Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





Lucas 18:3 - Biblia Reina Valera 1862

3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Házme justicia de mi adversario.

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Nueva Traducción Viviente

3 Una viuda de esa ciudad acudía a él repetidas veces para decirle: “Hágame justicia en este conflicto con mi enemigo”.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

3 En la misma ciudad había también una viuda que acudía a él para decirle: 'Hazme justicia contra mi adversario'.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

3 Había también una viuda en aquella ciudad, y acudía° a él diciendo: Hazme justicia de mi adversario.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 Había también en aquella ciudad una viuda, que acudía a él para decirle: 'Hazme justicia contra mi adversario'.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él diciendo: Hazme justicia de mi adversario.

Ver Capítulo Copiar




Lucas 18:3
13 Referencias Cruzadas  

Las viudas enviaste vacías, y los brazos de los huérfanos fueron quebrados,


La bendición del que se iba a perder venía sobre mí, y al corazón de la viuda hacía cantar de alegría.


Aprendéd a bien hacer, buscád juicio, restituíd al agraviado, oid a derecho al huérfano, amparád la viuda.


Engordáronse, e hicieron tez resplandeciente; y aun sobrepujaron hecho de malo: no juzgaron la causa, la causa del huérfano; e hiciéronse prósperos, y la causa de los pobres no juzgaron.


Pónte de acuerdo con tu adversario presto, entre tanto que estás con él en el camino; porque no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al ministro; y seas echado en prisión.


Diciendo: Había un juez en una ciudad, el cual ni temía a Dios, ni respetaba a hombre alguno.


Mas él no quiso por algún tiempo: empero después de esto, dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre;


Todavía, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia; porque no venga siempre y al fin me muela.


Maldito el que torciere el derecho del extranjero, del huérfano, y de la viuda. Y dirá todo el pueblo: Amén.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos