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1 Samuel 26:19 - Biblia Version Moderna (1929)

19 Ahora pues, oiga mi señor el rey las razones de su siervo. Si Jehová te ha incitado contra mí, acepte él una ofrenda; mas si son hijos de hombres, ¡malditos sean delante de Jehová! porque ellos me han expatriado el día de hoy, para que no tenga parte en la herencia de Jehová, diciendo: ¡Véte, sirve a otros dioses!

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Περισσότερες εκδόσεις

Biblia Reina Valera 1960

19 Ruego, pues, que el rey mi señor oiga ahora las palabras de su siervo. Si Jehová te incita contra mí, acepte él la ofrenda; mas si fueren hijos de hombres, malditos sean ellos en presencia de Jehová, porque me han arrojado hoy para que no tenga parte en la heredad de Jehová, diciendo: Ve y sirve a dioses ajenos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

19 Pero ahora que mi señor el rey escuche a su siervo. Si el Señor lo ha incitado en mi contra, entonces que él acepte mi ofrenda. Pero si esto es solo un plan humano, entonces que los que estén involucrados sean malditos por el Señor. Pues me han expulsado de mi hogar, y ya no puedo vivir entre el pueblo del Señor y han dicho: “Ve, rinde culto a dioses paganos”.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

19 Por favor, señor, oiga bien las palabras de su servidor. Si fue Yavé quien te incitó contra mí, le presentaré una ofrenda para apaciguarlo. Pero si son los hombres, que Yavé los maldiga, porque ahora me han echado de la heredad de Yavé, tal como si dijeran: ¡Anda y sirve a otros dioses!

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La Biblia Textual 3a Edicion

19 Ahora pues, ruego a mi señor el rey que escuche las palabras de su siervo. Si es YHVH quien te ha incitado contra mí, respire aplacado° el olor de una ofrenda; pero si son los hombres, ¡malditos sean ante YHVH!, pues me han desterrado hoy, privándome de participar en la heredad de YHVH, al decir: ¡Vete a servir a otros dioses!

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

19 Ahora, pues, que mi señor, el rey, se digne escuchar las palabras de su siervo. Si es Yahveh quien te excita contra mí, que acepte el olor de una ofrenda; pero si son los hombres, malditos sean ellos ante Yahveh, porque me expulsan hoy para que no tenga parte en la heredad de Yahveh, como si me dijeran: 'Vete a servir a dioses extranjeros'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

19 Ruego, pues, que el rey mi señor oiga ahora las palabras de su siervo. Si Jehová te incita contra mí, acepte Él una ofrenda; mas si fueren hijos de hombres, malditos sean ellos en presencia de Jehová, porque me han echado hoy para que no tenga parte en la heredad de Jehová, diciendo: Ve, sirve a dioses ajenos.

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1 Samuel 26:19
32 Σταυροειδείς Αναφορές  

Entonces Judá se llegó a él, y dijo: Óyeme, señor mío: ruégote que hable tu siervo una palabra en oídos de mi señor, y no se encienda tu ira contra tu siervo; porque tú eres como Faraón mismo.


Y olió Jehová el olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque la imaginación del corazón del hombre es mala desde su niñez; ni volveré más a herir todo viviente, como acabo de hacerlo.


ya que oye el rey para librar a su sierva de mano del hombre que está para raerme a mí y a mi hijo juntamente de la herencia de Dios.


Mas el rey respondió: ¿Qué tengo yo que ver con vosotros, hijos de Servia? que siga él maldiciendo, ya que Jehová le ha dicho: ¡Maldice a David! ¿quién pues le dirá: por qué haces esto?


Y dijo David a Abisai y a todos sus siervos: He aquí que mi mismo hijo, que salió de mis entrañas, va buscando mi vida; ¿pues qué mucho que lo haga así ahora este benjamita? Déjale que siga maldiciendo; porque se lo ha dicho Jehová.


Yo soy de las pacíficas y fieles en Israel; y tú procuras destruir una ciudad y una madre en Israel: ¿por qué quieres devorar la herencia de Jehová?


dijo pues David a los Gabaonitas: ¿Qué he de haceros, y con qué debo hacer reparación, para que bendigáis la herencia de Jehová?


Y OTRA vez se encendió la ira de Jehová contra Israel. Porque había incitado a David contra ellos, con decirle: ¡Anda, toma la cuenta de Israel y de Judá!


Y respondió: Saldré, y seré espíritu de mentira en la boca de todos sus profetas. Y él dijo: Le engañarás, y también lograrás el intento. Sal, y hazlo así.


ENTONCES se levantó Satanás contra Israel, e incitó a David a que numerase a Israel.


¡Ay de mí, porque peregrino en Mesec, porque habito entre las tiendas de Cedar!


¡déte conforme lo desea tu corazón, y cumpla todos tus propósitos!


No difames al siervo ante su amo, no sea que éste te maldiga, y tú mismo vengas a ser culpado.


Entonces tú lo verás, y rebosarás de gozo; y pasmaráse tu corazón y se ensanchará; porque las riquezas del mar serán derramadas sobre ti; los caudales de las naciones vendrán a ti.


Y reduciré vuestras ciudades a soledad, y haré solitarios vuestros santuarios, y no me será grato el olor de vuestros sacrificios.


para que no ande rodando la herencia de los hijos de Israel de tribu en tribu; sino que los hijos de Israel se adhieran cada uno a la herencia de la tribu de sus padres.


Así no andará rodando la herencia de a tribu en otra, sino que las tribus de los hijos de Israel se adherirán cada una a su propia herencia.


Pero si a causa de tu comida tu hermano se contrista, ya no andas conforme al amor. No destruyas con tu comida a aquel por quien murió Cristo.


Yo quisiera que los que os perturban, a sí mismos se cortasen completamente de vuestra comunión.


no escucharás las palabras del tal profeta, o del tal soñador de sueños;  porque os prueba Jehová vuestro Dios, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma.


¶Alejandro el calderero me hizo mucho mal: el Señor se lo recompensará conforme a sus obras.


Aconteció pues al otro día que le acometió a Saúl el espíritu malo de parte de Dios; y él hablaba frenéticamente en medio de su casa; y David estaba tañendo con su mano como de costumbre; y tenía Saúl una lanza en la mano.


En seguida dijo David a Saúl: ¿Por qué escuchas palabras mentirosas de hombres, que dicen: He aquí que David procura hacerte mal?


Y, caída a sus pies, dijo: ¡Sobre mí, sobre mí, señor mío, sea esta iniquidad! Permite, te lo ruego, que hable tu sierva en tus oídos, en tanto que escuches las palabras de tu sierva.


DIJO entonces David consigo mismo: Ahora bien, yo voy a perecer algún día por mano de Saúl. No me queda otro partido mejor que escaparme del todo a tierra de los Filisteos: para que Saúl se desespere respecto de mí, y no me busque más en todos los términos de Israel: así escaparé de su mano.


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