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2 Corintios 7:11 - Biblia Version Moderna (1929)

11 Pues, he aquí, esto mismo, el que fuisteis entristecidos según Dios, ¡qué solícito cuidado obró en vosotros! y ¡qué defensa de vosotros mismos! y ¡qué indignación! y ¡qué temor! y ¡qué ardiente deseo! y ¡qué celo! y ¡que justicia vengativa! En todo os habéis mostrado puros en este asunto.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

11 Porque he aquí, esto mismo de que hayáis sido contristados según Dios, ¡qué solicitud produjo en vosotros, qué defensa, qué indignación, qué temor, qué ardiente afecto, qué celo, y qué vindicación! En todo os habéis mostrado limpios en el asunto.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

11 ¡Tan solo miren lo que produjo en ustedes esa tristeza que proviene de Dios! Tal fervor, tal ansiedad por limpiar su nombre, tal indignación, tal preocupación, tal deseo de verme, tal celo y tal disposición para castigar lo malo. Ustedes demostraron haber hecho todo lo necesario para corregir la situación.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

11 Aquella tristeza era según Dios, y miren lo que ha producido en ustedes: ¡qué preocupación tan grande por mí y cuántas disculpas!, ¡qué indignación, temor, exigencias, y qué deseo de desagraviarme y hacerme justicia! En todo han demostrado que eran inocentes en este asunto.

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La Biblia Textual 3a Edicion

11 Porque mirad, esto mismo de ser entristecidos según Dios, ¡cuánta solicitud os causó! Y no sólo eso, sino también disculpas, e indignación; y no sólo temor, sino también anhelo; y no sólo celo, sino también vindicación. En todo demostrasteis° que vosotros mismos erais inocentes en el asunto.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

11 Porque, mirad: ¡cuánta solicitud produjo en vosotros ese mismo hecho de entristeceros según Dios! ¡Qué disculpas! ¡Qué indignación! ¡Qué temor! ¡Qué nostalgia! ¡Qué preocupación! ¡Qué deseo de justicia! En todo momento habéis demostrado ser inocentes en este asunto.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

11 Porque he aquí, esto mismo que os contristó según Dios; ¡cuánta solicitud ha obrado en vosotros, y qué defensa, y qué indignación, y qué temor, y qué gran deseo, y qué celo, y aun vindicación! En todo os habéis mostrado limpios en este asunto.

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2 Corintios 7:11
54 Referencias Cruzadas  

Y contendí con ellos, y los injurié, y herí a algunos de ellos y arranquéles el cabello, y los juramenté por Dios, diciendo: No daréis vuestras hijas a los hijos de ellos, y no tomaréis de sus hijas para vuestros hijos, ni para vosotros.


¡por lo cual me aborrezco a mí mismo, y me arrepiento en polvo y ceniza!


Mi celo me consume, porque mis adversarios se olvidan de tus palabras.


¡Mi alma espera a Jehová más que aquellos que aguardan la mañana! ¡sí, que aguardan la mañana!


Cumplirá el deseo de los que le temen; oirá también su clamor, y los salvará.


Servid a Jehová con temor, y alegraos con temblor.


Mientras que yo, cuando ellos enfermaron, me vestía de cilicio; afligía mi alma con ayuno; y  mi oración se volvía a mi seno.


¡Señor, delante de ti están todos mis deseos, y mi suspiro no te es oculto!


¡COMO el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti el alma mía, oh Dios!


Porque el celo de tu Casa me ha consumido, y los vituperios de los que te vituperaban cayeron sobre mí.


El sabio teme, y se aparta del mal; pero el insensato se muestra orgulloso y confiado.


Dichoso el hombre que es siempre temeroso de ofender a Dios; pero aquel que endurece su corazón, caer en el mal.


¡Ponme como sello sobre tu corazón, como sello sobre tu brazo! porque fuerte como la muerte es el amor, inexorables como el sepulcro son los celos: sus ascuas arden como ascuas de fuego, como la misma llama de Jehová!


También en la vía de tus juicios, oh Dios, te hemos esperado; el deseo de nuestra alma ha sido hacia tu Nombre y hacia tu memorial.


Porque en cuanto a todas estas cosas, mi mano las hizo, y así existen todas estas cosas, dice Jehová: a este hombre empero miraré, a saber, al que es humilde y contrito de espíritu, y que tiembla ante mi palabra.


