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Efesios 2:8 - Biblia Version Moderna (1929)

8 Porque por gracia sois salvos, por medio de la fe y esto no procedente de vosotros mismos, pues que es el don de Dios;

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

8 Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

8 Ustedes han sido salvados por la fe, y lo han sido por gracia. Esto no vino de ustedes, sino que es un don de Dios;'

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La Biblia Textual 3a Edicion

8 Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no es° de vosotros, es el don de Dios.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

8 Pues por la gracia habéis sido salvados mediante la fe; y esto no proviene de vosotros: es don de Dios;

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros; es un don de Dios;

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Efesios 2:8
40 Referencias Cruzadas  

Y Jesús respondiendo, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás; porque no te lo ha revelado carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.


Viniendo, pues, los que habían idocerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.


El que creyere y fuere bautizado será salvo; mas el que no creyere, será condenado.


Mas él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado: véte en paz.


El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; mas el que no obedece al Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él.


Jesús respondió y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le habrías pedido a él, y él te hubiera dado agua viva.


En verdad, en verdad os digo, que quien oye mi palabra, y cree a aquel que me envió, tiene vida eterna, y no entra en condenación, sino que ha pasado ya de muerte a vida.


Díjoles Jesús: Yo soy el pan de la vida: el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca jamás tendrá sed.


Todo cuanto me da el Padre, a mí vendrá; y al que viene a mí, de ninguna manera le desecharé.


Pues que ésta es la voluntad de mi Padre, que todo aquel que ve al Hijo y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.


Nadie puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere: y yo le resucitaré en el día postrero.


Y dijo: Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí, a menos que le sea dado por mi Padre.


y que de todo aquello de que no pudisteis ser justificados por la ley de Moisés, en él es justificado todo aquel que cree.


Y habiendo llegado, congregaron la iglesia, y les refirieron cuán grandes cosas había hecho Dios con ellos, y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe.


Mas creemos salvarnos nosotros, por medio de la gracia de nuestro Señor Jesucristo, precisamente como ellos.


Y cierta mujer llamada Lidia, traficante en púrpura, de la ciudad de Tiatira, mujer religiosa, estaba escuchando: cuyo corazón abrió el Señor, para que atendiese a las cosas dichas por Pablo.


A lo que ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.


¿Cómo pues invocarán a aquel en quien no han creído? y ¿cómo creerán en aquel de quien no han oído hablar? y ¿cómo oirán, sin predicador?


Por manera que la fe viene del oír, y el oír es por medio de la palabra de Dios.


Por lo cual es de fe, para que sea de gracia; a fin de que quede segura la promesa para toda la simiente; no solo a la que es de la ley, sino a la que es de la fe de Abraham; el cual es el padre de nosotros todos


Mas al que no trabaja, sino cree en Aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.


Así pues no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.


para que sobre las naciones viniese la bendición de Abraham, en Jesucristo; para que así recibiésemos nosotros la promesa del Espíritu por medio de la fe.


Empero la Escritura ha encerrado a todo el mundo bajo pecado, para que la promesa, que es por fe en Jesucristo, sea dada a los creyentes.


y cuál la soberana grandeza de su poder para con nosotros que creemos, conforme a aquella operación de la potencia de su fortaleza,


Porque hechura suya somos nosotros, creados en Cristo Jesús para las buenas obras, las cuales había Dios antes preparado, para que anduviésemos en ellas.


aun cuando estábamos muertos en nuestras transgresiones, nos dió vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),


Porque os ha sido concedido, a favor de Cristo, no sólo creer en él, sino también padecer por su causa:


habiendo sido sepultados con él en el bautismo, en el cual también fuisteis resucitados con él, por medio de la fe en la operación de Dios, que le resucitó de entre los muertos.


los cuales sufrirán el castigo de eterna perdición, procedente de la presencia del Señor y de la gloria de su poder,


Es preciso avanzar; porque es imposible que los que una vez fueron iluminados, y gustaron del don celestial, y fueron hechos participantes del Espíritu Santo,


que por el poder de Dios sois guardados, por medio de la fe, para la salvación, que está preparada para ser revelada en el tiempo postrero.


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