Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





1 Samuel 24:11 - Biblia Version Moderna (1929)

11 Y, padre mío, mira, sí, mira la falda de tu manto en mi mano; que en cortarte yo la falda de tu manto, sin matarte, bien puedes saber y ver que no hay en mi mano maldad ni transgresión alguna; y que no he pecado contra ti, aunque tú estás cazando mi vida para quitármela.

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

11 Y mira, padre mío, mira la orilla de tu manto en mi mano; porque yo corté la orilla de tu manto, y no te maté. Conoce, pues, y ve que no hay mal ni traición en mi mano, ni he pecado contra ti; sin embargo, tú andas a caza de mi vida para quitármela.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Nueva Traducción Viviente

11 Mire, padre mío, lo que tengo en mi mano. ¡Es un pedazo del borde de su manto! Yo lo corté, pero no lo maté. Esto prueba que no intento hacerle daño y que no he pecado contra usted, aun cuando usted me ha estado persiguiendo para matarme.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

11 Míralo tú mismo, hoy Yavé te puso en mis manos en esa caverna, y me dijeron que te matara, pero tuve piedad de ti. Me dije: No pondré mi mano sobre mi señor, porque es el ungido de Yavé.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

11 Y mira, padre mío, mira la orilla de tu manto en mi mano, pues al cortar la orilla de tu manto, no te he matado. Reconoce y considera que no hay maldad ni transgresión en mi mano, ni he pecado contra ti, aunque tú andas a la caza de mi vida para tomarla.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

11 Hoy mismo han visto tus ojos que Yahveh te entregaba en mis manos en la cueva. Se me incitaba a matarte; pero sentí piedad de ti y me dije: 'No extenderé yo mi mano contra mi señor, pues es el ungido de Yahveh'.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

11 Y mira, padre mío, mira el borde de tu manto en mi mano; porque yo corté el borde de tu manto, y no te maté. Conoce, pues, y ve que no hay mal ni traición en mi mano, ni he pecado contra ti; con todo, tú andas a caza de mi alma para quitármela.

Ver Capítulo Copiar




1 Samuel 24:11
22 Referencias Cruzadas  

Y díjole David: ¿Cómo no tuviste temor de extender tu mano para destruir al ungido de Jehová?


¶Entonces se llegaron a él sus siervos, y hablaron con él, diciendo: Padre mío, si el profeta te hubiera mandado hacer alguna gran cosa, ¿no deberías hacerla? ¿Cuánto más pues cuando te dice: Lávate, y quedarás limpio?


Que si mi cabeza se alzare, cual león tú me cazas, y tornas a hacerte maravilloso contra mí.


Príncipes me han perseguido sin causa; pero mi corazón tiembla ante tus palabras.


El hombre de lengua calumniadora no será estable en la tierra: la maldad cazará al hombre violento para derribarle.


Porque sin motivo escondieron para mí la trampa de su hoyo; el cual sin causa cavaron para mi alma.


Pues he aquí que ponen asechanzas a mi vida; hanse juntado contra mí poderosos; no por mi transgresión, ni por mi pecado ¡oh Jehová!


¡persiga el enemigo a mi alma, y alcáncela; pise también en tierra mi vida, y ponga mi honra en el polvo! (Pausa.)


LA respuesta suave aparta el enojo; mas la palabra áspera atiza la ira.


TSADE.- ¡Los enemigos cazaban nuestros pasos, de modo que no podíamos transitar por las calles: cercano está nuestro fin, cumplidos son nuestros días; porque ya ha llegado nuestro fin!


y diles: Así dice Jehová el Señor: ¡Ay de las mujeres que cosen cojines para todas las coyunturas de los brazos, y que hacen almohadillas para la cabeza de personas de toda estatura, para cazar las almas. ¿Querréis acaso cazar las almas de mi pueblo, y dar vida a las almas de vuestros secuaces?


El hombre piadoso perecido ha de la tierra, y no hay ya recto entre los hombres; todos ellos ponen asechanzas para derramar la sangre, cazan cada cual a su hermano con una red;


Pero esto sucede para que se cumpla lo que está escrito en su ley: Me aborrecieron sin causa.


Heme aquí; testificad contra mí delante de Jehová y delante de su ungido, o cúyo buey he tomado, o cúyo asno he tomado, o a quién he hecho extorsión, o a quién he oprimido, o de cúya mano he admitido un regalo para cegar mis ojos con él; y se lo devolveré.


levantóse David y marchó, él con sus hombres, e hirió de los Filisteos doscientos hombres; y trajo David sus prepucios, y los entregó en cumplido número al rey, para ser yerno del rey. Y él le dió a Micol su hija por mujer.


David pues se quedó en el desierto, en lugares fuertes, y habitaba en un monte en el desierto de Zif: entre tanto le buscaba Saúl todos los días; mas no le entregó Dios en su mano.


Ved pues, e informaos de todos los escondrijos donde él acostumbra ocultarse, y volved a traerme la certeza: luego yo iré con vosotros; y será que si estuviere en la tierra, le buscaré con empeño entre todos los millares de Judá.


Perdona, yo te ruego, la transgresión de tu sierva; que a buen seguro va a hacer Jehová para mi señor una casa duradera; porque las batallas de Jehová las pelea mi señor, y la iniquidad nunca se hallará en ti en todos tus días.


Dijo también: ¿Por qué sigue mi señor en persecución de su siervo? ¿pues qué he hecho, o qué maldad hay en mi mano?


Ahora bien, no caiga mi sangre a tierra, desechada de la presencia de Jehová; porque ha salido el rey de Israel a buscar una pulga; como quien persigue una perdiz en las montañas.


Y Jehová devolverá a cada cual su justicia y su lealtad: porque te entregó Jehová hoy en mi mano, pero yo no quise extender mi mano contra el ungido de Jehová.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos