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Eclesiastés 2:8 - Biblia Version Moderna (1929)

8 asimismo amontoné para mí plata y oro, y el tesoro especial de los reyes y de las provincias; me proveí de cantores y de cantoras, y de las delicias de los hijos de los hombres; mujeres no pocas.

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Biblia Reina Valera 1960

8 Me amontoné también plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias; me hice de cantores y cantoras, de los deleites de los hijos de los hombres, y de toda clase de instrumentos de música.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

8 Junté grandes cantidades de plata y de oro, el tesoro de muchos reyes y provincias. Contraté cantores estupendos, tanto hombres como mujeres, y tuve muchas concubinas hermosas. ¡Tuve todo lo que un hombre puede desear!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

8 Amontoné el oro y la plata, todas las riquezas que me venían de los reyes y de las provincias. Tuve cantantes y coristas, y lo que más deleita al hombre: mujeres, muchas mujeres.

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La Biblia Textual 3a Edicion

8 Acumulé para mí plata y oro, tesoro digno de reinos y provincias; contraté cantores y cantoras, y tuve un harén de concubinas para gozar como suelen los hombres.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

8 Amontoné plata y oro, tesoros de reyes y provincias. Me procuré cantores y cantoras, todo placer humano y no pocas mujeres.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

8 Acumulé también plata y oro, y tesoro preciado de reyes y de provincias; me hice de cantores y cantoras, de los deleites de los hijos de los hombres, y de toda clase de instrumentos de música.

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Eclesiastés 2:8
21 Σταυροειδείς Αναφορές  

De edad de ochenta años soy el día de hoy: ¿podré acaso distinguir más entre lo bueno y lo malo? ¿o podrá tu siervo gustar ya lo que come y lo que bebe? ¿o puedo más oír la voz de cantores y de cantoras? ¿Para qué pues ha de ser tu siervo una carga a mi señor el rey?


¶Y ella dió al rey ciento y veinte talentos de oro, y especias aromáticas en muy grande abundancia, y piedras  preciosas: nunca más vino tanta abundancia de especias aromáticas como las que la reina de Sabá dió al rey Salomón.


¶Y el peso del oro que venia a Salomón cada año era de seiscientos sesenta y seis talentos de oro;


Y todos los vasos de beber del rey Salomón eran de oro; asimismo toda  la vajilla de la Casa del Bosque del Líbano era de oro preciosísimo, nada era de plata; en tiempo de Salomón no era ésta estimada gran cosa.


Y tuvo setecientas mujeres, princesas, y trescientas concubinas; y sus mujeres hicieron extraviar su corazón.


E hizo el rey Roboam en lugar de ellos escudos de bronce, y los depositó en manos de los capitanes de la guardia real, que guardaban la puerta de la casa del rey.


E Hiram había dado a Salomón ciento veinte talentos de oro.


Y ellos fueron a Ofir; y tomando de allí cuatrocientos y veinte talentos de oro, lo trajeron al rey Salomón.


ASIMISMO David y los jefes del ejército separaron para el culto, algunos de los hijos de Asaf y de Hemán y de Jedutún, para que profetizasen con arpas, con salterios y con címbalos; y el número de ellos, es decir, de los hombres que hacían esta obra, conforme a su servicio, era:


Todos éstos estaban bajo la dirección de su padre en el canto de la Casa de Jehová, con címbalos y salterios y arpas, para el ministerio de la Casa de Dios; y bajo la dirección del rey estaban Asaf y Jedutún y Hemán.


E hizo el rey de la madera de sándalo balaustradas para la Casa de Jehová y para la casa real, y arpas y salterios para los cantores: y nunca se había visto antes madera semejante en tierra de Judá.


sin contar los siervos de ellos y sus siervas; los cuales alcanzaban a  siete mil trescientos treinta y siete. Tenían también doscientos cantores  y cantoras.


¡Vanidad de vanidades! dice el Predicador, ¡vanidad de vanidades, todo es vanidad!


Ahora pues si estáis dispuestos para que al tiempo que oyereis el sonido de la corneta, de la flauta, del arpa, del sambuco, del salterio, y de la gaita y de toda suerte de música, caigáis y adoréis la imagen que yo he hecho, bien; mas si no la adorareis, en aquella misma hora seréis echados en medio de un homo ardiendo en fuego: y ¿quién es el Dios que os librará de mi mano?


que al tiempo que oyereis el sonido de la corneta; de la flauta, del arpa, del sambuco, del salterio, de la gaita y de toda suerte de música, caigáis en tierra yadoréis la imagen de oro que ha hecho levantar el rey Nabucodonosor;


Por lo cual, al tiempo que oyeron todos los pueblos el sonido de la corneta, de la flauta, del arpa, del sambuco, del salterio, de la gaita y de toda suerte de música, cayeron en tierra todos los pueblos, naciones y lenguas, y adoraron la imagen de oro que había hecho levantar el rey Nabucodonosor.


los que gorjean al son de la viola, los que, como David, inventan para sí instrumentos de canción;


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