Biblia Todo Logo
Διαδικτυακή Βίβλος
- Διαφημίσεις -





2 Samuel 16:7 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

7 Además, insultaba a David y le decía: «¡Vete de aquí, asesino malvado!

Δείτε το κεφάλαιο αντίγραφο


Περισσότερες εκδόσεις

Biblia Reina Valera 1960

7 Y decía Simei, maldiciéndole: ¡Fuera, fuera, hombre sanguinario y perverso!

Δείτε το κεφάλαιο αντίγραφο

Biblia Nueva Traducción Viviente

7 —¡Vete de aquí, asesino y sinvergüenza! —le gritó a David—.

Δείτε το κεφάλαιο αντίγραφο

Biblia Católica (Latinoamericana)

7 Simeí lo maldecía: '¡Andate, ándate! No eres más que un sanguinario y un criminal!'

Δείτε το κεφάλαιο αντίγραφο

La Biblia Textual 3a Edicion

7 Y en tanto lo maldecía, Simei decía así: ¡Fuera! ¡Fuera, oh hombre sanguinario y hombre de Belial!

Δείτε το κεφάλαιο αντίγραφο

Biblia Serafín de Ausejo 1975

7 Decía Semeí en sus maldiciones: '¡Vete, vete, hombre sanguinario y perverso!

Δείτε το κεφάλαιο αντίγραφο

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

7 Y decía Simeí, maldiciéndole: ¡Fuera, fuera, hombre sanguinario, hombre de Belial!

Δείτε το κεφάλαιο αντίγραφο




2 Samuel 16:7
16 Σταυροειδείς Αναφορές  

”¿Por qué te burlaste de mí, que soy tu Dios? ¿Por qué hiciste lo que yo prohíbo? En realidad no fueron los amonitas quienes mataron a Urías; lo mataste tú, ¡y lo hiciste para quedarte con su mujer!


21 (22) Abisai, el hijo de Seruiá, dijo: —Simí maldijo al rey que Dios eligió, así que merece la muerte.


En Guilgal estaba Sebá hijo de Bicrí, que era de la tribu de Benjamín. Como Sebá era muy malo, tocó la trompeta y dijo: «¡Israelitas, regresemos a nuestras casas! ¡No tenemos nada que ver con David, ni ganamos nada con seguirlo!»


La gente se dio cuenta de que el rey no era culpable de la muerte de Abner.


2 (3) son muchos los que me dicen que tú no vas a salvarme.


6 (7) ¡Tú destruyes a los mentirosos, y rechazas a los tramposos y asesinos!


14-15 (16-17) Señor y Dios mío, Dios de mi salvación, líbrame de la muerte, y entre gritos de alegría te daré gracias por declararme inocente. Abre mis labios y te cantaré alabanzas.


4 (5) Siento que el corazón se me sale del pecho; el miedo a la muerte me domina.


Los hijos de Elí eran muy malos y no respetaban ni obedecían a Dios. Hacían cosas terribles con las ofrendas que la gente llevaba al santuario. Por ejemplo, la Ley de Dios decía que, al presentar las ofrendas, primero se debía quemar la grasa del animal y luego darle al sacerdote una porción de la carne. Sin embargo, cuando la gente apenas iba a quemar la grasa, venía un sirviente de los hijos de Elí y le decía al que presentaba la ofrenda: «Dame la carne que le toca al sacerdote, para que yo se la prepare. Debo llevarla cruda porque el sacerdote no la quiere ya cocida». A veces alguien contestaba: «Déjame quemar primero la grasa, y luego te llevarás lo que gustes». Pero el sirviente le respondía: «Si no me la das ahora, me la llevaré por la fuerza». Muchas veces el sirviente llegaba con un tenedor, lo metía en la olla donde se estaba cocinando la carne, y todo lo que sacaba era para los hijos de Elí.


»Nuestro amo Nabal es tan malo que nadie se atreve a decirle nada. Y David ya decidió atacarnos a todos nosotros. ¡Por favor, haga usted algo!»


Ακολουθησε μας:

Διαφημίσεις


Διαφημίσεις