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Proverbios 11:23 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022

23 Los deseos de los justos terminan bien; la esperanza de los malvados termina en ira.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

23 El deseo de los justos es solamente el bien; Mas la esperanza de los impíos es el enojo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

23 Los justos pueden esperar una recompensa, mientras que a los perversos solo les espera juicio.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

23 Los justos no desean sino el bien, los malos también tienen sus esperanzas, pero van al fracaso.

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La Biblia Textual 3a Edicion

23 El anhelo de los justos es sólo el bien, Pero la expectativa de los impíos es la ira.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

23 El deseo de los justos tiende al bien; a los malvados les aguarda la cólera.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

23 El deseo de los justos es solamente el bien; mas la esperanza de los impíos es el enojo.

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Proverbios 11:23
16 Referencias Cruzadas  

Tú, Señor, escuchas el deseo de los indefensos, les infundes aliento y atiendes a su clamor.


Yo te busco con todo el corazón; no dejes que me desvíe de tus mandamientos.


¡Cuánto deseo afirmar mis caminos para cumplir tus estatutos!


Una sola cosa pido al Señor y es lo único que persigo: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor y buscar orientación en su Templo.


Deléitate en el Señor y él te concederá los deseos de tu corazón.


El futuro de los justos es dichoso; la esperanza de los malvados se desvanece.


Unos dan a manos llenas y reciben más de lo que dan; otros retienen indebidamente sus bienes y acaban en la miseria.


Muere el malvado y con él, su esperanza; muere también su ilusión de poder.


En los planes del justo hay justicia, pero en los consejos del malvado hay engaño.


Quien habla el bien, del bien se nutre, pero el infiel padece hambre de violencia.


Todo mi ser te desea por las noches; por la mañana mi espíritu te busca. Pues, cuando tus juicios llegan a la tierra, los habitantes del mundo aprenden lo que es justicia.


Pero yo no me he apresurado a abandonarte y dejar de ser tu pastor; tampoco he deseado que venga el día de la calamidad. Tú bien sabes lo que he dicho, pues lo dije en tu presencia.


Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.


Solo queda una aterradora expectativa de juicio, el fuego ardiente que ha de devorar a los adversarios.


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