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Génesis 22:12 - Biblia Version Moderna (1929)

12 Y dijo: No extiendas tu mano contra el muchacho, ni le hagas nada; pues ahora conozco que tú temes a Dios, ya que no me has negado a tu hijo, tu hijo único.

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Biblia Reina Valera 1960

12 Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

12 —¡No pongas tu mano sobre el muchacho! —dijo el ángel—. No le hagas ningún daño, porque ahora sé que de verdad temes a Dios. No me has negado ni siquiera a tu hijo, tu único hijo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

12 No toques al niño, ni le hagas nada, pues ahora veo que temes a Dios, ya que no me has negado a tu hijo, el único que tienes.

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La Biblia Textual 3a Edicion

12 No extiendas tu mano contra el muchacho ni le hagas nada, le dijo, pues ya conozco que eres temeroso de Dios, por cuanto no me rehusaste a tu hijo, tu único.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

12 Él le dijo: 'No extiendas tu brazo sobre el niño, ni le hagas nada, porque ahora sé que eres temeroso de Dios, ya que no me has negado tu hijo, tu único hijo'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

12 Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ahora sé que temes a Dios, pues que no me rehusaste a tu hijo, tu único;

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Génesis 22:12
42 Σταυροειδείς Αναφορές  

Y respondió Abraham: Porque dije entre mí: Seguramente no hay temor de Dios en este lugar, y me matarán por causa de mi mujer.


Entonces Abraham alzando los ojos, miró, y he aquí un carnero, más allá de él, enredado por las astas en un matorral, y fué Abraham y tomó el carnero, y ofrecióle en holocausto en lugar de su hijo.


y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has negado a tu hijo, tu hijo único,


Y dijo: Toma a tu hijo, a Isaac, tu hijo único, a quién amas, y véte a tierra de Moría, y ofrécele allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.


por cuanto obedeció Abraham mi voz, y guardó mis preceptos, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.


Pero al tercer día les dijo José: Haced esto y viviréis; pues temo a Dios.


Pero los gobernadores anteriores, que habían sido antes que yo, hicieron gravar al pueblo, cobrándolo del pueblo en pan y vino, además de cuarenta siclos de plata diarios: y aun sus mozos imperaban con autoridad sobre el pueblo: mas yo no me porté así, por el temor de Dios.


HUBO un hombre en la tierra de Uz que se llamaba Job; y era aquel hombre perfecto y honrado, temeroso de Dios y apartado del mal.


y al hombre le dijo: ¡He aquí que el temor del Señor es la Sabiduría, y el apartarse del mal, la Inteligencia!


En seis apuros te salvará, y en siete ningún mal te tocará.


Porque Jehová conoce el camino de los justos; pero el camino de los inicuos perecerá.


El temor de Jehová es el principio de la sabiduría: de buen entendimiento son todos los que hacen sus mandamientos: su alabanza dura para siempre.


Jehová tiene su complacencia en los que le temen, en los que esperan en su misericordia.


Servid a Jehová con temor, y alegraos con temblor.


¿Quién es el hombre que teme a Jehová? a éste le dirigirá por el camino que él escogiere:


La privanza de Jehová es con los que le temen, y su pacto, para hacerles conocer su voluntad.


Y respondió Moisés al pueblo: No temáis; porque para probaros ha venido Dios, y para que su temor esté delante de vosotros, a fin de que no pequéis.


El temor de Jehová es el principio de la ciencia; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción.


¶Oigamos pues la conclusión de todo el asunto: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es la suma del deber humano.


y han edificado altos a Baal, para quemar con fuego a sus mismos hijos como holocaustos a Baal; cosa que yo no mandé, ni dije, ni me pasó por el pensamiento.


y haré con ellos un pacto eterno, que no me apartaré de ellos, dejando de hacerles bien, sino que pondré mi temor en su corazón, para que no se aparten de mí.


Para vosotros empero que teméis mi Nombre, se levantará el Sol de justicia, trayendo salud eterna en sus alas; y saldréis vosotros, saltando alegres como terneros cebados.


¶¡Entonces dijo Jesús a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.


Y todo aquel que dejare casas, ohermanos, o hermanas, o padre, o madre, omujer, o hijos, o tierras, por causa de mi nombre, recibirá cien veces tanto, y heredará la vida eterna.


Así resplandezca vuestra luz delante de los hombres; de modo que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.


Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dió a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en él, no perezca, mas tenga vida eterna.


¶Así pues la iglesia tuvo paz por toda la Judea y la Galilea y la Samaria, y fué edificada; y andando en el temor del Señor, y en el consuelo del Espíritu Santo, se iba aumentando.


mas Dios encarece su amor hacia nosotros, en esto, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.


El que ni aun a su propio Hijo perdonó, sino que le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos ha de dar también de pura gracia, todas las cosas juntamente con él?


No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres: mas fiel es Dios, el cual no permitirá que seáis tentados más allá de lo que podáis sufrir; sino que, juntamente con la tentación, proveerá también la vía de escape, para que podáis sobrellevarla.


Pues cuando hay prontitud de ánimo, el don es acepto conforme a lo que uno tiene, no conforme a lo que no tiene.


considerando que aun de entre los muertos podía Dios resucitarle: de donde también le volvió a recibir en parábola.


Por lo cual, recibiendo nosotros un reino que no puede ser movido, tengamos gracia, por medio de la cual sirvamos a Dios, de un modo que le sea acepto, con reverencia y temor filial:


Más aún, alguien dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras: muéstrame tu fe sin tus obras, y yo por mis obras te mostraré mi fe.


Y una voz salió del trono, diciendo: ¡Alabad a nuestro Dios, todos sus siervos, los que le teméis, pequeños y grandes!


Y respondió Samuel: ¿Acaso tiene Jehová tanta complacencia en holocaustos y sacrificios, como en el obedecer la voz de Jehová? He aquí, el obedecer mejor es que sacrificios, y el escuchar que el sebo de los carneros.


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