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Mateo 26:61 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022

61 que declararon: —Este hombre dijo: “Puedo destruir el Templo de Dios y reconstruirlo en tres días”.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

61 que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

61 y declararon: «Este hombre dijo: “Puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días”».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

61 que declararon: 'Este hombre dijo: Yo soy capaz de destruir el Templo de Dios y de reconstruirlo en tres días.

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La Biblia Textual 3a Edicion

61 que dijeron: Éste dijo: Puedo derribar el santuario de Dios, y reconstruir° en tres días.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

61 que declararon: 'Éste ha dicho: 'Yo puedo destruir el templo de Dios, y en tres días reconstruirlo''.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

61 que dijeron: Éste dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo.

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Mateo 26:61
22 Referencias Cruzadas  

—¡Quítate de ahí! —le contestaron, y añadieron—: Este ni siquiera es de aquí y ahora nos quiere mandar. ¡Pues ahora te vamos a tratar peor que a ellos! Entonces se lanzaron contra Lot y se acercaron a la puerta con intenciones de derribarla.


Díganles que ordeno que lo echen en la cárcel y solo le den pan y agua, hasta que yo regrese sin contratiempos.


Cuando Jehú salió para volver a reunirse con los capitanes, uno de ellos preguntó: —¿Todo bien? ¿Qué quería ese loco? —Ustedes ya lo conocen —respondió—, y saben cómo habla.


Así dice el Señor, el Redentor y Santo de Israel, al despreciado y aborrecido por las naciones, al siervo de los gobernantes: «Los reyes te verán y se pondrán de pie, los príncipes te verán y se postrarán, por causa del Señor, el Santo de Israel, que es fiel y te ha escogido».


Despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, habituado al sufrimiento. Todos evitaban mirarlo; fue despreciado y no lo estimamos.


Pero al oírlo los fariseos, dijeron: «Este no expulsa a los demonios sino por medio de Beelzebú, príncipe de los demonios».


Poniéndose en pie, el sumo sacerdote dijo a Jesús: —¿No vas a responder? ¿Qué significan estas denuncias en tu contra?


Luego salió a la puerta, donde otra criada lo vio y dijo a los que estaban allí: —Este estaba con Jesús de Nazaret.


—Tú que destruyes el Templo y en tres días lo reconstruyes, ¡sálvate a ti mismo! Si eres el Hijo de Dios, ¡baja de la cruz!


Entonces Judas arrojó el dinero en el santuario y salió de allí. Luego fue y se ahorcó.


—Nosotros le oímos decir: “Destruiré este Templo hecho por hombres y en tres días construiré otro, no hecho por hombres”.


Los que pasaban meneaban la cabeza y blasfemaban contra él: —¡Eh! Tú que destruyes el Templo y en tres días lo reconstruyes,


Y comenzaron la acusación con estas palabras: —Hemos descubierto a este hombre agitando a nuestra nación. Se opone al pago de impuestos al césar y afirma que él es el Cristo, un rey.


Y sabemos que a Moisés le habló Dios; pero de este no sabemos ni de dónde salió.


Algunos filósofos epicúreos y estoicos entablaron conversación con él. Unos decían: «¿Qué querrá decir este charlatán?». Otros comentaban: «Parece que es predicador de dioses extranjeros». Decían esto porque Pablo anunciaba las buenas noticias de Jesús y de la resurrección.


—Este hombre —denunciaron ellos—, anda persuadiendo a la gente de adorar a Dios de una manera que va en contra de la ley.


La multitud estuvo escuchando a Pablo hasta que pronunció esas palabras. Entonces levantaron la voz y gritaron: «¡Bórralo de la tierra! ¡Ese tipo no merece vivir!».


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