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Mateo 10:42 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022

42 Y quien dé siquiera un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por tratarse de uno de mis discípulos, les aseguro que no perderá su recompensa».

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

42 Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

42 Y si le dan siquiera un vaso de agua fresca a uno de mis seguidores más insignificantes, les aseguro que recibirán una recompensa».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

42 Asimismo, el que dé un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, porque es discípulo, no quedará sin recompensa: soy yo quien se lo digo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

42 Y cualquiera que dé a beber tan sólo un vaso de agua fría a uno de estos pequeños, por cuanto es discípulo,° de cierto os digo que de ningún modo perderá su recompensa.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

42 Y quien da de beber un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños porque es discípulo, os aseguro que no se quedará sin recompensa.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

42 Y cualquiera que diere a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, en nombre de discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.

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Mateo 10:42
21 Referencias Cruzadas  

Mientras ella iba por el agua, él volvió a llamarla y le pidió: —Tráeme también, por favor, un pedazo de pan.


Hagamos un cuarto en la azotea y pongamos allí una cama, una mesa con una silla y una lámpara. De ese modo, cuando nos visite, tendrá un lugar donde quedarse».


Servir al pobre es hacerle un préstamo al Señor; Dios pagará esas buenas acciones.


Ten en cuenta que así es la sabiduría a tu alma; si das con ella, tendrás buen futuro; tendrás una esperanza que no será destruida.


Lanza tu pan sobre el agua; después de algún tiempo volverás a encontrarlo.


»¡Despierta, espada, contra mi pastor, contra mi compañero!», afirma el Señor de los Ejércitos. «Hiere al pastor para que se dispersen las ovejas y vuelva yo mi mano contra los pequeños.


»Miren que no menosprecien a uno de estos pequeños. Porque les digo que en el cielo los ángeles de ellos contemplan siempre el rostro de mi Padre celestial.


Así también, el Padre de ustedes que está en el cielo no quiere que se pierda ninguno de estos pequeños.


El Rey les responderá: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí”.


Más le valdría ser arrojado al mar con una piedra de molino atada al cuello que servir de tropiezo a uno solo de estos pequeños.


Ustedes, por el contrario, amen a sus enemigos, háganles bien y denles prestado sin esperar nada a cambio. Así tendrán una gran recompensa y serán hijos del Altísimo, porque él es bondadoso con los ingratos y malvados.


Porque, si uno lo hace de buena voluntad, lo que da es bien recibido según lo que tiene y no según lo que no tiene.


Porque Dios no es injusto como para olvidarse de las obras y del amor que en su nombre ustedes han demostrado sirviendo a los creyentes, como lo siguen haciendo.


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