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Números 21:7 - Biblia Reina Valera 2020

7 Entonces el pueblo acudió a Moisés y le dijo: —Hemos pecado por haber hablado contra el Señor y contra ti; ruega al Señor que aleje de nosotros estas serpientes. Moisés oró por el pueblo,

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

7 Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

7 Así que el pueblo acudió a Moisés y clamó: «Hemos pecado al hablar contra el Señor y contra ti. Pide al Señor que quite las serpientes». Así pues, Moisés oró por el pueblo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

7 El pueblo fue a ver a Moisés y le dijo: 'Hemos pecado, hemos murmurado contra Yavé y contra ti. Ruega a Yavé por nosotros, para que aleje de nosotros las serpientes. Moisés oró por el pueblo,

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La Biblia Textual 3a Edicion

7 Y el pueblo fue a Moisés, y dijeron: Hemos pecado, por cuanto hablamos contra YHVH y contra ti. ¡Ora a YHVH que quite de nosotros las serpientes! Y Moisés oró por el pueblo.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

7 Acudió el pueblo a Moisés y le dijo: '¡Hemos pecado por haber hablado contra Yahveh y contra ti! Ruega a Yahveh que aleje de nosotros las serpientes'. Moisés intercedió por el pueblo

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

7 Entonces el pueblo vino a Moisés, y dijeron: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti: ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo.

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Números 21:7
30 Referencias Cruzadas  

Entonces Abrahán oró a Dios, y Dios sanó a Abimelec, a su mujer y a sus siervas, las cuales tuvieron hijos,


Ahora, pues, devuelve la mujer a su marido, porque es profeta y orará por ti para que vivas. Pero si no la devuelves, debes tener por seguro que morirás tú con todos los tuyos.


Entonces el rey dijo al hombre de Dios: —Te pido que ruegues ante la presencia del Señor, tu Dios, y ores por mí, para que mi mano sea restaurada. El hombre de Dios oró al Señor y la mano del rey se le restauró, y le quedó como era antes.


Pero Joacaz oró en presencia del Señor, y el Señor lo escuchó, porque había visto la aflicción de Israel, pues el rey de Siria los afligía.


Cuando Job hubo orado por sus amigos, el Señor le quitó la aflicción; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido suyas.


Ahora, pues, tomad siete becerros y siete carneros, id a mi siervo Job y ofreced holocausto por vosotros. Mi siervo Job intercederá por vosotros, yo le haré caso y no os trataré como merece vuestra audacia, por no haber hablado de mí como hay que hablar, al contrario de como lo ha hecho mi siervo Job».


Y los habría destruido de no haberse interpuesto Moisés, su escogido, delante de él, a fin de apartar su indignación para que no los destruyera.


Si los hacía morir, entonces buscaban a Dios; entonces se volvían solícitos a él,


Pero os ruego ahora que perdonéis mi pecado solamente esta vez, y que oréis al Señor, vuestro Dios, para que aparte de mí al menos esta plaga mortal.


Entonces Moisés oró en presencia del Señor, su Dios: —¿Por qué, Señor, se encenderá tu furor contra tu pueblo, el que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte?


Aconteció que al día siguiente dijo Moisés al pueblo: —Vosotros habéis cometido un gran pecado, pero yo subiré ahora a donde está el Señor; quizá le aplacaré acerca de vuestro pecado.


Dijo Faraón: —Yo os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificios al Señor, vuestro Dios, en el desierto, con tal que no vayáis más lejos; orad por mí.


Las ranas subirán sobre ti, sobre tu pueblo y sobre todos tus siervos».


Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: —Orad al Señor para que aparte las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré ir a tu pueblo para que ofrezca sacrificios al Señor.


Señor, en la tribulación te han buscado; derramaron su oración cuando los castigaste.


Entonces, el Señor me dijo: —Aunque Moisés y Samuel se pusieran delante de mí, no estaría mi voluntad con este pueblo. Échalos de mi presencia, y que salgan.


Envió el rey Sedequías a Jucal hijo de Selemías y al sacerdote Sofonías hijo de Maasías para que dijeran al profeta Jeremías: «Ruega ahora por nosotros al Señor, nuestro Dios».


Volveré luego a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. ¡En medio de su angustia me buscarán!


El pueblo clamó a Moisés, y este oró al Señor. Entonces el fuego se extinguió.


y les dijo: —Yo he pecado entregando sangre inocente. Pero ellos contestaron: —¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú!


Simón respondió: —Rogad vosotros por mí al Señor para que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí.


Hermanos, ciertamente deseo de todo corazón, y mi oración a Dios es por la salvación de Israel.


Contra Aarón también se enojó mucho el Señor hasta querer destruirlo. Yo también oré por Aarón en aquel entonces.


Confesaos vuestras ofensas unos a otros y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.


Saúl dijo a Samuel: —He pecado, pues he desobedecido el mandamiento del Señor y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado.


—Yo he pecado; pero te ruego que me honres delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel, y que vuelvas conmigo para que adore al Señor, tu Dios —dijo Saúl.


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