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Juan 5:5 - Biblia Septuaginta al Español

5 Y había un hombre allí, que treinta y ocho años tenía en su enfermedad;

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

5 Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

5 Uno de ellos era un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

5 Había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

5 Y estaba allí cierto hombre que llevaba treinta y ocho años en su enfermedad.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

5 Había un hombre allí que llevaba treinta y ocho años enfermo.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

5 Y estaba allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo.

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Juan 5:5
12 Referencias Cruzadas  

Y a menudo aún en fuego le ha arrojado y en aguas para perderle. Pero, si algo puedes, ayúdanos, lastimado de nosotros».


Y a esta, hija de Abrahán siendo, a la que ató Satanás, he aquí dieciocho años ¿no se debía soltar de esta atadura el día del sábado?»


Y una mujer que estaba en flujo de sangre, años doce había; la cual habiendo en médicos gastado toda su hacienda, no pudo ser por ninguno curada,


Después de esto hállale Jesús en el santuario; y díjole: «He aquí sano has sido hecho; ya no peques, para que no peor a ti algo suceda».


Pues un ángel del Señor por tiempo descendía a la piscina y agitaba el agua; el primero pues, entrando tras de la agitación del agua, sano quedaba de cualquier enfermedad que estaba cogido.


a éste viendo Jesús estar yaciendo, y conociendo que mucho ya tiempo tiene, dícele: «¿Quieres sano ser?»


Y pasando Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento.


mas cómo ahora ve, no sabemos; o quién abrió sus ojos, nosotros no sabemos; a él preguntad; edad tiene; él acerca de sí mismo hablará».


Y un varón impotente, entre listrios, de los pies, sentado estaba, cojo desde el vientre de su madre; el que jamás había andado.


Y a un varón, que cojo desde el vientre de su madre era, llevábase; al que ponían cada día a la puerta del santuario, la que se llama Hermosa, para pedir limosna a los que entraban en el santuario;


pues de años era más de cuarenta el hombre en quien se había hecho esta señal de la sanidad.


Y encontró allí a un hombre, por nombre Eneas, desde años ocho, yaciente en litera; que estaba paralizado.


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