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Daniel 8:2 - Biblia Version Moderna (1929)

2 Yo ví pues en la visión (y fué así que al verla, estaba en Susán, la metrópoli, que está en la provincia de Elam); y ví en la visión, estando junto al río Ulai.

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Biblia Reina Valera 1960

2 Vi en visión; y cuando la vi, yo estaba en Susa, que es la capital del reino en la provincia de Elam; vi, pues, en visión, estando junto al río Ulai.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 En esta visión me encontraba en la fortaleza de Susa, en la provincia de Elam, de pie junto al río Ulai.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Durante esa visión vi la ciudadela de Suza, en la provincia de Elam; en esa visión me encontraba a orillas del río Ulay, y miraba desde allí.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 Contemplaba en la visión que me encontraba en la ciudadela de Susa, en la provincia de Elam, y en la visión yo estaba junto al río Ulai.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 Estaba yo mirando durante la visión, y me pareció hallarme en Susa, la fortaleza, situada en la provincia de Elam. Advertí en la visión que me encontraba a orillas del Ulay.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 Vi en visión, y sucedió cuando la vi, que yo estaba en Susán, que es cabecera del reino en la provincia de Elam; vi, pues, en visión, estando junto al río Ulai.

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Daniel 8:2
24 Σταυροειδείς Αναφορές  

Los hijos de Sem fueron Elam, y Asur, y Arfaxad, y Lud, y Aram.


Y ACONTECIÓ en los días de Amrafel, rey de Sinar, Arioc, rey de Elasar, Kedorlaomer, rey de Elam, y Tidal, rey de Naciones,


HISTORIA de Nehemías, hijo de Hacalías. Y aconteció en el mes Quisleú, en el año veinte de Artajerjes, estando yo en Susán, ciudad metrópoli,


que en aquellos días, cuando el rey Asuero estaba sentado sobre el trono de su reino (que estaba en Susán, ciudad metrópoli),


Y sucedió, después de publicarse la orden del rey y su decreto, y cuando ya se habían reunido muchas jóvenes en Susán, ciudad metrópoli, a cargo de Hegeo, que Ester también fue llevada a la casa del rey, a cargo de Hegeo, guarda de las mujeres.


Y los correos salieron, apremiados por la orden del rey; y el edicto fué promulgado en Susán, ciudad metrópoli. Y el rey y Hamán se sentaban a beber; pero la ciudad de Susán estaba perpleja.


A lo que dijo Ester: ¡El adversario y el enemigo es este malvado Hamán! Entonces Hamán quedó aterrado delante de la presencia del rey y de la reina.


¶Y Mardoqueo salió de la presencia del rey, con traje real de jacinto y blanco, con una gran corona de oro y con un manto de lino fino blanco y de púrpura; y la ciudad de Susán era toda alborozo y regocijo.


¶En aquel día fué presentado delante del rey el número de los muertos en Susán, ciudad metrópoli.


¶Por manera que se juntaron los Judíos que había en Susán el día catorce también del mes Adar, y mataron en Susán trescientos hombres; pero al despojo no extendieron su mano.


Y acontecerá que en aquel día tornará el Señor la segunda vez a extender su mano para recobrar los restos de su pueblo que aun quedaren, de Asiria, y de Egipto, y de Patros, y de Cus, y de Elam, y de Sinar, y de Hamat, y de las islas del mar.


Visión dura me ha sido mostrada: El pérfido sigue obrando pérfidamente y el asolador sigue asolando. ¡Sube, Elam! ¡pon el sitio, oh Media! hice cesar todos los gemidos de los oprimidos de ella.


y a todos los reyes de Zimri, y a todos los reyes de Elam, y a todos los reyes de los Medos:


Y ACONTECIÓ que a los treinta años (de edad), en el mes cuarto, al cinco del mes, estando yo en medio de los cautivos, junto al río Kebar, fueron abiertos los cielos, y tuve visiones de Dios.


Allí está Elam, con toda su multitud al rededor de su sepulcro; todos ellos traspasados, caídos a cuchillo, que descendieron incircuncisos a la tierra de abajo; los cuales en un tiempo causaron el terror en la tierra de los vivientes; mas llevan ahora su afrenta entre los que descienden al hoyo.


¶En el día veinte y cuatro pues del mes primero, estando yo a la orilla del gran río que se llama Tigris,


¶En cuanto a mí, Daniel, mi espíritu estaba adolorido en medio de mi cuerpo, y las visiones de mi cabeza me tenían asustado.


Habló Daniel, y dijo: Yo estaba mirando en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo se desataron sobre el Mar Grande.


EN el año tercero del reinado del rey Belsasar, se me apareció una visión a mí, Daniel, después de aquella que se me había aparecido al principio.


Alcé pues mis ojos, y miré, y he aquí un carnero que estaba en pie frente al río, y tenía dos cuernos; y aquellos dos cuernos eran altos, bien que el uno era más alto que el otro, y el más alto subió el postrero.


Él entonces les dijo: Escuchad mis palabras: Si hubiese profeta tal como vosotros, yo Jehová me daría a conocer a él en visión, o en sueños le hablaría.


HABIENDO Dios hablado en el antiguo tiempo a los padres, en diferentes ocasiones, y de diversas maneras, por los profetas,


Y así ví los caballos en la visión, y a los que estaban sentados sobre ellos, los cuales tenían corazas como de fuego, y de color de jacinto, y de azufre; y las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones; y de sus bocas salían fuego y humo y azufre.


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