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1 Crónicas 4:10 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022

10 Jabés rogó al Dios de Israel: «Bendíceme y ensancha mi territorio; ayúdame y líbrame del mal, para que no padezca aflicción». Y Dios le concedió su petición.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

10 E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

10 Él fue quien oró al Dios de Israel diciendo: «¡Ay, si tú me bendijeras y extendieras mi territorio! ¡Te ruego que estés conmigo en todo lo que haga, y líbrame de toda dificultad que me cause dolor!»; y Dios le concedió lo que pidió.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

10 Jabés invocó al Dios de Israel, exclamando: 'Si de verdad me bendices, se ensancharán mis términos, tu mano estará conmigo y alejarás el mal para que no padezca aflicción. Y le concedió Dios lo que pedía.

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La Biblia Textual 3a Edicion

10 E invocó Jabes al Dios de Israel diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras del mal, para que no me dañe! Y ’Elohim le concedió lo que había pedido.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

10 Yabés invocó al Dios de Israel, diciendo: 'Si realmente me bendices y ensanchas mi territorio, si tu mano está conmigo, alejarás el mal y no sentiré aflicción'. Y Dios le otorgó lo que pedía.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

10 E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, que me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y que tu mano fuera conmigo y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió.

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1 Crónicas 4:10
56 Referencias Cruzadas  

»Haré de ti una nación grande y te bendeciré; haré famoso tu nombre y serás una bendición.


De allí se dirigió a la región montañosa que está al este de Betel, donde instaló su tienda de campaña, teniendo a Betel al oeste y Hai al este. También en ese lugar erigió un altar al Señor e invocó su nombre.


Luego Jacob hizo esta promesa: «Si Dios me acompaña y me protege en este viaje que estoy haciendo, si me da alimento y ropa para vestirme,


y si regreso sano y salvo a la casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios.


Entonces dijo: —¡Suéltame, que ya está por amanecer! —¡No te soltaré hasta que me bendigas! —respondió Jacob.


—¿Cómo te llamas? —le preguntó el hombre. —Me llamo Jacob —respondió.


Entonces le dijo: —Ya no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres y has vencido.


También construyó un altar y lo llamó El Elohé Israel.


el ángel que me ha rescatado de todo mal, bendiga a estos jóvenes. Que por medio de ellos sea recordado mi nombre y el de mis padres, Abraham e Isaac. Que crezcan y se multipliquen sobre la tierra».


«Den gracias al Señor; proclamen su nombre. ¡Den a conocer sus obras entre las naciones!


Quelub, hermano de Sujá, fue el padre de Mejir, quien fue el padre de Estón.


Jabés fue más respetado que sus hermanos. Cuando su madre le puso ese nombre, dijo: «Con aflicción lo he dado a luz».


»Yo, que llamaba a Dios y él me respondía, me he vuelto el hazmerreír de mis amigos; ¡soy un hazmerreír, justo e íntegro!


Que acuda tu mano en mi ayuda, porque he escogido tus preceptos.


El Señor te cuidará; de todo mal guardará tu vida.


Cumple los deseos de quienes le temen; atiende a su clamor y los salva.


Te pidió vida y se la concediste. Le diste una vida larga y duradera.


Devuélveme la alegría de tu salvación; que un espíritu de obediencia me sostenga.


Anúnciame gozo y alegría; infunde gozo en estos huesos que has quebrantado.


Pero yo clamaré a Dios, y el Señor me salvará.


Tú escuchas la oración, a ti acude todo mortal.


Que su nombre perdure para siempre; que su fama permanezca como el sol. Que en su nombre sean bendecidas las naciones; que todas ellas lo proclamen dichoso.


Moisés y Aarón se contaban entre sus sacerdotes, y Samuel, entre los que invocaron su nombre. Invocaron al Señor y él respondió;


La bendición del Señor trae riquezas que no vienen acompañadas de tristezas.


Aleja de mí la falsedad y la mentira; no me des pobreza ni riquezas, sino solo el pan de cada día.


Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con la diestra de mi justicia.


»Los pobres y los necesitados buscan agua, pero no la encuentran; la sed les ha resecado la lengua. Pero yo, el Señor, les responderé; yo, el Dios de Israel, no los abandonaré.


“Clama a mí y te responderé; te daré a conocer cosas grandes e inaccesibles que tú no sabes”.


Entonces Pedro se acordó de lo que Jesús había dicho: «Antes de que el gallo cante, me negarás tres veces». Y saliendo de allí, lloró amargamente.


Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno”.


Dijo: —¡Cómo quisiera que hoy supieras lo que te puede traer paz! Pero eso ahora está oculto a tus ojos.


Yo les doy vida eterna y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatármelas de la mano.


Por tercera vez Jesús preguntó: —Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? A Pedro le dolió que por tercera vez Jesús le hubiera preguntado: «¿Me quieres?». Así que dijo: —Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero. —Apacienta mis ovejas —dijo Jesús—.


Cuando Dios resucitó a su siervo, lo envió primero a ustedes para darles la bendición de que cada uno se convierta de sus maldades».


El amor debe ser sincero. Aborrezcan el mal; aférrense al bien.


Es cierto que ustedes viven en obediencia, lo que es bien conocido de todos y me alegra mucho; pero quiero que sean astutos para el bien e inocentes para el mal.


a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser su santo pueblo, junto con todos los que en todas partes invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y de nosotros:


Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en las regiones celestiales con toda bendición espiritual en Cristo.


Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros,


No agravien al Espíritu Santo de Dios con el que fueron sellados para el día de la redención.


El Señor me librará de todo mal y me preservará para su reino celestial. A él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.


»Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Por lo tanto, sé fervoroso y arrepiéntete.


—Vete en paz —respondió Elí—. Que el Dios de Israel te conceda lo que has pedido.


Ana concibió y a su debido tiempo dio a luz un hijo, al que le puso por nombre Samuel, pues dijo: «Al Señor se lo pedí».


Dijo Ana: «Mi señor, tan cierto como que usted vive, le aseguro que yo soy la mujer que estuvo aquí a su lado orando al Señor.


Este es el niño que yo pedí al Señor, y él me lo concedió.


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