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2 Samuel 24:16 - Biblia Version Moderna (1929)

16 Luego extendió el ángel su mano hacia Jerusalem para destruirla; pero Jehová se dolió del mal, y dijo al ángel que destruía al pueblo: ¡Basta; detén ahora tu mano! Y el ángel de Jehová estaba junto a la era de Arauna jebuseo.

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Biblia Reina Valera 1960

16 Y cuando el ángel extendió su mano sobre Jerusalén para destruirla, Jehová se arrepintió de aquel mal, y dijo al ángel que destruía al pueblo: Basta ahora; detén tu mano. Y el ángel de Jehová estaba junto a la era de Arauna jebuseo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

16 Sin embargo, cuando el ángel se disponía a destruir Jerusalén, el Señor desistió y le dijo al ángel de la muerte: «¡Detente! ¡Ya es suficiente!». En ese momento el ángel del Señor estaba junto al campo de trillar de Arauna el jebuseo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

16 El ángel exterminador extendió su mano hacia Jerusalén, pero Yavé se arrepintió del mal y dijo al ángel exterminador: '¡Detente! ¡Retira tu mano!' El ángel de Yavé estaba en ese momento cerca de la era de Arauna el jebuseo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

16 Pero cuando el ángel° extendió su mano hacia Jerusalem para destruirla, YHVH se compadeció por esa desgracia, y dijo al ángel que estaba destruyendo al pueblo: ¡Basta ya! ¡Detén tu mano! Y el ángel de YHVH estaba junto a la era de Arauna, el jebuseo.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

16 Pero cuando el ángel iba a extender su mano contra Jerusalén para destruirla, se arrepintió Yahveh del mal y dijo al ángel que exterminaba al pueblo: '¡Basta ya! ¡Retira tu mano!'. El ángel de Yahveh estaba entonces junto a la era de Arauná, el jebuseo.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

16 Y cuando el ángel extendió su mano sobre Jerusalén para destruirla, Jehová se arrepintió de aquel mal, y dijo al ángel que destruía el pueblo: Basta ahora; detén tu mano. Entonces el ángel de Jehová estaba junto a la era de Arauna jebuseo.

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2 Samuel 24:16
37 Σταυροειδείς Αναφορές  

y al Jebuseo, y al Amorreo, y al Gergeseo,


Y pesóle a Jehová el haber hecho al hombre en la tierra, y afligióse en su corazón.


¶Y Gad vino a David aquel día, y le dijo: Sube, levanta un altar a Jehová en la era de Arauna jebuseo.


Porque dijo David en aquel día: Premiado será cualquiera que hiriere al Jebuseo, y penetrando dentro de la zanja, quitare a los cojos y ciegos, aborrecidos del alma de David; por cuanto los mismos cojos y ciegos seguían diciendo: ¡Él no podrá entrar acá dentro!


mas él mismo caminó, desierto adentro, la jornada de un día: y llegado, sentóse debajo de un arbusto, y pidió para sí la muerte, diciendo: ¡Ya basta, oh Jehová, quítame la vida; porque no soy yo mejor que mis padres!


¶Y aconteció que en aquella misma noche salió un ángel de Jehová, e hirió en el campamento de los Asirios ciento ochenta y cinco mil hombres: y cuando se levantaron por la mañana los que sobrevivieron, ¡he aquí que todos ellos eran cuerpos muertos!


y al Jebuseo, y al Amorreo, y al Gergeseo,


ENTONCES principió Salomón a edificar la Casa de Jehová en Jerusalem, en el monte Moría, donde apareció el Ángel a David su padre; en el sitio donde David había hecho los preparativos, en la era de Ornán jebuseo.


Y envió Jehová un ángel que destruyó a todos los hombres fuertes y valerosos, con los príncipes y los capitanes, en el campamento del rey de Asiria; y él volvió con rostro avergonzado a su propia tierra; donde habiendo entrado en casa de su dios, allí mismo los hijos de sus propias entrañas le hicieron caer a cuchillo.


Porque Jehová juzgará a su pueblo, y se compadecerá de sus siervos.


¡Sea su camino tenebroso y resbaloso, y el Ángel de Jehová quien los persiga!


Empero él, el Misericordioso, perdonaba la maldad, y no los destruyó; y muchas veces apartó su indignación, y no quiso despertar toda su ira.


¡Vuelve, oh Jehová! ¿hasta cuándo tardarás? ¡y duélete de tus siervos!


Y la sangre os servirá de señal en las casas en donde estuviereis; y yo veré la sangre, y os pasaré por alto, de modo que no habrá entre vosotros plaga destructora, cuando yo hiera la tierra de Egipto.


Y cuando pasare Jehová hiriendo a los Egipcios, verá la sangre en el dintel y en los dos postes de la puerta; y Jehová pasará por alto aquella puerta, y no permitirá que el destructor éntre en vuestras casas para herir.


Y arrepintióse Jehová del mal que pensaba hacer a su pueblo.


Suplicad a Jehová; porque ya ha habido lo bastante de grandes truenos y granizo; y yo os dejaré ir, y no os detendréis más.


Antes, con repudiar la amada tuya, contendiste con ella con moderación; mas a aquellos, Dios los remueve con su viento tempestuoso en el día del solano.


Pues no contenderé para siempre, ni guardaré perpetuamente la ira; porque el espíritu desfallecería delante de mí, y las almas que yo he hecho.


¿Acaso Ezequías rey de Judá y todo Judá trataron siquiera de darle muerte? Al contrario ¿no temió el rey a Jehová, y suplicó el favor de Jehová, de modo que Jehová se arrepintió del mal que había pronunciado contra ellos? ¿Y nosotros por ventura hemos de hacer tan grande mal contra nosotros mismos?


Si permaneciereis quietos en esta tierra, yo os edificaré y no os derribaré; os plantaré también y no os arrancaré; porque me pesa de todo el mal que os he hecho.


Arrepintióse Jehová de esto: Esto no ha de ser, dijo Jehová.


Arrepintióse Jehová de esto: ¡Ni esto tampoco ha de ser! dijo Jehová el Señor.


¡Jehová, he oído la fama de ti, y estoy atemorizado! ¡Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los años, en medio de los años date a conocer, en la ira acuérdate de la misericordia!


Y quitaré de su boca sus libaciones de sangre, y sus abominaciones de entre sus dientes: y el Filisteo será un resto dejado para nuestro Dios, y vendrá a ser como caudillo en Judá, Ecrón será como el Jebuseo.


Y viene la tercera vez, y les dice:  Dormid lo que resta del tiempo, y descansad. Ya basta, la hora ha llegado. He aquí, el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores.


Y al punto el ángel del Señor le hirió, por cuanto no dió la gloria a Dios: y, comido de gusanos, expiró.


Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron, heridos por el destruidor.


Basta al tal ese castigo que fué hecho por los más de vosotros:


Mas en cuanto a los Jebuseos, que habitaban en Jerusalem, no pudieron los hijos de Judá desposeerlos; sino que han habitado los Jebuseos con los hijos de Judá en Jerusalem hasta el día de hoy.


¶Mas a los Jebuseos que habitaban en Jerusalem no los desposeyeron los hijos de Benjamín, sino que habitan los Jebuseos con los hijos de Benjamín en Jerusalem hasta el día de hoy.


Ellos estaban ya junto a Jebus, cuando se les iba acabando el día; por lo cual el mozo dijo a su amo: Ven, te ruego, y desviémonos hacia aquella ciudad de los Jebuseos, para alojarnos en ella.


Y encendióse la indignación de Samuel; y clamó a Jehová toda aquella noche.


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