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Apocalipsis 3:19 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022

19 »Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Por lo tanto, sé fervoroso y arrepiéntete.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

19 Yo corrijo y disciplino a todos los que amo. Por lo tanto, sé diligente y arrepiéntete de tu indiferencia.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

19 Yo reprendo y corrijo a los que amo. Vamos, anímate y conviértete.

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La Biblia Textual 3a Edicion

19 Yo reprendo y disciplino a todos los que amo,° sé pues fervoroso, y arrepiéntete.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

19 Yo, a los que amo, los reprendo y castigo. ¡Anímate, pues, y conviértete!

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.

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Apocalipsis 3:19
31 Referencias Cruzadas  

Yo seré su Padre y él será mi hijo. Así que, cuando haga lo malo, lo castigaré con varas y azotes, como lo haría un padre.


»¡Cuán dichoso es el hombre a quien Dios corrige! No menosprecies la disciplina del Todopoderoso.


Tú reprendes a los mortales, los castigas por su iniquidad; como polilla, acabas con lo que más desean. ¡Un soplo nada más es el mortal! Selah


No me reprendas, Señor, en tu ira; no me castigues en tu furor.


El celo por tu casa me consume; sobre mí han recaído las burlas de los que te insultan.


¿Y no habrá de castigar el que corrige a las naciones e imparte conocimiento a todo ser humano?


Para el descarriado, disciplina severa; para el que aborrece la corrección, la muerte.


El que rechaza la corrección se desprecia a sí mismo; el que la atiende gana entendimiento.


La necedad es parte del corazón juvenil, pero la vara de la disciplina la corrige.


Señor, en la angustia te buscaron; apenas lograban susurrar una oración cuando tú los corregías.


Corrígeme, Señor, pero con justicia, y no según tu ira, pues me destruirías.


«En vano castigo a tus hijos, pues rechazan mi corrección. Cual si fuera un león feroz, la espada de ustedes devoró a sus profetas.


Porque yo estoy contigo para salvarte”, afirma el Señor. “Destruiré por completo a todas las naciones entre las que te había dispersado. Pero a ti no te destruiré del todo, sino que te disciplinaré con justicia; de ninguna manera quedarás impune”.


«Por cierto, he escuchado el lamento de Efraín: “Me has azotado como a un ternero sin domar y he aceptado tu corrección. Hazme volver, y seré restaurado; porque tú, Señor, eres mi Dios.


Entonces dirás: “Esta es la nación que no ha obedecido la voz del Señor su Dios ni ha aceptado su corrección. La verdad ha muerto, ha sido arrancada de su boca.


No atiende a consejos ni acepta corrección. No confía en el Señor ni se acerca a su Dios.


Entonces todas las jóvenes se despertaron y se pusieron a preparar sus lámparas.


Sus discípulos se acordaron de que está escrito: «El celo por tu casa me consumirá».


Nunca dejen de ser diligentes; antes bien, sirvan al Señor con el fervor que da el Espíritu.


pero si nos juzga el Señor, nos disciplina para que no seamos condenados con el mundo.


conocidos, pero tenidos por desconocidos; como moribundos, pero aún con vida; golpeados, pero no muertos;


Fíjense en lo que ha producido en ustedes esta tristeza que proviene de Dios: ¡qué empeño, qué afán por disculparse, qué indignación, qué temor, qué anhelo, qué preocupación, qué disposición para ver que se haga justicia! En todo han demostrado su inocencia en este asunto.


Está bien mostrar interés, con tal de que ese interés sea bien intencionado y constante, y que no se manifieste solo cuando yo estoy con ustedes.


Reconoce en tu corazón que, así como un padre disciplina a su hijo, también el Señor tu Dios te disciplina a ti.


Él se entregó por nosotros para rescatarnos de toda maldad y purificar para sí un pueblo elegido, dedicado a hacer el bien.


Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a quienes lo aman.


¡Recuerda de dónde has caído! Arrepiéntete y vuelve a practicar las obras que hacías al principio. Si no te arrepientes, iré y quitaré de su lugar tu candelabro.


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