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Jonás 1:3 - Biblia Version Moderna (1929)

3 ¶Levantóse entonces Jonás, para huir a Tarsis, yéndose de la presencia de Jehová: y descendiendo a Joppe, halló una nave que iba a Tarsis; pagó pues el pasaje, y entró en ella para ir con ellos a Tarsis; huyendo de la presencia de Jehová.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 Entonces Jonás se levantó y se fue en dirección contraria para huir del Señor. Descendió al puerto de Jope donde encontró un barco que partía para Tarsis. Pagó su pasaje, subió a bordo y se embarcó rumbo a Tarsis con la esperanza de escapar del Señor.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 Se levantó Jonás, pero fue para huir a Tarsis, lejos de la presencia de Yavé. Descendió a Jafa, donde encontró un barco que salía para Tarsis, pagó su pasaje y se embarcó para irse con ellos a Tarsis, lejos del rostro de Yavé.

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 Pero Jonás se levantó para huir de la presencia de YHVH a Tarsis.° Y bajando a Jope,° halló una nave que partía a Tarsis. Pagó el precio y se embarcó para navegar con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de YHVH.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 Pero Jonás se levantó para huir a Tarsis, lejos de la presencia de Yahveh. Bajó a Jope y encontró una nave a punto de zarpar hacia Tarsis. Pagó el pasaje y se embarcó para navegar con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Yahveh.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope; y halló un navío que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en él, para irse con ellos a Tarsis de delante de Jehová.

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Jonás 1:3
35 Referencias Cruzadas  

Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el jardín al fresco del día; y escondiéronse el hombre y su mujer de la presencia de Jehová Dios, entre los árboles del jardín.


Y salió Caín de la presencia de Jehová, y establecióse en la tierra de Nod, al oriente de Edén.


Y él, cuando vió esto, se levantó y fuése, huyendo por su vida; y llegado que hubo a Beerseba, que pertenece a Judá, dejó allí a su criado;


¶Y llegado que hubo allá, entró en una cueva, en donde pasó la noche. Y he aquí que tuvo revelación de Jehová, que le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?


Ahora pues, el trigo, y la cebada, y el aceite y el vino, que ha dicho mi señor, lo enviará a sus siervos;


y de nuestra parte, cortaremos maderas del Líbano, cuantas hubieres menester, y te las conduciremos en balsas, por mar, hasta Joppe; y de allí, tú las harás llevar a Jerusalem.


Porque el rey tenía naves que iban a Tarsis con los siervos de Huram; una vez en tres años solían volver las naves de Tarsis, trayendo oro y plata, colmillos de elefantes, y monos, y pavos reales.


Y dieron dinero a los canteros y los artífices; y también comida y bebida y aceite a los de Sidón y de Tiro, para que trajesen maderas de cedro desde el Líbano por mar a Joppe, conforme al permiso que tenían de Ciro rey de Persia.


Entonces dijo Jehová a Satanás: He aquí que todo lo que tiene lo doy en tu mano; sólo que no pongas tu mano en él mismo. Con lo cual salió Satanás de ante la presencia de Jehová.


Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job de una úlcera maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza.


Los que bajan al mar en navíos, traficando sobre las grandes aguas;


y contra todas las naves de Tarsis, y contra todas las preciadas obras de arte.


CARGA de Tiro: ¡Aullad, oh naves de Tarsis! porque Tiro está desolada, de modo que no hay casa, ni adonde entrar: desde la tierra de Kitim se les dió el aviso.


Pasa libremente por tu tierra, como el Nilo, oh hija de Tarsis! porque tus ataduras no existen ya.


¡Pasad hasta Tarsis; aullad, oh habitantes de la isla!


Porque me esperarán tierras lejanas, y las naves de Tarsis, como al principio, para traer tus hijos de lejos, y con ellos su plata y su oro, por amor al nombre de Jehová tu Dios, y a causa del Santo de Israel; porque él te ha glorificado.


Plata batida se trae de Tarsis, y oro de Ufaz; se labra por el artífice, y se labra por las manos del platero: de azul y de púrpura es su vestido: todo ello es hechura de artífices hábiles.


¶Tú pues, oh hijo del hombre, oye lo que te voy a decir: No seas tú rebelde como esa casa rebelde: abre tu boca, y come lo que te voy a dar.


Tarsis comerciaba contigo, a causa de la abundancia de toda suerte de riqueza; con plata, y hierro, y estaño, y plomo negociaban en tus mercados.


El Espíritu pues me alzó y me llevó; y yo iba con amargura, en el encono de mi espíritu; pero la mano de Jehová era fuerte sobre mí.


Apoderóse entonces de aquellos hombres un grandísimo temor; y le dijeron: ¿Por qué has hecho esto? pues entendían los hombres que él iba huyendo de la presencia de Jehová; porque se lo había dicho.


Y oró a Jehová, diciendo: ¡Oh Señor! ¿no es esto mismo lo que yo decía mientras estaba en mi propio país? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque conocía que eres un Dios clemente y compasivo, lento en iras y grande en misericordia, y que te arrepientes del mal que has amenazado traer.


Pero Jesús le dijo: Ninguno que  pusiere la mano en el arado y mirare atrás, es apto para el reino de Dios.


Pablo empero no tenía por conveniente llevar consigo a aquel que los había abandonado desde Pamfilia, y no fué con ellos a la obra.


¶Por lo cual, oh rey Agripa, no fuí desobediente a la visión celestial;


¶Había también en Joppe cierta discípula llamada Tabita; nombre que, traducido al griego, se dice Dorcas: esta mujer era llena de buenas obras y de limosnas que hacía.


Y como Lidda estaba cerca de Joppe, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, a suplicarle, diciendo: No te tardes en venir a nosotros.


Y esto fué conocido por toda la ciudad de Joppe, y muchos creyeron en el Señor.


Y Pedro se quedó muchos días en Joppe, hospedado con cierto Simón,  curtidor.


Pues aunque predico el evangelio, nada tengo de qué gloriarme; porque necesidad me está impuesta; pues ¡ay de mí! si no predicare el evangelio.


los cuales sufrirán el castigo de eterna perdición, procedente de la presencia del Señor y de la gloria de su poder,


y Me-jarcón, y Racón, con el territorio de enfrente de Joppe.


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