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1 Samuel 30:6 - Biblia Version Moderna (1929)

6 Y David se vió en muy grande estrecho; porque trataba el pueblo de apedrearle; por cuanto estaba amargo el espíritu de la gente, cada cual a causa de sus hijos y de sus hijas: mas fortalecióse David en Jehová su Dios.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

6 Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en Jehová su Dios.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

6 David ahora se encontraba en gran peligro, porque todos sus hombres estaban muy resentidos por haber perdido a sus hijos e hijas, y comenzaron a hablar acerca de apedrearlo. Pero David encontró fuerzas en el Señor su Dios.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

6 David se vio en un gran apuro porque su gente hablaba de apedrearlo, pues tan grande era la desesperación de cada uno por sus hijos e hijas. Pero David recuperó su confianza en Yavé su Dios.

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La Biblia Textual 3a Edicion

6 Y David estaba muy angustiado porque el pueblo hablaba de apedrearlo, por cuanto todo el pueblo estaba con ánimo amargado, cada uno por sus hijos y por sus hijas. Pero David se fortaleció en YHVH su Dios.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

6 David se vio entonces en un grave aprieto, porque la gente hablaba de lapidarlo, ya que todos estaban llenos de amargura por sus hijos e hijas. Pero David cobró ánimos en Yahveh, su Dios.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

6 Y David estaba muy angustiado, porque el pueblo hablaba de apedrearlo; porque todo el pueblo estaba con amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas. Pero David se fortaleció a sí mismo en Jehová su Dios.

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1 Samuel 30:6
51 Referencias Cruzadas  

Jacob pues temió mucho, y angustióse; y dividió el pueblo que tenía, y los rebaños, y las vacadas, y los camellos, en dos campamentos;


Dijo también Cusai: Tú conoces a tu padre y a sus hombres, y sabes que son valerosos; y están amargos en espíritu, como una osa en el campo a quien le han robado sus cachorros. También tu padre es hombre aguerrido, y no pasará la noche entre el pueblo.


Pero luego que llegó al varón de Dios en el monte Carmelo, ella le trabó de los pies. Entonces llegóse Giezi para echarla; mas díjole el varón de Dios: ¡Suéltala! porque su alma está acongojada dentro de ella, y Jehová me tiene encubierta la causa, y no me la ha revelado.


¡Aunque me mate, esperaré en él! no obstante, vindicaré delante de él mis caminos.


Yo creí, por tanto he hablado: fuí afligido en gran manera.


El día que clamé a ti, tú me respondiste, y me fortaleciste con vigor en mi alma.


¡Jehová es mi roca, y mi fortaleza, y mi libertador! ¡mi Dios es mi roca; en él confiaré! mi escudo y el cuerno de mi salvación, y mi torre alta.


En mi angustia seguí clamando a Jehová, si, seguí pidiendo auxilio a mi Dios: él oía desde su templo mi voz, y mi clamor llegaba delante de él, y entró en sus oídos.


Se han ensanchado las angustias de mi corazón; ¡oh sácame de mis congojas!


¡Espera a Jehová! ¡anímate, y sea esforzado tu corazón; y espera a Jehová!


¡Alentaos, pues, y sea esforzado vuestro corazón, todos los que esperáis en Jehová!


¿Por qué te abates, oh alma mía? ¿y por qué te conturbas dentro de mí? ¡Espera en Dios; porque aun lo tengo de alabar, salud de mi rostro y mi Dios!


¿Por qué te abates, oh alma mía? ¿y por qué te conturbas dentro de mí? ¡Espera en Dios; porque aun le tengo de alabar por la salud que de su rostro viene!


Un abismo llama a otro abismo, a la voz de tus cataratas; todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.


en Dios he confiado; ¡no temeré! ¿Qué puede hacerme el hombre?


¡EN Dios solamente confía callada mi alma; de él viene mi salvación!


¡En Dios solamente confía callada, oh alma mía; porque de él depende mi esperanza!


¡Dios mío, líbrame de la mano del inicuo, de la mano del hombre perverso y cruel!


pues tú eres mi esperanza, oh Señor Jehová; has sido mi confianza desde mi juventud.


Entonces clamó Moisés a Jehová, diciendo: ¿Qué he de hacer con este pueblo? falta poco ya para que me apedree.


Torre de fortaleza es el nombre de Jehová; a ella corre el justo, y está en salvo.


porque has sido fortaleza para el desvalido, fortaleza para el pobre en su angustia, su refugio contra la tempestad, su sombra contra el calor, cuando el resoplido de los tiranos era como tempestad contra la pared.


¡Oh Jehová, fuerza mía y mi fortaleza, mi refugio también en el día de adversidad! a ti vendrán las naciones desde los extremos de la tierra, y te dirán: Ciertamente nuestros padres no heredaron más que mentiras, vanidad y cosas en que no hay provecho.


¡De en medio de mi aflicción clamo a Jehová, y él me responde! ¡desde lo más hondo del infierno pido auxilio, y tú oyes mi voz!


Mas toda la Congregación trató de matarlos a pedradas; y la gloria de Jehová apareció en el Tabernáculo de Reunión, a vista de todos los hijos de Israel.


Y las multitudes que iban delante, y las que seguían detrás, le aclamaban, diciendo:  ¡Hosanna al Hijo de David!  ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!


Díceles Pilato:  ¿Qué haré, pues, de Jesús que es llamado Cristo? Dicen todos:  ¡Sea crucificado!


Por tanto alzaron piedras para arrojárselas; mas ocultóse Jesús, y salió del Templo, yendo por en medio de ellos, y así pasó adelante.


el cual Abraham, contra esperanza creyó en esperanza, para que viniese a ser padre de muchas naciones, conforme a lo que le había sido dicho: Así (numerosa como las estrellas) será tu simiente.


sino que, mirando a la promesa de Dios, no vaciló con incredulidad, sino fortalecióse en la fe, dando así gloria a Dios,


¶¿Qué pues diremos a estas cosas? si Dios está por nosotros, ¿quién puede estar contra nosotros?


Mas ora sea que suframos, es para vuestra consolación y salvación; ora que seamos consolados, es para vuestra consolación, la cual obra en el sufrir con paciencia los mismos padecimientos que nosotros también sufrimos.


Por todos lados nos vemos estrechados, mas no angustiados; perplejos, mas no desesperados;


¶Porque aun cuando llegamos a Macedonia, nuestra carne no tuvo sosiego, sino que de todas maneras estábamos atribulados; por fuera guerras, por dentro temores.


De manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré; ¿qué puede hacerme el hombre?


Mas los hijos de Dan le respondieron: No dejes oír tu voz entre nosotros, no sea que os acometan hombres airados, y pierdas tu vida y la vida de los de tu familia.


Reanimóse empero la gente de los hombres de Israel, y volviéronse a poner en orden de batalla en el mismo sitio donde se habían ordenado el primer día.


ella, con amargura de su alma, se puso a suplicar a Jehová; y lloraba con efusión.


Entonces se levantó Jonatán hijo de Saúl, y fué a David dentro del bosque, y fortaleció sus manos en Dios.


Entonces dijo Samuel a Saúl: ¿Por qué has turbado mi reposo, haciéndome subir?  Y respondió Saúl:  Me veo en grande estrecho; porque los Filisteos pelean contra mí, y Dios se ha apartado de mí, y ya no me responde más, ni por medio de profetas, ni por sueños; por tanto te he hecho llamar, para que me hagas saber lo que debo hacer.


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