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Isaías 12:2 - Biblia Version Moderna (1929)

2 He aquí que Dios es mi salvación; confiaré y no tendré temor; porque mi fortaleza y mi canción es Yah Jehová; el cual también se ha hecho mi salvación.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Miren, Dios ha venido a salvarme. Confiaré en él y no tendré temor. El Señor Dios es mi fuerza y mi canción; él me ha dado la victoria».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 ¡Vean cómo es él, el Dios que me salva! En él confío y no tengo más miedo, pues Yavé es mi fuerza y mi canción, él ha sido mi salvación.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 He aquí Dios es mi salvación; Me aseguraré° y no temeré, Porque mi fortaleza y mi cántico es YH, YHVH, Y Él fue mi salvación.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 Mirad al Dios de mi salvación: confío y no temo, que mi fuerza y mi canto es Yahveh y él es mi salvación'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 He aquí, Dios es mi salvación; confiaré, y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es Jehová, Jehová, el cual ha sido mi salvación.

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Isaías 12:2
41 Referencias Cruzadas  

Y constituiste a tu pueblo Israel pueblo tuyo para siempre; y tú, oh Jehová, te hiciste el Dios de ellos.


También él mismo saldrá en defensa mía; porque no podrá comparecer ningún impío delante de su rostro.


Asegurado está su corazón; nada temerá, hasta que mire con triunfo a sus adversarios.


Jehová es mi fortaleza y mi canción, y él se ha hecho mi salvación.


Te doy gracias; porque me has oído, y te has hecho mi salvación.


¡JEHOVÁ es mi luz y mi salvación! ¿de quién temeré? ¡Jehová es la fortaleza de mi vida! ¿de quién me espantaré?


el que asienta las montañas con su fortaleza, ceñido de poder;


El Dios nuestro es Dios de salvación, y a Jehová, el Señor, pertenece librar de la muerte.


Ciertamente Dios quebrantará la cabeza de sus enemigos, y la mollera cabelluda de aquel que sigue andando en sus pecados.


¡y conozcan todos que tú, cuyo nombre es JEHOVÁ, tú solo eres Altísimo sobre toda la tierra!


Mi fuerza y mi canción es Yah, y él ha sido mi salvación: éste es mi Dios, y le celebraré; Dios de mi padre, y le ensalzaré.


Por tanto así dice el Señor, Jehová de los Ejércitos: ¡No temas, oh pueblo mío, que habitas en Sión, no temas a causa del Asirio, aunque con vara te hiera, y levante su palo contra ti a la manera de Egipto!


Porque has olvidado al Dios de tu salvación, y no te has acordado de la Roca de tu fortaleza; por tanto cultivarás plantíos de deleite, y los plantarás con los sarmientos de un dios extraño.


a menos que echen mano esos enemigos de mi fortaleza, y hagan paz conmigo. ¡Sí, que hagan paz conmigo!


Y será un Varón como escondedero contra el viento, y como abrigo contra la tempestad; como corrientes de aguas en un lugar de sequía, y como le sombra de una peña grande en tierra de cansancio.


Porque Jehová es nuestro Juez, Jehová es nuestra Legislador, Jehová es nuestro Rey; el nos salvará.


¡Jehová dióse prisa a salvarme! ¡Por tanto cantaremos mis canciones sobre instrumentos de cuerdas, todos los días de nuestra vida, en la Casa de Jehová!


¡Israel empero será salvado en Jehová con salvación eterna: no serás avergonzado ni confundido por los siglos de la eternidad!


Ahora pues dice Jehová que me formó desde el seno materno como siervo suyo, para que yo conduzca a Jacob nuevamente a él; y para que Israel le sea restaurado; (porque soy honorable a los ojos de Jehová, y mi Dios es mi fuerza);


¿Quién hay de entre vosotros que teme a Jehová, que escucha la voz de su siervo; que sin embargo anda en tinieblas y no tiene luz? ¡Confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios!


Yo, yo soy el que os consuela; ¿quién eres tú, para que temas del hombre que ha de morir, y del hijo de Adam que debe reputarse como hierba;


Con sumo gozo me regocijaré en Jehová; mi alma se alegrará en mi Dios: porque me ha hecho vestir ropas de salvación, me ha cubierto con manto de justicia; como el novio, cual sacerdote, se viste espléndidamente, y como la novia se engalana con sus joyas.


He aquí que Jehová ha hecho proclamación hasta los fines de la tierra: ¡Decid a la hija de Sión: He aquí que viene tu Salvador! ¡he aquí que su premio está con él, y su recompensa delante de él!


Mas alegraos vosotros, y regocijaos hasta la eternidad en lo que voy a crear; pues he aquí que voy a crear a Jerusalem, que sea un regocijo, y su pueblo, un gozo.


Por tanto el Señor mismo os dará una señal: He aquí una virgen que concibe y da a luz un hijo, y le da el nombre de EMMANUEL.


En sus días Judá será salvo, e Israel habitará seguro; y éste es su nombre con el cual será apellidado: JEHOVA, JUSTICIA NUESTRA.


¡Verdaderamente mentiroso fué el auxilio que esperábamos de los collados, y de la bulla sobre las montañas! ¡verdaderamente en Jehová nuestro Dios está la salvación de Israel!


¶Entonces Nabucodonosor respondió y dijo: ¡Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que ha enviado su ángel, y ha librado a sus siervos que confiaron en él, y que desobedecieron el mandato del rey y entregaron sus cuerpos antes que servir ni adorar a ningún otro Dios, sino tan sólo al Dios suyo!


Pero usaré de misericordia para con la casa de Judá, y la salvaré por medio de Jehová su Dios; mas no la salvaré con espada, ni con arco, ni con batalla, ni con caballos, ni con caballería.


¡Alegraos pues, oh hijos de Sión, y regocijaos en Jehová vuestro Dios! porque él os da la lluvia temprana en justa medida, y hace descender sobre vosotros los aguaceros, la lluvia temprana y tardía, como anteriormente.


Yo empero con voz de alabanza ofreceré sacrificios a ti; pagaré los votos que te he hecho. ¡La salvación pertenece a Jehová!


sin embargo, yo me regocijaré en Jehová, y me alegraré en el Dios de mi salvación.


Pues no me avergüenzo del evangelio; porque es poder de Dios para salvación a todo el que cree, primeramente al judío, y también al griego.


Y sin controversia alguna, grande es el misterio de la piedad, es a saber: Aquel que fué manifestado en la carne, justificado en el espíritu, visto de ángeles, predicado entre las naciones, creído en el mundo, recibido arriba en gloria.


y clamaban a gran voz, diciendo ¡Atribúyase la salvación a nuestro Dios, que está sentado sobre el trono, y al Cordero!


ENTONCES Ana oró, y dijo: ¡Alégrase mi corazón en Jehová; mi cuerno se ha ensalzado en Jehová! ¡hase ensanchado mi boca sobre mis enemigos, por cuanto me regocijo en tu salvación!


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