Entonces el rey, cuando oyó esto, fué sumamente indignado, y puso su corazón sobre Daniel para librarle; y hasta ponerse el sol se esforzaba por salvarle.


Y mirándolos en torno suyo con indignación, entristecido a causa de la dureza de su corazón, dice al hombre: Extiende tu mano.  Y él la extendió; y la mano le fue restituída.


Y sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: El celo de tu Casa me consume.


¶Y mientras Pablo los esperaba en Atenas, enardecióse su espíritu dentro de él, al ver toda la ciudad llena de ídolos.


Bien; a causa de su incredulidad fueron quebradas, y por la fe tú estás en pie. No te engrías, antes teme;


Porque el que en estas cosas sirve a Cristo, es acepto a Dios, y aprobado de los hombres.


Mas si nuestra injusticia da realce a la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿será acaso Dios injusto que la visita con ira? (hablo como suelen hablar los hombres.)


para que no haya cisma en el cuerpo, sino que los miembros tengan el mismo cuidado los unos por los otros:


Mas a los que son de afuera los juzga Dios. Quitad pues a aquel hombre malo de en medio de vosotros.


Y vosotros estáis engreídos, y no os habéis más bien entristecido, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que ha hecho esta mala obra.


Y rogamos a Dios que vosotros no hagáis ningún mal: no para que nosotros aparezcamos aprobados, sino para que vosotros hagáis lo que es propio, aunque nosotros seamos como reprobados:


Basta al tal ese castigo que fué hecho por los más de vosotros:


al contrario, en todo recomendándonos como ministros de Dios, en mucha paciencia, en aflicciones, en necesidades, en angustias,


TENIENDO pues tales promesas, amados míos, limpiémonos de toda inmundicia de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.


(y no tan sólo con su venida, sino también por el consuelo con que él fué consolado en vosotros), cuando nos informó de vuestro ardiente deseo, de vuestro llanto, y de vuestro celo por mí; de manera que me alegré todavía más.


ahora empero me alegro; no de que fueseis entristecidos, sino de que fueseis entristecidos para arrepentimiento; porque fuisteis entristecidos según Dios, para que en nada recibieseis daño de nuestra parte.


pues conozco vuestra prontitud de ánimo, de la cual me glorío respecto de vosotros para con los de Macedonia, que Acaya ha estado preparada ya desde el año pasado: y vuestro celo ha estimulado a muchísimos de ellos.


Airaos, y no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo;


y no teniendo comunión con las obras infructuosas de las tinieblas, mas antes reprendiéndolas;


¶De manera que, amados míos, conforme habéis obedecido siempre, no sólo como en mi presencia, sino antes mucho más ahora en mi ausencia, llevad a cabo la obra de vuestra misma salvación, con temor y temblor;


que nadie se propase de lo que es justo, y defraude a su hermano en los negocios; por cuanto el Señor es vengador con respecto a todas las tales cosas; así como también os hemos amonestado y protestado anteriormente.


A los que han pecado, repréndelos en presencia de todos, para que los demás también tengan temor.


Procura con diligencia presentarte ante Dios como ministro aprobado, obrero que no tiene de qué avergonzarse, manejando acertadamente la palabra de la verdad.


Fiel es esta palabra; y respecto de estas cosas deseo que uses de constante afirmación, para que los que han creído en Dios pongan solicitud en practicar las buenas obras. Estas cosas son buenas y provechosas para los hombres:


TEMAMOS por tanto nosotros, ya que queda aún promesa de entrar en el descanso del Señor, no suceda que cualquiera de vosotros parezca al fin haber sido privado de él.


Pero la sabiduría que es de arriba, es primeramente pura, luego pacífica, apacible, propensa a complacer, llena de misericordia y de buenos frutos, sin parcialidad, sin hipocresía.


Y si invocáis como Padre a Aquel que, sin acepción de personas, juzga según la obra de cada cual, portaos durante el tiempo de vuestra peregrinación con temor:


como niños recién nacidos, apeteced la leche espiritual pura, a fin de que con ella crezcáis para salvación;


a otros salvad, arrancándolos del fuego; de otros tened compasión, con temor aborreciendo hasta la ropa amancillada de la carne.


Yo a cuantos amo los reprendo y castigo; sé celoso pues y arrepiéntete.


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