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Filipenses 2:25 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022

25 Ahora bien, creo que es necesario enviarles de vuelta a Epafrodito, mi hermano, colaborador y compañero de lucha, a quien ustedes han enviado para atenderme en mis necesidades.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

25 Mas tuve por necesario enviaros a Epafrodito, mi hermano y colaborador y compañero de milicia, vuestro mensajero, y ministrador de mis necesidades;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

25 Mientras tanto, pensé que debería enviarles de vuelta a Epafrodito. Él es un verdadero hermano, colaborador y compañero de lucha. Además, fue el mensajero de ustedes para ayudarme en mi necesidad.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

25 Me pareció necesario devolverles a nuestro hermano Epafrodito, que trabajó y luchó a mi lado, y al que ustedes enviaron para que atendiera mis necesidades.

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La Biblia Textual 3a Edicion

25 Sin embargo, consideré necesario enviaros a Epafrodito, mi hermano y colaborador y compañero de milicia, y vuestro enviado,° y ministrador° de mi necesidad,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

25 También me considero en el deber de enviaros a Epafrodito, mi hermano y colaborador y compañero de armas, a quien delegasteis para atenderme en mis necesidades.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

25 Mas consideré necesario enviaros a Epafrodito, mi hermano, y colaborador y compañero de milicia, y vuestro mensajero, y ministrador de mis necesidades,

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Filipenses 2:25
19 Referencias Cruzadas  

Como frescura de nieve en día de la cosecha es el enviado confiable para quien lo envía, pues infunde nuevo ánimo en sus amos.


Les aseguro que ningún siervo es más que su amo y ningún mensajero es más que el que lo envió.


Como tú me enviaste al mundo, yo los envío también al mundo.


Saluden a Priscila y a Aquila, mis compañeros de trabajo en Cristo Jesús.


Saluden a Urbano, nuestro compañero de trabajo en Cristo, y a mi querido hermano Estaquis.


En efecto, nosotros somos colaboradores al servicio de Dios; y ustedes son el campo de cultivo de Dios, son el edificio de Dios.


Aun así, me sentí intranquilo por no haber encontrado allí a mi hermano Tito, por lo cual me despedí de ellos y me fui a Macedonia.


Él los extraña mucho a todos y está afligido porque ustedes se enteraron de que estaba enfermo.


Ya he recibido todo lo que necesito y aún más; tengo hasta de sobra ahora que he recibido de Epafrodito lo que me enviaron. Es una ofrenda fragante, un sacrificio que Dios acepta con agrado.


Y a ti, mi fiel compañero, te pido que ayudes a estas mujeres que han luchado a mi lado en la obra del evangelio, junto con Clemente y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.


Así lo aprendieron de Epafras, nuestro querido colaborador y fiel servidor de Cristo para el bien de ustedes.


También los saluda Jesús, llamado Justo. Estos son los únicos judíos que colaboran conmigo en pro del reino de Dios y me han sido de mucho consuelo.


Así que enviamos a Timoteo, hermano nuestro y colaborador de Dios en el evangelio de Cristo, con el fin de afianzarlos y animarlos en la fe


y también Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis compañeros de trabajo.


Por lo tanto, hermanos, ustedes que han sido santificados y que tienen parte en el mismo llamamiento celestial, fijen su atención en Jesús, el apóstol y sumo sacerdote de la fe que confesamos.


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