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Isaías 10:1 - Biblia Version Moderna (1929)

1 ¡AY de los que ordenan leyes inicuas; y de los que ponen por escrito la sinrazón que decretan;

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Περισσότερες εκδόσεις

Biblia Reina Valera 1960

1 ¡Ay de los que dictan leyes injustas, y prescriben tiranía,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

1 ¡Qué aflicción les espera a los jueces injustos y a los que emiten leyes injustas!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

1 ¡Pobres de aquellos que dictan leyes injustas y ponen por escrito los decretos de la maldad.

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La Biblia Textual 3a Edicion

1 ¡Ay de quienes decretan decretos injustos, Y legislan leyes inicuas,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

1 ¡Ay de quienes decretan decretos inicuos y escriben escritos vejatorios

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

1 ¡Ay de los que decretan leyes injustas, y escriben tiranía que ellos han prescrito,

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Isaías 10:1
39 Σταυροειδείς Αναφορές  

luego entraron dos hombres, hijos   de Belial, los cuales se sentaron enfrente de él; y testificaron aquellos hombres de Belial contra Nabot, delante del pueblo, diciendo: ¡Nabot ha renegado de Dios y del rey! y sacándole fuera de la ciudad, le apedrearon de modo que murió.


Antes, practicáis de corazón iniquidades; a nivel de balanza pesáis la violencia de vuestras manos en la tierra.


ni tampoco favorecerás al pobre en su causa.


¶No pervertirás el derecho de tu gente pobre en su pleito.


los que hacen ofensor a un hombre por una mera palabra, y arman lazos para aquel que reprende en la puerta, y pervierten la causa del justo en falsía.


¡Ay del malo! pues mal le irá; porque la recompensa de lo que han hecho sus manos le será dada!


Jehová entrará en juicio con los ancianos de su pueblo y con sus príncipes; pues que vosotros habéis devorado la viña de Jehová; el despojo del pobre está en vuestras casas.


¡Ay de aquellos que madrugan para correr tras la bebida embriagante, perseverando en ello hasta en la noche, hasta que el vino los enciende!


¡Ay de aquellos que arrastran la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como con coyundas de carreta;


los que justifican al inicuo mediante una dádiva; y en cuanto al derecho del justo, se lo quitan!


¡Ay de los que juntan casa con casa, de los que allegan campo con campo, hasta que les falta espacio; para que quedéis habitando vosotros solos en medio de la tierra!


traspasando la ley, y mintiendo contra Jehová, y volviendo atrás de en pos de nuestro Dios; hablando opresión y rebelión; concibiendo y profiriendo del corazón palabras de mentira.


No hay quien pleitee con justicia, ni quien litigue de buena fe: confían en vanidad y hablan embustes; conciben vejación y paren iniquidad.


¡Ay de aquel que edifica su casa con injusticia, y sus salones sin equidad; que exige el servicio de su prójimo de balde, y no le da la paga de su trabajo;


codician hasta el polvo de la tierra que está sobre la cabeza de los desvalidos, y pervierten la causa de los mansos; también un hombre y su padre se llegan a la misma joven, profanando así mi santo Nombre:


Porque son guardados los estatutos de Omri, y todas las obras de la casa de Acab; y andáis en los consejos de ellos, a fin de que yo te haga una desolación, y a los habitantes de ella un silbido; y llevaréis vosotros el oprobio de mi pueblo.


¡Ay de aquel que edifica una ciudad con derramada sangre humana, y acimienta una villa con iniquidad!


¡Ay de aquel que hace beber a su prójimo! ¡tú que viertes tu licor inflamador, y también le haces emborracharse, para poder tú mirar su desnudez!


¡Ay de aquel que dice al leño: Despierta; y a la muda piedra: Levántate! ¿Acaso ésta puede enseñar? He aquí que está cubierta de oro y de plata; mas en su interior no hay espíritu alguno.


¿Acaso todos éstos no entonarán canción contra él? ¿no cantarán contra él una oda satírica, diciendo: ¡Ay de aquel que amontona lo que no es suyo! (¿hasta cuándo será?) y que carga sobre sí las prendas arrebatadas?


¡Ay de aquel que adquiere mala ganancia para su casa, a fin de poner en alto su nido, y librarse así de las garras del mal!


¡Ay de ti, Corazín!  ¡ay de ti, Bethsaida!   porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, ya ha mucho que se hubieran arrepentido en cilicio y ceniza.


¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la hierbabuena, el eneldo y el comino, y habéis desatendido las cosas más importantes de la ley, a saber, la justicia, la misericordia y la fe.  Estas cosas deberíais hacer, sin desatender aquéllas.


¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que a la verdad parecen hermosos por fuera, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.


¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis las tumbas de los justos,


El Hijo del hombre se va en verdad, como está escrito de él; mas ¡ay de aquel hombre por quien es entregado el Hijo del hombre! bueno le fuera al tal hombre si nunca hubiera nacido.


¡Ay de vosotros los doctores de la ley! porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros no entrasteis, y a los que iban entrando se lo impedisteis.


Cuando, pues, le vieron los jefes de los sacerdotes y los alguaciles, alzaron el grito, diciendo: ¡Crucifícale! ¡crucifícale! Pilato les dice: ¡Tomadle vosotros, y crucificadle; porque yo no hallo en él crimen alguno!


Esto lo dijeron sus padres, porque temían a los judíos; porque los judíos habían ya convenido, que si alguno confesara que él era el Cristo, fuese echado de la sinagoga.


¡Ay de ellos! porque andan en el camino de Caín, y se lanzan inconsideradamente tras el error de Balaam, con esperanza de una sórdida recompensa, y perecen en la contradicción de Coré.


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