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Apocalipsis 3:19 - Biblia Version Moderna (1929)

19 Yo a cuantos amo los reprendo y castigo; sé celoso pues y arrepiéntete.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

19 Yo corrijo y disciplino a todos los que amo. Por lo tanto, sé diligente y arrepiéntete de tu indiferencia.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

19 Yo reprendo y corrijo a los que amo. Vamos, anímate y conviértete.

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La Biblia Textual 3a Edicion

19 Yo reprendo y disciplino a todos los que amo,° sé pues fervoroso, y arrepiéntete.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

19 Yo, a los que amo, los reprendo y castigo. ¡Anímate, pues, y conviértete!

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.

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Apocalipsis 3:19
31 Referencias Cruzadas  

Yo seré su Padre y él será mi hijo; al que, cuando cometiere iniquidad, le reprenderé con vara de hombres, y con azotes de hijos de Adam;


He aquí, dichoso es el hombre a quien Dios reprende; no desprecies pues la corrección del Omnipotente:


Con castigos por el pecado corriges al hombre, y haces consumir, como roídos de polilla, los objetos de su afecto: ¡solamente vanidad es todo hombre! (Pausa.)


¡JEHOVÁ no me reprendas en tu ira, ni me castigues en tu ardiente indignación!


Porque el celo de tu Casa me ha consumido, y los vituperios de los que te vituperaban cayeron sobre mí.


¿el que castiga las naciones, no reprenderá? ¿y no conocerá el que enseña al hombre el saber?


Hay corrección dolorosa para aquel que deja el camino; y el que aborrece la reprensión morirá.


Aquel que rehusa la corrección, desprecia su misma alma; mas el que escucha la reprensión adquiere entendimiento.


La necedad está envuelta en el corazón del niño; pero la vara de corrección la alejará de él.


Jehová, en la angustia acudieron a ti; derramaron la oración cuando vino sobre ellos tu castigo.


¡Corrígeme, oh Jehová, empero con moderación, no en tu ira, no sea que me reduzcas a la nada!


En vano he castigado a vuestros hijos; pues no reciben la corrección: vuestra misma espada ha devorado a vuestros profetas, como un león asolador.


Porque contigo estoy yo, dice Jehová, para salvarte; pues exterminaré todas las naciones en donde te he dispersado, mas no te exterminaré a ti; sin embargo, te corregiré con moderación, y no te dejaré absolutamente sin castigo.


He escuchado atentamente a Efraim que así se lamentaba: ¡Tú me castigaste, y yo fuí castigado, como novillo no acostumbrado al yugo! ¡hazme volver, y yo me volveré a ti, porque tú eres Jehová mi Dios!


Entonces les dirás: ¡Esta es la nación que no escucha la voz de Jehová su Dios, y que no admite la corrección! ya pereció la verdad, y ha sido desterrada de su boca.


No escucha la voz, no admite la corrección; en Jehová no confía; a su Dios no se acerca.


Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y aderezaron sus lámparas.


Y sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: El celo de tu Casa me consume.


no perezosos en los quehaceres; fervorosos en espíritu, sirviendo al Señor;


Pero cuando somos juzgados, castigados somos por el Señor,  para que no seamos condenados con el mundo.


como desconocidos, y sin embargo bien conocidos; como moribundos, y he aquí que vivimos; como castigados, mas no muertos;


Pues, he aquí, esto mismo, el que fuisteis entristecidos según Dios, ¡qué solícito cuidado obró en vosotros! y ¡qué defensa de vosotros mismos! y ¡qué indignación! y ¡qué temor! y ¡qué ardiente deseo! y ¡qué celo! y ¡que justicia vengativa! En todo os habéis mostrado puros en este asunto.


Bien está que seáis celosos por lo que es bueno, en todo tiempo, y no solamente mientras yo esté presente con vosotros.


Y debes recapacitar en tu corazón que como un hombre corrige a su hijo, así Jehová tu Dios te corrige a ti;


el cual se dió a sí mismo por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad, y purificar para sí mismo un pueblo de su propia posesión, celoso de buenas obras.


¶Bienaventurado el hombre que soporta la tentación; porque cuando raya sido probado, recibirá la corona de vida, que ha prometido el Señor a los que le aman.


Recuerda, por tanto, de donde has caído, y arrepiéntete, y haz de nuevo tus primeras obras; de otra suerte, yo iré a ti, y quitaré tu candelabro de su lugar, a menos que te arrepientas.


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