tus siervos, y sobre tu pueblo, para que sepas que ninguno hay como yo en toda la tierra.


Y vendrá a ser el fuerte como estopa, y su obra como la chispa; y arderán entrambos, y no habrá quien los apague.


Por tanto enviará el Señor, Jehová de los Ejércitos, entre sus robustos la extenuación, y por debajo de su gloria arderá una hoguera, corno ardimiento de fuego.


Y será la Luz de Israel como fuego, y su Santo como llama, la cual devorará las zarzas y los espinos de Asiria, en un mismo día;


Entonces será quitada la envidia de Efraim, y los adversarios de Judá serán exterminados; Efraim no envidiará a Judá, y Judá no hostigará a Efraim.


¡Todos los moradores del mundo y los habitantes de la tierra, cuando fuere alzada la bandera sobre los montes, vedla! ¡y cuando fuere tocada la trompeta, oídla!


Porque de Jerusalem saldrá un resto, y del monte de Sión algunos que se salven. El celo de Jehová de los Ejércitos hará esto.


Jehová, cual hombre esforzado, saldrá, como varón de guerra, excitará sus celos; dará voces y alzará el grito; mostrará su poder contra sus enemigos.


¡No saben, ni quieren entender! porque Él ha cerrado sus ojos, para que no vean, y su corazón, para que no entiendan.


Los que dan forma a las esculturas, son todos ellos una vanidad, y sus obras preciadas no les aprovecharán; ellas mismas son testigos contra sí, (pues no ven, y nada entienden); para que ellos sean avergonzados.


Por tanto, como la lengua del fuego devora el rastrojo, y como la hierba seca se hunde en las llamas, así la raíz de ellos será como podredumbre, y su flor como polvo se levantará; por cuanto han rechazado la ley de Jehová de los Ejércitos, y han tratado con desprecio la palabra del Santo de Israel.


Y vistióse de justicia, como de una coraza, y púsose yelmo de salvación sobre la cabeza; se vistió también de ropas de venganza, como de vestidura, y cubrióse de celo como de un manto.


Asimismo vendrán a ti, postrándose, los hijos de los que te afligieron; y a las plantas de tus pies se encorvarán todos los que te trataron con desprecio; y te llamarán la ciudad de Jehová; la Sión del Santo de Israel.


¡Mira, pues, desde el cielo, oh Jehová, y ve, desde tu morada de santidad y de hermosura! ¿Dónde están ahora tu celo y tus obras poderosas? ¿Hase restringido la conmoción de tus entrañas y de tus compasiones hacia mí?


¡Pues he aquí que Jehová con fuego vendrá, y como torbellino, sus carros de guerra; para devolver su ira con ardiente indignación, y su reprensión con llamas de fuego!


Y saldrán, y mirarán los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra mí; cuyo gusano no morirá, y su fuego nunca se apagará; y serán un objeto de horror para toda carne.


¡Oíd el oráculo de Jehová, los que reverenciáis su palabra! Vuestros hermanos que os odian, y que os han echado fuera a causa de mi nombre, dicen: ¡Sea glorificado Jehová! mas él aparecerá para gloria vuestra, y ellos serán avergonzados.


Porque la maldad arde como un fuego; devora las zarzas y los espinos, y enciende las espesuras del bosque; las cuales se elevan, remolinándose, en columnas de humo.


Por la ira de Jehová de los Ejércitos está entenebrecida la tierra, y el pueblo es como pábulo del fuego; no hay hombre que perdone a su hermano;


Del aumento de su dominio y de su paz no habrá fin; se sentará sobre el trono de David y sobre su reino, para establecerlo, y para sustentarlo con juicio y justicia, desde ahora y para siempre. ¡El celo de Jehová de los Ejércitos hará esto!


Y los que escaparen de la espada, volverán de la tierra de Egipto a la tierra de Judá, pocos en número; y todo el resto de Judá que ha venido a la tierra de Egipto para habitar temporalmente allí, conocerán cúya es palabra que quedará establecida, la mía o la suya.


¡Oh Jehová! ¿no están tus ojos dirigidos hacia la verdad? tú los castigaste, mas no se dolieron; los consumiste, mas se negaron a recibir la corrección; han hecho sus rostros más duros que la roca; rehusan volverse a ti.


Tu mano será ensalzada sobre tus adversarios, y todos tus enemigos serán destruídos.


Y esto lo verá mi enemiga, y el baldón la cubrirá; aquella misma que me dice ¿Dónde está Jehová tu Dios? ¡Mis ojos la han de mirar; ahora será ella hollada como el lodo de las calles!


Esto lo verán las naciones, y se avergonzarán de todo su poderío; pondrán la mano sobre su boca; sus oídos serán sordos.


¡PUES he aquí que viene el día que arderá como homo; y todos los soberbios y todos los obradores de iniquidad serán como hojarasca; y aquel día que viene los abrasará, dice Jehová de los Ejércitos, de modo que no les deje raíz ni rama!


Entonces dirá también a los que estarán a su izquierda:  ¡Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles!


Y entre los muertos alzó sus ojos, estando en los tormentos, y vió a Abraham, de lejos, y a Lázaro en su seno:


porque se ha embotado el corazón de este pueblo, y sus oídos oyen pesadamente,y han cerrado sus ojos; para que no vean con sus ojos, y oigan con sus oídos, y entiendan con él corazón, y se conviertan, y yo los sane.


en llamas de fuego, tomando venganza en los que no conocen a Dios y en los que no obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesús:


sino cierta horrenda expectación de juicio, y un ardor de fuego, que devorará a los adversarios.


teniendo una buena conciencia; para que en aquello mismo en que dicen mal de vosotros, sean avergonzados los que vituperan vuestra buena manera de vivir en Cristo.


Y fué tomada la bestia, y con ella el falso profeta que había hecho prodigios en su presencia, con los cuales él había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y los que adoraban su imagen. Éstos dos fueron echados vivos en el lago de fuego que arde con azufre.


He aquí, yo haré a los de la sinagoga de Satanás, a los que dicen que ellos son judíos, y no lo son, sino que mienten: he aquí, los haré que vengan y se postren ante tus pies, y sepan que yo te he amado.


Y estaréis a la mira: si, por el camino de su propio territorio, subiere a Bet-semes, entonces él nos ha hecho este gran mal; mas sino, sabremos que no es su mano la que nos ha herido; es un acaso que nos ha sucedido.


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