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Génesis 40:6 - Biblia Version Moderna (1929)

6 Y José vino a ellos por la mañana, y los miró, y he aquí que estaban perturbados.

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Περισσότερες εκδόσεις

Biblia Reina Valera 1960

6 Vino a ellos José por la mañana, y los miró, y he aquí que estaban tristes.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

6 Cuando José los vio a la mañana siguiente, notó que los dos parecían preocupados.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

6 Cuando José los vino a ver por la mañana, se dio cuenta de que estaban muy preocupados.

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La Biblia Textual 3a Edicion

6 Y José fue a ellos por la mañana, y observó que estaban perturbados.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

6 Cuando por la mañana se acercó a ellos José, advirtió que estaban tristes

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

6 Y por la mañana José vino a ellos, y los miró, y he aquí que estaban tristes.

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Génesis 40:6
9 Σταυροειδείς Αναφορές  

Y el copero y el panadero del rey de Egipto, que estaban presos en la cárcel, soñaron sueños ambos a dos, cada uno su sueño en una misma noche, y cada cual conforme a la interpretación de su sueño.


Preguntó pues a los ministros de Faraón que estaban con él en la prisión de la casa de su señor, diciendo: ¿Por qué causa están hoy tristes vuestros semblantes?


Y le respondieron: Hemos soñado sueños, y no hay quien los interprete. Les respondió pues José: ¿No son de Dios las interpretaciones? ruégoos me los contéis.


Y aconteció que a la mañana fué perturbado su espíritu; y envió a llamar a todos los magos de Egipto y a todos sus sabios; y contóles Faraón su sueño; mas no hubo quien se lo interpretase a Faraón.


Ví un sueño que me atemorizó, y mis pensamientos sobre mi cama y las visiones de mi cabeza me aterraron.


Entonces se le mudaron al rey los colores, y sus pensamientos le aterraron, en términos que las coyunturas de sus lomos se le desencajaban, y sus rodillas se batían la una con la otra.


¶Aquí tuvieron fin sus palabras. En cuanto a mí, Daniel, mis pensamientos me turbaron mucho, y palideció mi rostro: pero guardé el asunto en mi corazón.


¶Y yo Daniel quedé sin fuerzas, y estuve enfermo algunos días; después me levanté, y me puse a despachar los negocios del rey: pero estaba asombrado de la visión; mas no hubo quien la explicase.


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