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Éxodo 8:8 - Biblia Reina Valera 2020

8 Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: —Orad al Señor para que aparte las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré ir a tu pueblo para que ofrezca sacrificios al Señor.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

8 Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Orad a Jehová para que quite las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré ir a tu pueblo para que ofrezca sacrificios a Jehová.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

8 Entonces el faraón mandó llamar a Moisés y a Aarón, y les suplicó: —Rueguen al Señor que quite las ranas de mí y de mi gente. Yo dejaré salir a su pueblo para que ofrezca sacrificios al Señor.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

8 Dicho esto, se fueron Moisés y Aarón. Moisés llamó a Yavé por el asunto de las ranas, ya que se había comprometido con Faraón,

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La Biblia Textual 3a Edicion

8 Faraón entonces llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: suplicad a YHVH que aparte las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré ir al pueblo para que ofrezca sacrificio a YHVH.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

8 Moisés y Aarón salieron del palacio del Faraón y Moisés invocó a Yahveh para que alejara las ranas que había enviado contra el Faraón.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

8 Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Orad a Jehová para que quite las ranas de mí y de mi pueblo; y dejaré ir al pueblo, para que ofrezcan sacrificios a Jehová.

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Éxodo 8:8
24 Referencias Cruzadas  

Entonces el rey dijo al hombre de Dios: —Te pido que ruegues ante la presencia del Señor, tu Dios, y ores por mí, para que mi mano sea restaurada. El hombre de Dios oró al Señor y la mano del rey se le restauró, y le quedó como era antes.


Decid a Dios: «¡Son admirables tus obras! Por tu gran poder tus enemigos se rinden.


Entonces Faraón se apresuró a llamar a Moisés y a Aarón, y dijo: —He pecado contra el Señor, vuestro Dios, y contra vosotros.


Pero os ruego ahora que perdonéis mi pecado solamente esta vez, y que oréis al Señor, vuestro Dios, para que aparte de mí al menos esta plaga mortal.


Salió Moisés de delante de Faraón, y oró al Señor.


Cuando fue dado aviso al rey de Egipto de que el pueblo huía, el corazón de Faraón y de sus siervos se volvió contra el pueblo, y dijeron: «¿Cómo hemos hecho esto? Hemos dejado marchar a los israelitas, quedándonos sin mano de obra».


Entonces Moisés oró en presencia del Señor, su Dios: —¿Por qué, Señor, se encenderá tu furor contra tu pueblo, el que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte?


Pero Faraón respondió: —¿Quién es el Señor para que yo lo obedezca y deje ir a Israel? Yo no conozco al Señor, ni tampoco dejaré ir a Israel.


Pero al ver Faraón que le habían dado un respiro, endureció su corazón y no les hizo caso, tal como el Señor lo había dicho.


Y Moisés respondió: —En cuanto yo salga de tu presencia, rogaré al Señor para que las diversas clases de moscas se alejen de Faraón, de sus siervos y de su pueblo mañana; con tal de que Faraón no nos engañe más, e impida que el pueblo vaya a ofrecer sacrificios al Señor.


Pero también esta vez Faraón endureció su corazón y no dejó partir al pueblo.


Respondió Moisés a Faraón: —Dígnate indicarme cuándo debo orar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas se aparten de ti y de tus casas, y queden solamente en el río.


Entonces Faraón envió a llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo: —Reconozco que esta vez he pecado. La culpa es mía y de mi pueblo, no del Señor que es justo.


Orad al Señor para que cesen esos ensordecedores truenos y el granizo. Yo os dejaré marchar y no os retendré más.


Cuando Moisés salió de la presencia de Faraón, fuera de la ciudad, extendió sus manos al Señor, y cesaron los truenos y el granizo, y la lluvia dejó de caer sobre la tierra.


Entonces el pueblo acudió a Moisés y le dijo: —Hemos pecado por haber hablado contra el Señor y contra ti; ruega al Señor que aleje de nosotros estas serpientes. Moisés oró por el pueblo,


Simón respondió: —Rogad vosotros por mí al Señor para que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí.


Entonces dijo todo el pueblo a Samuel: —Ruega por tus siervos al Señor, tu Dios, para que no muramos; porque a todos nuestros pecados hemos añadido este mal de pedir un rey para nosotros.


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