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Filipenses 2:11 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022

11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

11 y toda lengua declare que Jesucristo es el Señor para la gloria de Dios Padre.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

11 y toda lengua proclame que Cristo Jesús es el Señor, para gloria de Dios Padre.

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La Biblia Textual 3a Edicion

11 y toda lengua confiese° que Jesús el Mesías es el Señor para gloria de Dios Padre.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

11 y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para la gloria de Dios Padre.

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Filipenses 2:11
30 Referencias Cruzadas  

Así dijo el Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por debajo de tus pies».


Por eso, Señor, te alabo entre las naciones y canto salmos a tu nombre.


En esos días Judá será salvo, Israel morará seguro. Y este es el nombre que se le dará: “El Señor es nuestra justicia”.


»A cualquiera que me confiese delante de los demás yo también lo confesaré delante de mi Padre que está en el cielo.


Hoy ha nacido en la Ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor.


Sin embargo, muchos de ellos, incluso muchos de los jefes, creyeron en él, pero no lo confesaban porque temían que los fariseos los expulsaran de la sinagoga.


Ustedes me llaman Maestro y Señor y dicen bien, porque lo soy.


Pues, si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros.


Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, yo la haré; así será glorificado el Padre en el Hijo.


Le contestó Jesús: —El que me ama obedecerá mi palabra y mi Padre lo amará; vendremos a él y haremos nuestra morada en él.


Después de que Jesús dijo esto, dirigió la mirada al cielo y oró así: «Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti,


—¡Señor mío y Dios mío! —exclamó Tomás.


para que todos honren al Hijo como lo honran a él. El que se niega a honrar al Hijo no honra al Padre que lo envió.


Sus padres contestaron así por miedo a los judíos, pues ya estos habían convenido que se expulsara de la sinagoga a todo el que reconociera que Jesús era el Cristo.


Dios envió su mensaje al pueblo de Israel, anunciando las buenas noticias de la paz por medio de Jesucristo, que es el Señor de todos.


»Por tanto, que todo Israel esté bien seguro de que este Jesús, a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Cristo».


Está escrito: «Tan cierto como que yo vivo», dice el Señor, «ante mí se doblará toda rodilla y toda lengua confesará a Dios».


Para esto mismo murió Cristo y volvió a vivir, para ser Señor tanto de los que han muerto como de los que aún viven.


y para que los no judíos glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: «Por eso te alabaré entre las naciones; cantaré salmos a tu nombre».


Por eso les advierto que nadie que esté hablando por el Espíritu de Dios puede maldecir a Jesús; ni nadie puede decir: «Jesús es el Señor» sino por el Espíritu Santo.


El primer hombre era del polvo de la tierra; el segundo hombre, del cielo.


para nosotros no hay más que un solo Dios, el Padre, de quien todo procede y para el cual vivimos; y no hay más que un solo Señor, Jesucristo, por quien todo existe y por medio del cual vivimos.


Por medio de él ustedes creen en Dios, que lo resucitó y glorificó, de modo que su fe y su esperanza están puestas en Dios.


Si alguien confiesa públicamente que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios.


En esto pueden discernir quién tiene el Espíritu de Dios: todo el que confiese que Jesucristo ha venido en cuerpo humano es de Dios;


Es que han salido por el mundo muchos engañadores que no confiesan que Jesucristo ha venido en cuerpo. El que así actúa es el engañador y el anticristo.


El que salga vencedor se vestirá de blanco. Jamás borraré su nombre del libro de la vida, sino que reconoceré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles.


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