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Hechos 9:35 - Biblia Version Moderna (1929)

35 Y le vieron todos los que habitaban en Lidda y en Sarona; y se convirtieron al Señor.

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Περισσότερες εκδόσεις

Biblia Reina Valera 1960

35 Y le vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se convirtieron al Señor.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

35 Entonces todos los habitantes de Lida y Sarón vieron a Eneas caminando, y se convirtieron al Señor.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

35 Todos los habitantes de Lida y Sarón lo vieron y se convirtieron al Señor.

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La Biblia Textual 3a Edicion

35 Y lo vieron todos los que viven en Lida y en Sarón, y se convirtieron al Señor.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

35 Al verlo, todos los habitantes de Lida y Sarón se convirtieron al Señor.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

35 Y le vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se convirtieron al Señor.

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Hechos 9:35
32 Σταυροειδείς Αναφορές  

y de las vacadas que pastaban en Sarón, Sitrai saronita; y de las vacadas en los valles, Safat hijo de Adlai;


Y habitaron en el Galaad, en el Basán, y sus aldeas, y en todos los ejidos de Sarón, hasta las salidas de ellos.


¶Y los hijos de Elpaal: Heber, y Misam, y Semed (éste edificó a Ono y Lod, con sus villas),


Los hijos de Lod, de Hadid y de Ono, setecientos veinte y cinco.


Los hijos de Lod, de Hadid y de Ono, setecientos veinte y uno.


Tu pueblo se presentará como ofrendas voluntarias en el día de tu poder, ataviados con los adornos de la santidad: como el rocío que cae del seno del alba, así te será tu valiente juventud.


Se acordarán y se volverán a Jehová todos los términos de la tierra, y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti.


¡Volveos a Aquel de quien se han rebelado con profundo intento los hijos de Israel!


La tierra está de luto y desfallece; el Líbano está avergonzado y languidece; Sarón se ha tornado en desierto, y el Basán y el Carmelo sacuden sus hojas.


Florecerá abundantemente y se regocijará hasta con alborozo y con canciones. La gloria del Líbano le será dada, la hermosura del Carmelo y de Sarón: los hombres verán la gloria de Jehová, y la hermosura de nuestro Dios.


Y Sarón vendrá a ser redil para rebaños, y el Valle de Acor, lugar donde se recueste el ganado, a beneficio de mi pueblo que me ha buscado.


¿Quién oyó jamás tal cosa? ¿quién ha visto cosa semejante? ¿La tierra será hecha producir en un solo día? ¿o nacerá una nación de una vez? pues luego que Sión estuvo de parto, dió a luz sus hijos.


NUN.- ¡Examinemos y escudriñemos nuestros caminos, y volvámonos otra vez a Jehová!


¡Por tanto tú, oh Israel, vuélvete a tu Dios! observa la misericordia y la justicia, y guarda a tu Dios de continuo.


¡Tomad con vosotros palabras, y volveos a Jehová! decidle: ¡Quita toda nuestra iniquidad, y acéptanos bondadosamente; así te tributaremos los sacrificios de nuestros labios!


rasgad vuestros corazones y no vuestros vestidos, y volveos a Jehová vuestro Dios; porque él es clemente y compasivo, lento en iras y grande en misericordia, y se arrepiente del mal que amenaza traer.


Y la mano del Señor estaba con ellos; y un gran número, habiendo creído, se volvieron al Señor.


Por lo cual, yo juzgo que no inquietemos a los que de entre los gentiles se han convertido a Dios;


Y esto sucedió por espacio de dos años, de modo que todos los que habitaban en la provincia de Asia oyeron la palabra del Señor, así judíos como griegos.


¡Con tal poder creció la palabra del Señor, y prevaleció!


alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía a la Iglesia los salvados, de día en día.


Muchos, sin embargo, de los que habían oído la palabra, creyeron; y vino a ser el número de los hombres como cinco mil.


Y la palabra de Dios siguió creciendo; y multiplicóse extraordinariamente en Jerusalem el número de los creyentes; y una gran compañía de los sacerdotes era obediente a la fe.


Y Pedro le dijo: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y haz tu cama. Y al instante se levantó.


Y esto fué conocido por toda la ciudad de Joppe, y muchos creyeron en el Señor.


Mas cuando alguno de ellos se vuelva al Señor, el velo será quitado.


Cuando te vieres en angustia, y te sobrevinieren todas estas cosas en los días venideros, entonces te has de volver a Jehová tu Dios, y escucharás su voz;


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