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Isaías 1:7 - Biblia Version Moderna (1929)

7 Vuestra tierra está asolada, vuestras ciudades abrasadas a fuego; vuestro país, en vuestra misma presencia extraños lo devoran, y desolado está, como destruído por extraños.

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Περισσότερες εκδόσεις

Biblia Reina Valera 1960

7 Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida por extranjeros, y asolada como asolamiento de extraños.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

7 Su país yace en ruinas, y sus ciudades han sido incendiadas. Los extranjeros saquean sus campos frente a sus propios ojos y destruyen todo lo que ven a su paso.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

7 Su país es una soledad con ciudades hechas cenizas; ustedes vieron las cosechas, y el enemigo se las comió; esta ruina no es menos que la de Sodoma.

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La Biblia Textual 3a Edicion

7 Vuestra tierra está asolada, vuestras ciudades incendiadas, Vuestro país, devorado ante vosotros mismos; Desolado, como la desolación que causan los extraños.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

7 Vuestro país, un desierto; vuestras ciudades, incendiadas; vuestra tierra, ante vosotros, extranjeros la devoran. Es un desierto, como una destrucción a mano de extranjeros.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

7 Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra la devoran extranjeros delante de vosotros, y es asolada como asolamiento de extraños.

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Isaías 1:7
37 Σταυροειδείς Αναφορές  

Por lo cual le entregó Jehová su Dios en mano del rey de los Siros, los cuales le batieron, y tomaron de los suyos una multitud de cautivos, y los llevaron a Damasco. Y fué entregado también en mano del rey de Israel, el cual le hirió con grande estrago.


la tierra fructífera en salados, por la maldad de los que en ella habitan.


Y ellos habían sido disminuídos y abatidos, a causa de opresión, de aflicción, y de congojas.


¡Enrede el acreedor todo lo que tiene, y extraños saqueen sus labores!


Y la hija de Sión queda como enramada en una viña, como choza en melonar, como ciudad sitiada.


Así sucederá, porque Jerusalem se desmorona, y Judá se cae, por cuanto sus palabras y sus hechos están contra Jehová, para provocar los ojos de su gloria.


Y serán convertidos los ríos de Idumea en pez, y su polvo en azufre, y su tierra vendrá a ser como pez ardiente.


Porque en cuanto a tus desiertos y tus lugares asolados, y tu tierra dejada en ruinas, ésta será entonces demasiado estrecha los habitantes; y los que te devoraban estarán ya muy lejos.


Entonces los corderos pacerán como en su propia dehesa, y los desolados campos de los ricos se los comerán los nómades.


En mis oídos ha dicho esto Jehová de los Ejércitos: De seguro que muchas casas vendrán a ser una desolación, casas grandes y hermosas, por falta de habitador.


Entonces yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? y respondió: Hasta que las ciudades queden desoladas, por falta de habitantes; y las casas, por no haber hombre en ellas; y la tierra venga a ser una desolación completa;


En vez de estar abandonada y aborrecida, en grado que nadie pasaba por ti, haré que seas una gloria eterna, el gozo de todos los siglos.


Jehová ha jurado por su mano derecha, y por el brazo de su fortaleza: Yo no daré más tu trigo para manutención de tus enemigos, ni los hijos de tierra extraña beberán más tu vino, por el cual tú te has fatigado;


Tus santas ciudades han venido a ser un desierto; Sión ha venido a ser un desierto; Jerusalem es una desolación.


Porque la maldad arde como un fuego; devora las zarzas y los espinos, y enciende las espesuras del bosque; las cuales se elevan, remolinándose, en columnas de humo.


Porque toda la armadura del guerrero en el tumulto de batalla, y los vestidos revolcados en sangre, serán para quemarse, y para pábulo del fuego.


Contra él rugieron los leoncillos, y dieron sus bramidos; y convirtieron su tierra en una desolación: sus ciudades han sido quemadas; quedan sin habitante.


Ya subió el león de su breñal, es decir, el asolador de las naciones; se ha puesto en marcha; partió de su lugar, para convertir tu tierra en una desolación: tus ciudades serán asoladas, hasta quedar sin habitante.


Por tanto fué derramada mi indignación y mi ira, la cual ardió en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalem; de modo que han venido a ser un desierto y una desolación, como hoy se ve.


¡Enmiéndate, oh Jerusalem, no sea que mi alma se aparte de ti! ¡no sea que te haga una desolación, una tierra no habitada!


Y haré cesar en las ciudades de Judá, y por las calles de Jerusalem, la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del novio y la voz de la novia: porque la tierra vendrá a ser una desolación.


La herencia nuestra ha pasado a nuestros enemigos, y nuestras casas a los de tierra extraña.


por tanto, yo te entregaré a los hijos de Oriente, para posesión suya; los cuales asentarán en ti sus campamentos, y pondrán en ti sus moradas; comerán tu fruto y beberán tu leche.


Y secaré los ríos; y venderé la tierra en mano de hombres feroces; y destruiré la tierra, con cuanto hay en ella, por mano de extraños: yo Jehová lo he dicho.


Los extraños han devorado su fuerza, mas él no lo sabe; también las canas le salen, esparcidas aquí y allí, mas él no lo sabe.


Porque sembraron el viento, y segarán el torbellino, no tendrán mies; su espiga no dará harina; y si acaso la diere, los extraños la devorarán.


y a vosotros os esparciré entre las naciones,  y sacaré espada en pos de vosotros; y vuestra tierra será una desolación, y vuestras ciudades serán una soledad.


Entonces gozará la tierra sus días de descanso, todos los días de su desolación, mientras vosotros estéis en la tierra de vuestros enemigos: la tierra descansará entonces, y gozará sus días de descanso.


cortaré también de tu tierra las ciudades amuralladas, y derribaré todas tus fortalezas;


Por tanto, yo también te he herido de una llaga muy grave, te he hecho una desolación a causa de tus pecados.


El fruto de tu tierra y todas tus labores, lo comerá un pueblo que tú no conoces; y nunca serás sino oprimido y quebrantado todos los días;


El extranjero que habitare en medio de ti se elevará sobre ti más y más alto, en tanto que tú descenderás más y más abajo.


(siendo toda su tierra azufre y sal e incendio, tierra que no se siembra, y que nada produce, ni crece en ella hierba alguna, como sucedió en la ruina de Sodoma y Gomorra, Adma y Zeboim, las cuales destruyó Jehová en su ira y en su ardiente indignación) ;


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