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1 Corintios 9:14 - Biblia Nueva Versión Internacional 2022

14 Así también el Señor ha ordenado que quienes predican el evangelio vivan de este ministerio.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

14 Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

14 Del mismo modo, el Señor ordenó que los que predican la Buena Noticia sean sostenidos por los que reciben el beneficio del mensaje.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

14 El Señor ha ordenado, de igual manera, que los que anuncian el Evangelio vivan del Evangelio.

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La Biblia Textual 3a Edicion

14 Así también ordenó el Señor a los que proclaman el evangelio, que vivan del evangelio.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

14 De la misma manera, el Señor dispuso que quienes anuncian el evangelio, del evangelio vivan.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

14 Así también ordenó el Señor que los que predican el evangelio, vivan del evangelio.

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1 Corintios 9:14
13 Referencias Cruzadas  

ni bolsa para el camino, ni dos mudas de ropa, ni sandalias, ni bastón; porque el trabajador tiene derecho a su sustento.


Quédense en esa casa, coman y beban de lo que ellos tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa.


»Cuando entren en un pueblo y los reciban, coman lo que les sirvan.


y, como hacía tiendas de campaña al igual que ellos, se quedó para que trabajaran juntos.


De hecho, aunque tuvieran ustedes miles de tutores en Cristo, padres sí que no tienen muchos, porque mediante el evangelio yo fui el padre que los engendró en Cristo Jesús.


Si hemos sembrado semilla espiritual entre ustedes, ¿será mucho pedir que cosechemos de ustedes lo material?


Si otros tienen derecho a este sustento de parte de ustedes, ¿no lo tendremos aún más nosotros? Sin embargo, no ejercimos este derecho, sino que lo soportamos todo con tal de no crear obstáculo al evangelio de Cristo.


Sin embargo, cuando predico acerca de las buenas noticias, no tengo de qué enorgullecerme, ya que estoy bajo la obligación de hacerlo. ¡Ay de mí si no predico las buenas noticias!


¿Acaso no tenemos derecho a comer y a beber?


Ahora bien, cuando llegué a Troas para predicar el evangelio de Cristo, descubrí que el Señor me había abierto una puerta.


El que recibe instrucción en la palabra de Dios comparta todo lo bueno con quien le enseña.


porque nuestro evangelio les llegó no solo con palabras, sino también con poder, es decir, con el Espíritu Santo y con profunda convicción. Como bien saben, estuvimos entre ustedes buscando su bien.


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