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Salmos 10:3 - Biblia Version Moderna (1929)

3 Porque el inicuo se jacta del deseo de su alma, y despojando al pobre, renuncia y desprecia a Jehová.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 Porque el malo se jacta del deseo de su alma, Bendice al codicioso, y desprecia a Jehová.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 Pues hacen alarde de sus malos deseos; elogian al codicioso y maldicen al Señor.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 El malvado se jacta de la avidez de su alma, el aprovechador maldice y desprecia al Señor.

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 Porque el malo se jacta de lo que su alma ansía, Y el avaro maldice, y aborrece a YHVH.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 Mem. El malvado se jacta en sus caprichos, profiere maldición y desprecia al Señor.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Porque el malo se jacta del deseo de su corazón, y bendice al codicioso al cual aborrece Jehová.

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Salmos 10:3
40 Referencias Cruzadas  

y numera para ti otro ejército como el ejército que acabas de perder, caballo por caballo, y carro por carro: y pelearemos contra ellos en tierra llana; y de seguro que podremos más que ellos. Él pues escuchó su voz y lo hizo así.


Si he puesto el oro por mi esperanza, y al oro fino he dicho: ¡Tú eres mi confianza!


Y ensanchan sobre mí su boca; dicen: ¡Ea! ¡ea! ¡nuestros ojos lo han visto!


Aunque durante su vida bendijere su alma, (y tú serás alabado cuando te tratas bien),


Los que confían en su hacienda, y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan,


Destruirás a los que hablan mentira; Jehová abomina al hombre sanguinario y engañoso.


¿POR qué te jactas de maldad, oh hombre poderoso? la misericordia del Todopoderoso es continua.


Parlan y hablan insolencias; y todos los obradores de iniquidad se vanaglorían.


Dijo el enemigo: ¡Perseguiré, alcanzaré, repartiré despojos, henchiré de ellos mi alma; desenvainaré mi espada, apoderarse ha de ellos mi mano!


Los que abandonan la ley alaban al inicuo; pero los que guardan la ley se indignan contra él.


Lo he visto todo en mis días de vanidad. Hay justos que perecen en su justicia; también inicuos hay que prolongan la vida en medio de su maldad.


¿A quién has vituperado y blasfemado? ¿y contra quién has alzado la voz y levantado en alto tus ojos? ¡contra el Santo de Israel!


A causa de la iniquidad de su codicia, me indigné, y le castigué repetidas veces; escondí mi rostro, estando indignado: y él siguió andando perversamente en el camino de su corazón.


Empero tus ojos y tu corazón están puestos solamente en tu ganancia injusta, y en la sangre inocente, para derramarla, y en la opresión y en la violencia, para practicarlas.


Y destruiré vuestros altos, y talaré vuestras imágenes del sol, y echaré vuestros cuerpos muertos sobre los cuerpos muertos de vuestros ídolos; y mi alma os detestará.


¡Ay de aquel que adquiere mala ganancia para su casa, a fin de poner en alto su nido, y librarse así de las garras del mal!


Les dijo, pues: Mirad, y guardaos de toda suerte de codicia; porque la vida del hombre no consiste en la  abundancia de los bienes que posee.


y diré a mi alma: ¡Alma, tienes muchos bienes almacenados para muchos años! ¡descansa! ¡come, bebe, huélgate!


atestados de toda injusticia, maldad, codicia, malicia; llenos de envidia, homicidio, riña, engaño, malignidad; murmuradores,


los cuales, conociendo la ley de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.


ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los rapaces, heredarán el reino de Dios.


Porque esto lo sabéis con certeza, que ningún fornicario, ni persona impúdica, u hombre avaro, el cual es idólatra, tiene herencia alguna en el reino de Cristo y de Dios.


y suceda que al oír las palabras de este juramento de maldición, él se bendiga en su corazón, diciendo: Yo tendré paz aunque ande en la dureza de mi corazón; a fin de que con la saciedad quite la sed.


Y Jehová lo vió, y los trató con desprecio, porque le habían provocado sus hijos y sus hijas.


¶Haced morir pues vuestros miembros que están sobre la tierra a saber: fornicación, inmundicia, pasiones desordenadas, malos deseos, y avaricia, la cual es idolatría;


¶Ea ahora, los que decís: Hoy o mañana iremos a tal ciudad, y pasaremos allí un año, y negociaremos y medraremos;


Mas ahora, al contrario, os gloriáis en vuestras jactancias: toda gloria semejante es mala.


¶No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo.  Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.


el cual dijo a su madre: Los mil y cien siclos de plata que te fueron quitados, y por los que tú pronunciaste imprecación, y de que hablaste también en mis oídos, he aquí que aquel dinero está en mi poder; yo lo tomé. Y le dijo su madre: ¡Bendito de Jehová sea mi hijo!


A lo que respondió Saúl: ¡Benditos seais de Jehová! porque os habéis compadecido de mí.


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