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Filipenses 1:8 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

8 Dios sabe que no miento cuando digo que los extraño y los quiero con el tierno amor que Jesucristo me da.

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Περισσότερες εκδόσεις

Biblia Reina Valera 1960

8 Porque Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros con el entrañable amor de Jesucristo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

8 Dios sabe cuánto los amo y los extraño con la tierna compasión de Cristo Jesús.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

8 Bien sabe Dios que la ternura de Cristo Jesús no me permite olvidarlos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

8 Porque Dios es mi testigo de cómo os anhelo vehementemente a todos vosotros en las entrañas de Jesús el Mesías.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

8 Dios me es testigo de cuántos deseos tengo, en las entrañas de Cristo Jesús, de estar con todos vosotros.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

8 Porque Dios me es testigo de cuánto os amo a todos vosotros entrañablemente en Jesucristo.

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Filipenses 1:8
24 Σταυροειδείς Αναφορές  

Yo sé que en el cielo tengo un testigo a mi favor. Allí sin duda, está mi abogado.


»Mi corazón tiembla como las cuerdas de un arpa; tiembla de tristeza por la desgracia de Moab y de Quir-haréset.


Israel oró a Dios y le dijo: «Dios nuestro, tú tienes en el cielo tu santo y grandioso trono. Muéstranos tu amor y tu poder; déjanos ver tu ternura y compasión. No seas indiferente a nuestro dolor.


»Pero yo les he dicho: “Ustedes son mi pueblo preferido; ¡y los quiero más que a nadie! Es verdad que los reprendo, pero siempre pienso en ustedes. ¡Los amo de todo corazón! ¡Les tengo un gran cariño!


»Dios nos ama tanto, que desde el cielo nos envió un Salvador, como si fuera el sol de un nuevo día.


Yo sirvo a Dios anunciando las buenas noticias acerca de su Hijo, y lo hago de todo corazón. Dios es testigo de que siempre oro por ustedes,


Yo creo en Jesucristo, y por eso digo la verdad. El Espíritu Santo me guía, y en lo más profundo de mi ser me asegura que no miento.


Por eso, si ustedes pueden ser fuertes, nos alegramos de ser débiles. Oramos para que sean cada vez mejores seguidores de Cristo.


Nosotros los amamos mucho, pero ustedes no nos corresponden con el mismo amor.


Tito recuerda que todos ustedes lo obedecieron y lo respetaron mucho. Por eso él los quiere más todavía.


Les estoy diciendo la verdad. ¡Dios sabe que no miento!


Ustedes han confiado en Jesucristo, y por eso todos ustedes son hijos de Dios.


Yo los quiero como a hijos, pero mientras no lleguen a ser como Cristo, me harán sufrir mucho, como sufre una madre con los dolores de parto.


Si Cristo les ha dado a ustedes poder para animar a los demás, y si el amor que ustedes tienen los lleva a consolar a otros, y si todos ustedes tienen el mismo Espíritu y son compasivos,


pues tiene muchos deseos de verlos de nuevo. Está preocupado porque ustedes se enteraron de su enfermedad.


Queridos hermanos y amigos, estoy muy contento y orgulloso de ustedes. ¡Realmente los extraño! ¡No dejen de confiar en el Señor Jesús!


Yo quiero que sepan que estoy luchando mucho, tanto por ustedes, los de la iglesia en el pueblo de Laodicea, como por los que no me conocen personalmente.


Dios los ama mucho a ustedes, y los ha elegido para que formen parte de su pueblo. Por eso, vivan como se espera de ustedes: amen a los demás, sean buenos, humildes, amables y pacientes.


Como ustedes saben, jamás les hemos dicho cosas lindas para tratar de convencerlos, ni los hemos engañado para ganar dinero. Dios sabe que esto es cierto.


Tanto los amamos y queremos que no solo les habríamos anunciado la buena noticia de Dios sino que, de haber sido necesario, hasta habríamos dado nuestra vida por ustedes.


Cada vez que me acuerdo de cómo lloraste y te pusiste triste, me dan más ganas de verte. ¡Cómo me alegraría eso!


Por eso ahora te lo envío de vuelta, y espero que lo recibas como si me recibieras a mí.


Hermano Filemón, hazme este favor, pero no lo hagas por mí, sino por tu amor al Señor. Tú y yo somos hermanos: ¡dame esa tranquilidad!


Si un rico ve que alguno de su propia iglesia tiene alguna necesidad, y no lo ayuda, ese rico no ama como Dios ama.


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