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Mateo 19:14 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022

14 Jesús dijo: «Dejen que los niños vengan a mí; no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos».

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

14 Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

14 Pero Jesús les dijo: «Dejen que los niños vengan a mí. ¡No los detengan! Pues el reino del cielo pertenece a los que son como estos niños».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

14 Jesús les dijo: 'Dejen a esos niños y no les impidan que vengan a mí: el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

14 Pero Jesús dijo: Dejad a los niños, y no les impidáis venir a mí, porque de los tales° es el reino de los cielos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

14 Jesús dijo: 'Dejad a los niños y no les impidáis venir a mí; porque el reino de los cielos es de los que son como ellos'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

14 Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se los impidáis, porque de los tales es el reino del cielo.

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Mateo 19:14
18 Referencias Cruzadas  

Cuando su hijo Isaac cumplió ocho días de nacido, Abraham lo circuncidó, tal como Dios se lo había ordenado.


En aquel tiempo Jesús dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque habiendo escondido estas cosas de los sabios e instruidos, se las has revelado a los niños.


Entonces dijo: —Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos.


Después de poner las manos sobre ellos, se fue de allí.


Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque el reino de los cielos les pertenece.


«Dichosos los pobres en espíritu, porque el reino de los cielos les pertenece.


Cuando Jesús se dio cuenta, se indignó y dijo: «Dejen que los niños vengan a mí; no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos.


Les aseguro que el que no reciba el reino de Dios como un niño, de ninguna manera entrará en él».


Hermanos, no sean niños en su modo de pensar. Sean niños en cuanto a la malicia, pero adultos en su modo de pensar.


Pero me dijo: “Concebirás y darás a luz un hijo. Ahora bien, cuídate de beber vino u otra bebida fermentada, y no comas nada impuro, porque el niño será nazareo, consagrado a Dios desde antes de nacer hasta el día de su muerte”».


Entonces hizo esta promesa: «Señor de los Ejércitos, si te dignas mirar la desdicha de esta sierva tuya, y si en vez de olvidarme te acuerdas de mí y me concedes un hijo varón, yo te lo entregaré para toda su vida y nunca se le cortará el cabello».


Ana no lo acompañó. —No iré hasta que el niño sea destetado —explicó a su esposo—. Entonces lo llevaré para dedicarlo al Señor y allí se quedará el resto de su vida.


Cuando dejó de amamantarlo, salió con el niño, a pesar de ser tan pequeño, y lo llevó a la casa del Señor en Siló. También llevó un novillo de tres años, un efa de harina y un odre de vino.


El niño Samuel, por su parte, vestido con un efod de tela de lino, seguía sirviendo en la presencia del Señor.


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