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Tito 1:11 - Biblia Version Moderna (1929)

11 a quienes es menester cerrarles la boca; hombres que trastornan familias enteras, enseñando lo que no deben, por torpe ganancia.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

11 a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

11 Hay que callarlos, porque, con su falsa enseñanza, alejan a familias enteras de la verdad, y solo lo hacen por dinero.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

11 Hay que taparles la boca, pues enseñan en forma muy interesada cosas que no conviene y desconciertan a familias enteras.

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La Biblia Textual 3a Edicion

11 a los cuales es necesario taparles la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no se debe.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

11 A éstos hay que taparles la boca, ya que están echando a perder a familias enteras enseñando lo que no deben, y todo por una sórdida ganancia.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

11 a los cuales es preciso tapar la boca, que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene.

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Tito 1:11
22 Referencias Cruzadas  

Los justos lo verán, y se alegrarán, y toda iniquidad cerrará su boca.


Pero el rey se alegrará en Dios: todo aquel que jura por él se gloriará; mas la boca de los que hablan mentira será cerrada


Por tanto daré sus mujeres a otros, y sus campos a los que los han de poseer; porque desde el menor hasta el mayor, cada uno de ellos es dado a ganancias injustas; desde el profeta hasta el sacerdote, cada uno practica el engaño.


¿Y a mí me querréis profanar entre mi pueblo, por manojos de cebada y por bocados de pan; haciendo morir las almas que no deben morir, y dando vida a las almas que no deben vivir, por medio de vuestro mentir a mi pueblo que escucha la mentira?


a fin de que te acuerdes, y te avergüences, y no vuelvas más a abrir tu boca a causa de tu confusión, cuando yo te haya perdonado respecto de todo lo que has hecho, dice Jehová el Señor.


Sus cabezas juzgan por premios, y sus sacerdotes enseñan por precio, y sus profetas adivinan por dinero; y con todo, se apoyan en Jehová, diciendo: ¿Acaso no está Jehová en medio de nosotros? ¡no vendrá pues sobre nosotros ningún mal!


Así dice Jehová respecto de los profetas que hacen errar a mi pueblo, los que mientras muerden con los dientes, claman: ¡Paz! y a aquel que no les mete algo en la boca, le declaran solemne guerra:


¶Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos contra los hombres; pues vosotros no entráis, ni dejáis entrar a los que van entrando.


Y no osaban ya preguntarle nada.


Pero el que es asalariado, el que no es pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo, y deja las ovejas, y huye; y el lobo arrebata y dispersa las ovejas.


¶Mas sabemos que cuanto dice la ley, ella lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca enmudezca, y el mundo todo se tenga por reo delante de Dios.


Como está en mí la verdad de Cristo, nadie me quitará esta gloria en todas las regiones de Acaya.


Y con todo, aprenden a ser ociosas, andando de casa en casa; y no sólo ociosas, sino parleras y entrometidas, hablando cosas que no deben.


Pero si alguna viuda tiene hijos o nietos, aprendan éstos, ante todo, a mostrar la piedad para con su propia familia, y a devolver la debida recompensa a sus padres; porque esto es acepto delante de Dios.


altercaciones de hombres de ánimo corrompido, y privados de la verdad, que suponen que la piedad es camino de ganancia.


hombres que según la verdad se han descarriado, diciendo que la resurrección ha pasado ya; y subvierten la fe de algunos.


Porque de éstos son los que se entran en las casas, y cautivan a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias;


Porque el obispo ha de ser sin reproche, como que es administrador de Dios; no soberbio, no colérico, no rencilloso, no peleador, no codicioso de torpe ganancia;


reteniendo firme la palabra fiel, que es conforme a la enseñanza, para que pueda así exhortar en la sana doctrina, y convencer a los que contradicen.


Al hombre que es hereje, después de la primera y la segunda amonestación, deséchale;


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