Y entrado que hubo Hamán, le dijo el rey: ¿Qué debe hacerse por el hombre que el rey se complace en honrar? Entonces dijo Hamán para consigo: ¿A quién deseará el rey hacer honra más que a mí?
Lucas 16:3 - Biblia Version Moderna (1929) Y dijo el mayordomo consigo mismo: ¿Qué haré, pues que mi señor me quita la mayordomía? Cavar no puedo; de mendigar tengo vergüenza. Περισσότερες εκδόσειςBiblia Reina Valera 1960 Entonces el mayordomo dijo para sí: ¿Qué haré? Porque mi amo me quita la mayordomía. Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Biblia Nueva Traducción Viviente »El administrador pensó: “¿Y ahora qué haré? Mi jefe me ha despedido. No tengo fuerzas para cavar zanjas y soy demasiado orgulloso para mendigar. Biblia Católica (Latinoamericana) El administrador se dijo: '¿Qué voy a hacer ahora que mi patrón me despide de mi empleo? Para trabajar la tierra no tengo fuerzas, y pedir limosna me da vergüenza. La Biblia Textual 3a Edicion Entonces el mayordomo dijo para sí: ¿Qué haré?,° porque mi amo me quita la mayordomía. Para cavar, no tengo fuerzas, y mendigar, me da vergüenza. Biblia Serafín de Ausejo 1975 El administrador se dijo entonces para sí: '¿Qué voy a hacer, ahora que mi señor me quita la administración? Para cavar, ya no tengo fuerzas; pedir limosna, me da vergüenza. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Entonces el mayordomo dijo dentro de sí: ¿Qué haré? Porque mi señor me quita la mayordomía. Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. |
Y entrado que hubo Hamán, le dijo el rey: ¿Qué debe hacerse por el hombre que el rey se complace en honrar? Entonces dijo Hamán para consigo: ¿A quién deseará el rey hacer honra más que a mí?
El alma del perezoso desea, y nada tiene; pero el alma de los diligentes engordará.
El camino del perezoso es como un seto de espinos; pero la vía de los justos es como una calzada.
También el que es flojo en su trabajo hermano es de aquel que maltrata su hacienda.
La pereza hunde en un sueño profundo; y el alma negligente padecerá hambre.
El perezoso no quiere arar a causa del invierno; por lo mismo mendigará en la siega, y nada tendrá.
Si alguno criare regaladamente a su siervo desde niño, éste a la postre querrá hacerse hijo suyo.
¿Y qué haréis en el día de la visitación, y en la desolación que de lejos viene? ¿a quién huiréis por auxilio? ¿y en dónde dejaréis vuestra gloria?
Los profetas profetizan mentira, y los sacerdotes gobiernan por medio de ellos, y mi pueblo quiere que sea así; ¿y qué haréis en el final de ello?
¿Qué haréis en el día de reunión solemne, y en el día de fiesta de Jehová?
Y cuando era la tarde, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los trabajadores, y págales el mismo jornal, comenzando desde los postreros, y pasandohasta los primeros.
¶Llegaron entonces a Jericó: y al salir de Jericó con sus discípulos y gran tropel de gentes, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando.
y él discurría dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré? porque no tengo donde pueda recoger mis frutos.
Y habiéndole llamado, le dijo ¿Qué es esto que oigo decir de ti? da cuenta de tu mayordomía; porque ya no podrás ser mayordomo.
Había también cierto mendigo llamado Lázaro, a quien echaban a la puerta de aquél, lleno de llagas,
Mas aconteció que murió el mendigo, y fué llevado por los ángeles al seno de Abraham: el rico también murió, y fué sepultado.
Ya sé lo que he de hacer, para que cuando sea destituído de la mayordomía, mis favorecidos me reciban en sus casas.
Y él no quiso por algún tiempo; mas después dijo consigo mismo: Aunque no temo a Dios, y no respeto a hombre,
Por tanto los vecinos y los que antes le habían visto que era ciego, dijeron: ¿No es éste aquel que se sentaba y mendigaba?
Y cierto hombre, cojo desde el seno de su madre, era llevado, a quien ponían diariamente a la puerta del Templo llamada la Hermosa, para pedir limosna de los que entraban en el Templo;
Y él, temblando y atónito, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo:] Levántate, y entra en la ciudad, y allí te será dicho lo que debas hacer.
Os lo intimamos, porque oímos decir que algunos andan desarregladamente entre vosotros, sin ocuparse en ningún trabajo, sino que son entrometidos en los asuntos ajenos.