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Habacuc 2:3 - Biblia Version Moderna (1929)

3 Porque la visión todavía tardará hasta el plazo señalado; bien que se apresura hacia el fin, y no engañará la esperanza: aunque tardare, aguárdala, porque de seguro vendrá, no se tardará.

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Περισσότερες εκδόσεις

Biblia Reina Valera 1960

3 Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 Esta visión es para un tiempo futuro. Describe el fin, y este se cumplirá. Aunque parezca que se demora en llegar, espera con paciencia, porque sin lugar a dudas sucederá. No se tardará.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 Esta visión espera su debido tiempo, pero se cumplirá al fin y no fallará; si se demora en llegar, espérala, pues vendrá ciertamente y sin retraso.

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 Porque es aún visión para el tiempo señalado: ella hablará al fin y no será frustrada. Aunque tarde, aguárdala, porque sin duda vendrá, y no se retrasará.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 Porque es una visión para un tiempo fijado, se acerca a su fin y no defraudará. Si tarda, espérala, pues vendrá sin falta y no fallará.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas al fin hablará, y no mentirá; aunque se tardare, espéralo, que sin duda vendrá; no tardará.

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Habacuc 2:3
33 Σταυροειδείς Αναφορές  

Aun hablaba él con ellos, cuando, he aquí, acabó de llegar el enviado a donde él estaba, y el rey en pos de él; quien dijo: He aquí que esta calamidad es de parte de Jehová; ¿para qué tengo de esperar a Jehová más?


Te levantarás, y tendrás piedad de Sión; porque es tiempo de favorecerla, porque el plazo va llegando:


¡Espera a Jehová! ¡anímate, y sea esforzado tu corazón; y espera a Jehová!


Y aconteció que al fin de los cuatrocientos y treinta años, aun en aquel mismo día aconteció que salieron de la tierra de Egipto todos los ejércitos de Jehová.


Por tanto, Jehová esperará para mostraros favor, y por tanto, se levantará para apiadarse de vosotros; porque Dios justo es Jehová: bienaventurados son todos los que le esperan.


Y le dirás: ¡Ten cuidado, y estáte quieto! ¡no temas, y no se desfallezca tu corazón, a causa de estos dos cabos de tizones humeantes; a causa de la ira furiosa de Rezín y Siria, y del hijo de Remalías!


Y yo aguardaré a Jehová, que ha escondido su rostro de la casa de Jacob; sí, le esperaré a él.


Todas las naciones, pues, le han de servir a él, y a su hijo, y al hijo de su hijo, hasta que llegue el tiempo de su tierra también; entonces a ella la reducirán a servidumbre muchas naciones y grandes reyes.


Porque yo soy Jehová; hablaré, y la cosa que dijere se efectuará; no se dilatará más; porque en vuestros mismos días, oh casa rebelde, diré la palabra, y la haré cumplir, dice Jehová el Señor.


En aquel día saldrán mensajeros de delante de mí, en naves, para aterrar a los confiados Etíopes; y vendrá la angustia sobre ellos, como en el día de Egipto; pues he aquí que viene su día.


Vengo pues para hacerte saber lo que ha de suceder a tu pueblo en los tiempos venideros; porque la visión se refiere a tiempos remotos aún.


Mas en cuanto a estos dos reyes, su corazón estará para hacerse daño mutuamente; y en una misma mesa se hablarán mentiras: mas no tendrá éxito; porque todavía el fin es para un tiempo determinado.


Por eso algunos de los sabios tropezarán, para que sean acrisolados, y purificados, y emblanquecidos, hasta el tiempo del fin: porque todavía es para el tiempo determinado.


Por lo cual él se acercó junto a donde yo estaba; y cuando se acercó, yo me despavorí, y caí sobre mi rostro. Pero él me dijo: Entiende, hijo del hombre, que para el tiempo del fin es la visión.


Entonces dijo: He aquí que te voy a enseñar lo que ha de ser en el fin de la indignación; porque eso es para el tiempo del fin:


Setenta semanas están determinadas en cuanto a tu pueblo, y en cuanto a tu santa ciudad, para acabar con la transgresión, para poner fin a los pecados, y para hacer expiación de la iniquidad, para introducir la justicia perdurable, y para poner sello a la visión y la profecía, y para ungir al Santo de los santos.


Yo empero miraré hacia Jehová, esperaré en el Dios de mi salvación; oiráme el Dios mío.


Por tanto esperadme a mí, dice Jehová, hasta el día que me levante a la presa: porque es mi propósito reunir las naciones y juntar los reinos, para derramar sobre ellos mi indignación, es decir, todo el ardor de mi ira; pues con el ardor de mis celos será devorada toda la tierra.


Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de Adam, para que mude de propósito. ¿Ha dicho él, y acaso no lo hará? ¿o ha hablado, y dejará de cumplir su palabra?


¶Y he aquí que había en Jerusalem un hombre llamado Simeón; y este hombre era justo y piadoso, que esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.


Mas él les respondió: No os toca a vosotros saber los tiempos ni las sazones que el Padre ha guardado en su propia potestad:


e hizo de una misma sangre todas las naciones de los hombres, para habitar sobre toda la haz de la tierra, fijando sus tiempos señalados, y los términos de su habitación;


sino que está bajo guardianes y tutores, hasta el tiempo señalado por su padre.


También en avaricia, con palabras engañosas, harán tráfico de vosotros; el juicio de los cuales ya de largo tiempo atrás no se tarda, y su destrucción no se duerme.


No es tardo el Señor respecto de esa su promesa, como algunos la reputan tardanza; sino que aguarda con paciencia en orden a nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento.


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