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1 Pedro 2:24 - Biblia Version Moderna (1929)

24 quien mismo llevó nuestros pecados en su propio cuerpo sobre el madero, a fin de que nosotros, estando muertos a los pecados, viviésemos a la justicia: por cuyas llagas vosotros fuisteis sanados.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

24 quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

24 Él mismo cargó nuestros pecados sobre su cuerpo en la cruz, para que nosotros podamos estar muertos al pecado y vivir para lo que es recto. Por sus heridas, ustedes son sanados.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

24 El cargó con nuestros pecados en el madero de la cruz, para que, muertos a nuestros pecados, empezáramos una vida santa. Y por su suplicio han sido sanados.

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La Biblia Textual 3a Edicion

24 Él mismo llevó nuestros pecados en su propio cuerpo sobre el madero,° para que nosotros, habiendo muerto a los pecados, vivamos para la justicia. Por sus heridas° fuisteis sanados.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

24 Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo y los subió al madero, para que, muertos a los pecados, vivamos para la justicia. Por sus cardenales habéis sido curados.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

24 Quien llevó Él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, siendo muertos a los pecados, vivamos a la justicia; por las heridas del cual habéis sido sanados.

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1 Pedro 2:24
50 Referencias Cruzadas  

Luego tomó Abraham la leña del holocausto, y púsola sobre Isaac su hijo, y tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y caminaron los dos juntos.


que sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas:


Porque mis iniquidades han pasado sobre mi cabeza; como una carga pesada se han agravado sobre mí.


Estará pues sobre la frente de Aarón, para que lleve Aarón la iniquidad de las cosas santas que santificaren los hijos de Israel, en todas sus santas dádivas; y estará sobre su frente perpetuamente, para que ellos sean aceptos delante de Jehová.


Los azotes que hieren son remedio para el inicuo; sí, las heridas que llegan hasta lo más interior del cuerpo.


Verá el fruto del trabajo de su alma, y quedará satisfecho: con su ciencia mi justo Siervo justificará a muchos; pues que él mismo cargará con sus iniquidades.


Y el macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos a tierra inhabitada; y así el hombre  dejará ir al macho cabrío por el desierto.


¶Ellos pues guardarán mi precepto, no sea que lleven pecado con ese motivo, y mueran por ello, si lo profanaren. Yo Jehová que los santifico.


Para vosotros empero que teméis mi Nombre, se levantará el Sol de justicia, trayendo salud eterna en sus alas; y saldréis vosotros, saltando alegres como terneros cebados.


Y los hijos de Israel no se acercarán más al Tabernáculo de Reunión para que no lleven pecado y así mueran;


un novillo joven, un carnero, un cordero del primer año, para holocausto;


Les soltó, pues, a Barrabás; mas habiendo hecho azotar a Jesús, le entregó para ser crucificado.


Porque yo os digo, que si vuestra justicia no excediere a la justicia de los escribas y fariseos, de ninguna manera entraréis en el reino de los cielos.


de modo que se cumpliera lo que fué dicho por medio del profeta Isaías, que dijo: Él mismo tomó nuestras enfermedades, y cargó con nuestras dolencias.


Así que Pilato, deseando contentar al pueblo, les soltó a Barrabás, y entregó a Jesús, después de haberlo azotado, para que fuese crucificado.


El Espíritu del Señor está sobre mí; por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos, y a los ciegos recobro de la vista; para poner en libertad a los oprimidos;


¶Al día siguiente, Juan ve a Jesús que venía hacia él, y dice: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.


PILATO, pues, tomó entonces a  Jesús, y le azotó.


sino que en cada nación el que le teme y obra justicia, es de su agrado.


Y nosotros somos testigos de todas las cosas que hizo, tanto en el país de los judíos como en Jerusalem: a quien también dieron muerte, colgándole en un madero.


Y cuando hubieron consumado todo lo que estaba escrito respecto de él, le bajaron del madero, y le pusieron en un sepulcro.


El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole en un madero.


Asimismo también vosotros, estimaos como muertos en verdad al pecado, mas vivos para Dios, en Jesucristo.


ni ofrezcáis al pecado vuestros miembros, como instrumentos de iniquidad; sino antes, ofreceos vosotros mismos a Dios, como resucitados de entre los muertos, y vuestros miembros, como instrumentos de justicia para Dios.


¿Acaso no sabéis que a quien os ofrecéis como siervos para obedecerle, siervos sois de aquel a quien obedecéis, ya sea de pecado paré muerte, ya de obediencia para justicia?


¡No lo permita Dios! Nosotros que morimos al pecado, ¿cómo podremos vivir ya en él?


Mas ahora, habiendo sido libertados del pecado, y habiendo venido a ser siervos de Dios, tenéis vuestro fruto para santificación, y al fin, vida eterna.


pues el que ha muerto al pecado, libertado está del pecado.


Ahora empero hemos quedado desobligados de la ley, habiendo muerto a aquello en que éramos detenidos; de modo que servimos ya en la virtud de un espíritu nuevo, y no en la de la letra antigua.


Porque os entregué ante todo, lo que yo también recibí, que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras;


Por lo cual ¡salid de en medio de ellos y separaos, dice el Señor, y no toquéis a cosa inmunda; y yo os recibiré,


Cristo empero nos redimió de la maldición de la ley, cuando fué hecho maldición por nosotros; (pues que está escrito: Maldito es todo aquel que es colgado en madero,)


(pues que el fruto de la luz consiste en toda bondad y justicia y verdad),


estando llenos de los frutos de justicia, que son por medio de Jesucristo, para gloría y loor de Dios.


borrando de en contra de nosotros, la cédula escrita en forma de decretos, que estaba contra nosotros; y la quitó de en medio, clavándola en su cruz;


¶Si pues moristeis con Cristo en cuanto a los rudimentos mundanos, ¿por qué, como si vivieseis aún en el mundo, os sujetáis a tales decretos, como:


porque ya moristeis, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.


en la cual voluntad hemos sido santificados, por medio del ofrecimiento del cuerpo de Jesucristo, hecho una sola vez para siempre.


Por lo cual cuando entra en el mundo, dice: Sacrificio y ofrenda, no los quisiste; empero un cuerpo me has preparado:


y haced sendas derechas para vuestros pies, para que no se descamine lo que es cojo, sino antes, que sea sanado.


¶Porque tal sumo sacerdote nos convenía: Santo, inocente, inmaculado, apartado de los pecadores, y hecho más excelso que los cielos;


así también Cristo, habiendo sido ofrecido una sola vez, para llevar los pecados de muchos, la segunda vez, sin pecado, aparecerá para la salvación de los que le esperan.


Confesad pues vuestros pecados los unos a los otros, y orad los unos por los otros, para que seáis sanados. Mucho puede la suplica ferviente del hombre justo.


Si sabéis que él es justo, sabed también que todo aquel que obra justicia, es engendrado de él.


¡Hijitos míos, no dejéis que nadie os engañe! el que obra justicia es justo, así como él es justo:


Y de una y de otra parte del río, había el árbol de la vida, que lleva doce géneros de frutos, dando su fruto cada mes; y las hojas del árbol son para la sanidad de las naciones.


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