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Jeremías 21:13 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022

13 ¡Yo estoy contra ti, Jerusalén, habitante del valle, en la llanura rocosa!”, afirma el Señor. “Ustedes dicen: ‘¿Quién podrá venir contra nosotros? ¿Quién podrá entrar en nuestros refugios?’.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

13 He aquí yo estoy contra ti, moradora del valle, y de la piedra de la llanura, dice Jehová; los que decís: ¿Quién subirá contra nosotros, y quién entrará en nuestras moradas?

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Biblia Nueva Traducción Viviente

13 Yo pelearé personalmente contra el pueblo en Jerusalén, esa poderosa fortaleza, contra el pueblo que se jacta: ‘Nadie puede tocarnos aquí; nadie puede entrar aquí’.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

13 ¡Aquí me tienes, tú que dominas el valle, como peñón en la llanura! dice Yavé. Tú decías: '¿Quién nos asaltará y penetrará en nuestros refugios?'

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La Biblia Textual 3a Edicion

13 ¡Heme aquí contra ti, oh moradora del valle, Y de la roca de la llanura!,° dice YHVH. Vosotros que decís: ¿Quién bajará contra nosotros, y quién entrará en nuestras moradas?

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

13 Mira que vengo contra ti, la asentada sobre el valle, roca de la llanura -oráculo de Yahveh-. Vosotros decís: '¿Quién vendrá sobre nosotros, y quién podrá entrar en nuestros refugios?'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

13 He aquí, yo estoy contra ti, oh habitante del valle, roca de la llanura, dice Jehová; los que decís: ¿Quién descenderá contra nosotros? ¿O quién entrará en nuestras habitaciones?

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Jeremías 21:13
21 Referencias Cruzadas  

Como rodean los montes a Jerusalén, así rodea el Señor a su pueblo, desde ahora y para siempre.


Los israelitas partieron de Sucot y acamparon en Etam, donde comienza el desierto.


»Ese día ustedes dirán a sus hijos: “Esto lo hacemos por lo que hizo el Señor por nosotros cuando salimos de Egipto”.


Profecía contra el valle de la visión: ¿Qué te pasa ahora, que has subido a las azoteas,


y sobre mi montaña a campo abierto. Así que entregaré como botín tu riqueza, tus tesoros y tus altares paganos, por todos tus pecados en todo tu territorio.


Yo mismo pelearé contra ustedes. Con gran despliegue de poder, con ira, furor y gran enojo,


Tú, que habitas en las hendiduras de las rocas; tú, que ocupas las alturas de los montes: fuiste engañado por el terror que infundías y por el orgullo de tu corazón. Aunque pongas tu nido tan alto como el del águila, desde allí te haré caer», afirma el Señor.


«Estoy contra ti, nación arrogante», afirma el Señor, el Señor de los Ejércitos; «al fin ha llegado el día, el día de tu castigo.


«Estoy en contra tuya, monte del exterminio, que destruyes toda la tierra», afirma el Señor. «Extenderé mi mano contra ti; te haré rodar desde los peñascos y te convertiré en monte quemado.


No confíen en esas palabras engañosas que repiten: ‘¡Este es el Templo del Señor, el Templo del Señor, el Templo del Señor!’.


No creían los reyes de la tierra, ni tampoco los habitantes del mundo, que los enemigos y adversarios de Jerusalén cruzarían alguna vez sus puertas.


»”Por tanto, así dice el Señor y Dios: A causa de sus palabras falsas y visiones mentirosas, aquí estoy contra ustedes, afirma el Señor y Dios.


anúnciale que así dice el Señor: “Yo estoy contra ti. Desenvainaré mi espada y mataré a justos y a malvados por igual.


Así dice el Señor y Dios: Yo estoy en contra de los pastores. Les pediré cuentas de mi rebaño; les quitaré la responsabilidad de apacentar a mis ovejas y no se apacentarán más a sí mismos. Rescataré mis ovejas de su boca, para que no les sirvan de alimento.


»Por lo tanto yo, el Señor y Dios, declaro: Estoy contra ti, Jerusalén, y te voy a castigar a la vista de todas las naciones.


Sus jueces juzgan por soborno, sus sacerdotes instruyen por paga y sus profetas predicen por dinero; para colmo, buscan apoyo en el Señor, diciendo: «¿No está el Señor entre nosotros? ¡No vendrá sobre nosotros ningún mal!».


«Pero ahora yo vengo contra ti», afirma el Señor de los Ejércitos. «Convertiré en humo tus carros de guerra y mataré a filo de espada a tus leoncillos. Pondré fin en el país a tus rapiñas y no volverá a oírse la voz de tus mensajeros».


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