El alma del perezoso desea, y nada tiene; pero el alma de los diligentes engordará.
Josué 7:3 - Biblia Version Moderna (1929) y volvieron a Josué y le dijeron: No suba todo el pueblo, sino que suban como dos o tres mil hombres, y hieran a Hai. No fatigues a todo el pueblo, marchando allá, porque ellos son pocos. Περισσότερες εκδόσειςBiblia Reina Valera 1960 Y volviendo a Josué, le dijeron: No suba todo el pueblo, sino suban como dos mil o tres mil hombres, y tomarán a Hai; no fatigues a todo el pueblo yendo allí, porque son pocos. Biblia Nueva Traducción Viviente Cuando regresaron, le dijeron a Josué: «No es necesario que todos vayamos a Hai; bastará con dos mil o tres mil hombres para atacar la ciudad. Dado que ellos son tan pocos, no hagas que todo nuestro pueblo se canse teniendo que subir hasta allí». Biblia Católica (Latinoamericana) A su regreso dijeron a Josué: 'No vale la pena movilizar a todo el pueblo, basta que suban hasta Aí dos o tres mil hombres para conquistarla, pero no fatigues a todo el pueblo, porque sus habitantes son muy pocos. La Biblia Textual 3a Edicion Y regresaron a Josué, y le dijeron: Que no suba todo el pueblo, sino que suban como dos o tres mil hombres, y tomen a Hai. No hagas que todo el pueblo se fatigue marchando allá, porque ellos son pocos. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Volvieron luego a Josué y le dijeron: 'No hace falta que suba toda la tropa, que suban dos mil o tres mil hombres y ataquen Ay. No hay por qué fatigar a todo el ejército haciéndole subir hasta allá, pues aquéllos son pocos'. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y volviendo a Josué, le dijeron: No suba todo el pueblo, mas suban como dos mil o como tres mil hombres, y tomarán a Hai: no fatigues a todo el pueblo allí, porque son pocos. |
El alma del perezoso desea, y nada tiene; pero el alma de los diligentes engordará.
Esforzaos para entrar por la puerta estrecha; porque yo os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.
¶Esforcémonos pues para entrar en aquel descanso, no sea que alguno caiga, según el mismo ejemplo de incredulidad.
¶Josué entonces envió hombres desde Jericó a Hai, que estaba junto a Bet-aven, al oriente de Bet-el, y les habló, diciendo: Subid y reconoced el país. Subieron pues los hombres y reconocieron a Hai:
De manera que del pueblo subieron allí como tres mil hombres; mas huyeron delante de los hijos de Hai.
Por lo cual, hermanos, poned el mayor empeño en hacer segura vuestra vocación y elección: porque si hacéis estas cosas, no tropezareis jamás;
también por esto mismo, poniendo de vuestra parte todo empeño, añadid a vuestra fe el poder; y al poder, la ciencia;